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EL EDITORIAL. Demoledor: lo último que esperábamos escuchar es que somos ‘matones’

Nuestro Editorial es inevitable porque ha salido hoy una nota de prensa que inexplicablemente afirma una serie de asuntos y nos hace dar por aludidos. Se dice que, de entrada, en principio, todo ser es inocente mientras no se demuestre lo contrario. Es la presunción de inocencia… Pues bien, la noticia –aparecida entre

 

COMUNICANuestro Editorial es inevitable porque ha salido hoy una nota de prensa que inexplicablemente afirma una serie de asuntos y nos hace dar por aludidos. 

Se dice que, de entrada, en principio, todo ser es inocente mientras no se demuestre lo contrario. Es la presunción de inocencia… Pues bien, la noticia –aparecida entre otros en el diario El País- dice así en su titular:

"Cientos de médicos y científicos piden a Sanidad que actúe contra las pseudoterapias porque “matan”.

‘Cientos’ (no sabemos cuántos), ‘médicos y científicos’ (españoles, claro), ‘las pseudoterapias matan’. ¡Matan!... Nos habían llamado de todo pero… ¿matones?... Creemos que es la primera vez, y para estar en el siglo XXI es una acusación grave.

20180924 editorial 3La carta abierta a la ministra de Sanidad, firmada por todas esas personas, hace referencia en concreto a las muertes de Rosa Morillo y Mario Rodríguez tras abandonar su tratamiento convencional para curarse del cáncer y utilizar otras terapias.

“Ello ha provocado una recogida de firmas para evitar que se repita sus casos”.

Pero… Vamos a ver... Primero: las personas que abandonan los tratamientos convencionales de la medicina moderna, lo hacen por los efectos severos adversos que producen los tratamientos; no lo hacen porque venga un señor con dotes paranormales y las convenza para que los dejen. ¿Vale? ¿Que hay personas susceptibles de ser convencidas por alguien que practique otro tipo de terapia para que deje los tratamientos convencionales?... Por supuesto que ocurrirá, pero en una proporción ridícula.

Segundo, también la medicina moderna se olvida del Juramento Hipocrático, que dice ‘no hacer daño’[1]. Y resulta que hay tratamientos que, evidentemente, dañan además de pretender solucionar.

20180924 editorial 9Lo más llamativo es que -según el artículo del diario El País- la carta empieza diciendo que estas terapias 'matan':

"Seamos claros: las pseudociencias matan". Así arranca la carta abierta a la ministra de Sanidad, Luisa Carcedo, que a primera hora de esta mañana ya han firmado 400 personas del ámbito científico y sanitario, en la que reclaman que se actúe de manera decidida contra el fenómeno de las pseudociencias. La carta, a la que se siguen sumando adhesiones, surge como respuesta al caso de Rosa Morillo, dado a conocer por la web Materia: una economista que murió con 43 años tras tratarse un cáncer de mama solo con homeopatía y otras pseudomedicinas inútiles contra un tumor”.

Esto supone casi afirmar que las personas que se traten un tumor por la medicina moderna nunca morirán, todas se curarán… Lo cual es rigurosamente falso. O sea, algunas –en porcentajes muy sospechosos- resuelven sus problemas, y otras… no. Pero, ahí está. La acusación es tan ingenua como ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

20180924 editorial 14“Porque engañan a los pacientes y les llevan a caer en lo peor: la muerte”. Es impresionante. Esto nos recuerda la persecución de los judíos, cuando el führer Adolf Hitler decretó que había que matarlos, exterminarlos. "Seamos claros: las pseudociencias matan”… De verdad que no tenemos constancia de haber matado a nadie.

De repente, los sabios científicos ¡españoles! (porque Europa tiene otro anecdotario) se lanzan a la caza de brujas de una manera… ¡Vamos!... ¡Más no se puede decir que el llamarnos matones! Y se puede hablar de casos como el de Steve Jobs, quien además de la medicina convencional usó medicinas pseudocientíficas, ¿verdad?, y es difícil pensar que a una personalidad de esa categoría alguien le engañara, pero... claro, puede ser; todos somos engañables en alguna medida.

20180924 editorial 13Y ante estas afirmaciones, nosotros nos preguntamos algunas cosas. Por ejemplo, ¿por qué la UNESCO declaró en el 2010 a la Acupuntura y la Moxibustión de la Medicina Tradicional China Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad'?. Les recordamos a los señores científicos que la UNESCO es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (de la cual tuvimos un director general, Federico Mayor Zaragoza, entre 1987 y 1999, dicho sea de paso). Educación, Ciencia y Cultura, y si declararon a la Acupuntura y Moxibustión ‘Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad’ sería porque encontraron “algo” (de carácter científico, empírico o de otro tipo), con su consiguiente cultura, que debía ser propagado culturalmente. También la ONU ha recomendado las terapias naturales para países en vías de desarrollo.

Vamos a ver, queridos científicos, la ciencia más o menos establecida data de hace dos siglos –pongamos-, entonces ¿cómo hemos llegado los seres humanos hasta la actualidad sin la ciencia? Pues miren, como ustedes bien saben, ha sido potabilizando agua, ha sido comiendo un poco mejor, ha sido sabiendo vestirnos mejor, ha sido buscando zonas de recursos naturales, quemando basuras, canalizado los desperdicios… Es decir, ha sido con muy pocas aportaciones científicas.

También es curioso que la medicina moderna dice que para evitar caer en la enfermedad recomienda no fumar, no beber, hacer ejercicio, no tener estrés, evitar la obesidad… Que sepamos, ‘no fumar’, ‘no beber’, ‘hacer ejercicio’ no son actos médicos. O sea, esos cinco factores que hemos citado, evidentemente son elementos culturales y sociales que se han ido aprendiendo a través del tiempo, y esos evitan muchas enfermedades, ¿cierto?

¿Que la medicina occidental científica ha aportado recursos terapéuticos importantes? ¡Qué duda cabe!; nadie lo duda. 20180924 editorial 5En la Escuela Neijing estamos suscritos a las revistas Sciencie, Nature y Lancet –salen semanalmente- y queremos estar al día de lo que aporta la Ciencia “oficial”. Y tenemos diariamente una sección de un programa de radio-tv por internet llamado La Ciencia, la madre de la consciencia del siglo XXI, en el cual reseñamos los considerados por nosotros como los más importantes hallazgos (a través de la selección del doctor Manuel Contreras). Es decir, BUSCAMOS INTEGRAR RECURSOS PARA BUSCAR LA SALUD DEL PACIENTE, a los niveles que sea, porque creemos que por ahí va la verdadera ciencia.

Pero queremos añadir algo más, sí, sí, sí… Cuando se habla con estas categorizaciones tan tremendas, nos hacemos una serie de preguntas:

  • ¿Cómo se explica la analgesia acupuntural? Recordemos que lo más llamativo –entre otras cosas- de la visita a la República Popular China del señor Richard Nixon fue una operación de apendicitis que se hizo con el paciente despierto)[2].
  • ¿Cómo es posible que exista la acupuntura veterinaria? (con muy buenos resultados).
  • Y también nos preguntamos por el porqué de los cientos de miles -creemos que ya millones- de artículos científicos y de experimentación (fundamentalmente en la República Popular China) sobre la acupuntura. Si los señores científicos no tienen cultura para traducir del chino –o no les interesan los trabajos de los chinos- eso ya es un problema de ignorancia, aunque también en occidente se publican cientos de trabajos, hay trabajos de investigación, y se realizan congresos mundiales de la WFAS (Federación Mundial de Sociedades de Acupuntura y Moxibustión) patrocinados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Todo esto no les dice nada a ustedes? ¿Están informados de la acupuntura veterinaria? ¿Están informados de la analgesia acupuntural para la realización de operaciones a corazón abierto o de cesáreas, con la utilización de una aguja o dos o…? ¿Están informados de eso?, ¿o eso solo les pasa a los chinos? (Por cierto, todo eso también se hace en occidente, aunque con menor frecuencia, por supuesto). ¿CÓMO PUEDEN DECIR QUE MATA? ¿De dónde sale esa persecución? Es peor que la Santa Inquisición. (Desde luego a Torquemada no se le hubiera ocurrido decir una cosa así, pero a ustedes sí). ¡Increíble!

20180924 EditorialY, hablando de la Inquisición, comentarles de paso que de paso por España está Edzard Ernst, un señor que -como hay poco que decir y que argumentar, ¿verdad?- se ha hecho famoso por sus feroces ataques a todas las pseudociencias en general y en especial a la homeopatía, de la cual dice que es de chiste (tal como viene reflejado en el diario El Mundo):

“Edzard Ernst: "La homeopatía es de chiste".

¡Fíjense qué argumento! Pero todavía hay más.

¿Sabían ustedes los científicos –no lo sabemos pero, por si no lo saben, queremos decírselo- que la tercera causa de muerte en los Estados Unidos es la iatrogénesis? Es decir, las personas mueren por errores del diagnóstico, por sobredosis de medicamentos, por cuidados fragmentados, por problemas de comunicación, o por complicaciones evitables. ¿Cómo es esto? Pues miren, en un artículo aparecido hace un tiempo en el diario El Mundo, se dice lo siguiente:

“Los errores médicos son la tercera causa de muerte en EEUU tras las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, con unos 250.000 fallecimientos anuales, según los cálculos de dos expertos publicados en la revista British Medical Journal (BMJ). Aunque no existen estadísticas oficiales sobre las muertes ocasionadas por errores médicos, estimaciones recientes indican que podrían elevarse a entre 210.000 y 400.000 entre los pacientes hospitalizados en EEUU”.

20180924 editorial 18¡Hospitalizados! ¡Solamente los hospitalizados!, ¡Y sólo los de ese país! Esto es algo… ¿Cómo se explica esto? Es difícil no ver esa viga; pareciera que no se está muy dispuesto a ver la viga en el ojo propio.

“En la opinión de los investigadores del hecho, la mayoría de esas fallas corresponden a problemas sistémicos, incluyendo falta de coordinación en la atención del paciente, la ausencia de redes sanitarias y otros protocolos”.

Por ahí se salvan, por la ausencia de protocolos. Y añaden:

“A pesar de los hallazgos, los investigadores aseguraron que quienes cometan errores médicos no deben ser castigados o demandados”.

O sea, inviolabilidad…

20180924 editorial 15También creemos que ustedes –los que han firmado esa carta abierta que afirma que las ‘pseudociencias matan’- sabrán también –por descubrimientos propios de ustedes- que la simbiosis entre la industria farmacéutica y la práctica médica tiene numerosos escándalos, según los cuales quien patrocina investigaciones y quien determina qué es verdad y qué es mentira es la industria farmacéutica, valiéndose de los colegas médicos –no todos, por supuesto, pero en suficiente número como para afirmar tal o cual cosa, para así fabricar tal o cual medicamento-. No se olviden que la industria farmacéutica es la más rentable del planeta.

Habría que preguntarles (a estos que dicen que somos ‘matones’), ¿qué es lo que temen?... ¿No tienen suficiente trabajo?, ¿no tienen suficiente buenos resultados?, ¿no tienen que dedicarse a sus labores? ¿O tienen tanto tiempo como para preocuparse y poder ver si alguien ha convencido a otro alguien para que no se haga quimioterapia, por ejemplo, y después atribuir el fallecimiento a que no se había hecho dicha terapia?… Nos quedamos un poco… “así”.

En la web de la OMS dicen lo siguiente:

“La OMS estima que, cada año, a escala mundial, decenas de millones de pacientes son víctimas de lesiones incapacitantes o mueren como consecuencia directa de prácticas médicas peligrosas. En Europa solamente, como promedio, uno de cada 10 pacientes hospitalizados ha resultado víctima de alguna forma de daño prevenible. Sin embargo, se necesitan más investigaciones a fin de conocer más a fondo el impacto total de la escasa seguridad del paciente”.

¿Qué dicen ustedes ante esto? Aparece bajo el título de: La Organización Mundial de la Salud y sus asociados instan a una intensificación de las investigaciones para mejorar la seguridad del paciente”. Claro, es que si uno de cada 10 pacientes hospitalizados resulta víctima de alguna forma de actuación o daño prevenible… Como que resulta duro, difícil.

En cuanto a las causas de muerte aparecidas en la página de la OMS:

“Según las estimaciones del Informe sobre la salud en el mundo en 2004, en el 2002 murieron 57 millones de personas en todo el mundo, 33, 5 millones por causas agrupadas en categoría general”.

“Según estimaciones de dicho informe actualizado en 2008, se produjeron 57 millones de defunciones. 36 millones de estas fueron el resultado de causas que encajaban en la categoría general de todas las «enfermedades no transmisibles»; por su parte, las enfermedades transmisibles, maternas y perinatales causaron 16 millones de defunciones; y las causas externas y los traumatismos causaron 5 millones de defunciones”.

¿Estas muertes serán causadas por parte de las medicinas acientíficas o pseudociencias porque se les ha apartado de la medicina convencional? La verdad es que estas situaciones nos parecen, desde luego, desoladoramente terribles. Lo que estamos diciendo no es ninguna defensa; simplemente constatar las evidencias.

20180924 editorial 19Datos también aparecidos en la web de la OMS dicen:

“Existen pruebas empíricas y científicas que avalan los beneficios de la acupuntura, las terapias manuales y diversas plantas medicinales en diversas afecciones crónicas o leves. Por ejemplo, la eficacia de la acupuntura, tratamiento popular para aliviar el dolor, ha sido demostrada tanto en numerosos ensayos clínicos como en experimentos de laboratorio. Por ello, el 90% de los servicios de tratamiento del dolor del Reino Unido y el 70% de Alemania incluyen la acupuntura entre los tratamientos que dispensan. Asimismo, algunas plantas medicinales han demostrado su eficacia contra afecciones potencialmente mortales; se considera que las combinaciones medicamentosas que contienen la hierba china Artemisia annua son uno de los remedios más eficaces contra la malaria”.

Inglaterra y Alemania (países con una cierta cultura, ¿no?) emplean la acupuntura como terapia contra el dolor (dejemos solamente 'en el dolor') porque las investigaciones han demostrado que es conveniente y que es adecuada…

20180924 editorial 7En la página web de la OMS, informe publicado en marzo de 2018, bajo el título Diez datos sobre la seguridad del paciente nos dicen los siguiente:

“La seguridad del paciente es un grave problema de salud pública en todo el mundo. La probabilidad de que un pasajero sufra algún daño en un avión es de 1 por cada millón de pasajeros. En cambio, uno de cada 300 pacientes sufre daños ocasionados por la atención médica. Actividades supuestamente de alto riesgo, como la aviación o el trabajo en centrales nucleares, tienen un historial de seguridad muy superior al de la atención médica.

  1. Los daños causados a los pacientes ocupan el 14º lugar en la lista mundial de morbimortalidad, a un nivel equiparable al de la tuberculosis y el paludismo.
  2. Uno de cada 10 pacientes sufre daños durante la estancia hospitalaria.
  3. El uso peligroso de medicamento daña a millones de personas y cuesta miles de millones de dólares cada año.
  4. La gestión de todos los aspectos de los eventos adversos representa el 15% del gasto sanitario.
  5. La inversión en la mejora de la seguridad de los pacientes puede redundar en ahorros económicos importantes.
  6. Catorce de cada 100 pacientes ingresados sufre una infección hospitalaria.
  7. Más de 1 millón de pacientes fallece anualmente por complicaciones quirúrgicas.
  8. La falta de precisión o el retraso en el diagnóstico afectan a todos los entornos sanitarios y causan daños a un número intolerable de pacientes.
  9. Aunque la radioterapia ha mejorado la atención sanitaria, la exposición global a las radiaciones de uso terapéutico es peligrosa y representa un problema para la salud pública.
  10. La mitad de los errores médicos en la atención primaria son de carácter administrativo.


Si estamos en esta situación sería bueno que los ‘queridos colegas’ tuvieran la curiosidad de informarse un poco más de los recursos y los medios de los que dispone nuestra humanidad para poder salir adelante. Si bien es cierto que hay colegas que “propagandean” sus beneficios de 'curalotodo' (eso lo va a haber en cualquier rama, en cualquier aspecto), por favor, miren la viga en el ojo propio antes de ver la paja en el ojo ajeno. Y, cuando vean la paja, por favor, ¡infórmense! Si están bien informados probablemente las opiniones serán diferentes.

Es como si nosotros –como médicos, terapeutas y acupuntores- dijéramos “La medicina moderna mata”. Se podría decir, sí, en base a las cifras anteriormente mencionadas (como las que muestran que es la tercera causa de mortandad en Estados Unidos -datos publicados por los propios norteamericanos-) pero no se nos ocurre decir eso. Vaya por delante, como hemos dicho, que estamos siempre interesados en los colegas científicos que con ‘criterio normal’ buscan lo mejor para sus pacientes.

En fin, lo último que esperábamos escuchar es que éramos matones. No vamos a responder en el mismo sentido. Y hemos procurado no contestar pero… cuando nos llaman matones pues... nos parece que se han pasado un poco. Y todo guiado como aquél que va por la calle y dice “Aquel, aquel, aquel… Aquel ha sido”, y entonces lo cogen y lo matan, y luego preguntan. Entre todos la mataron y ella sola se murió.

Además otra cosa: están haciendo creer a las personas que son idiotas, ignorantes, incapaces. Las están asustando indebidamente. No hay ningún tipo de confianza hacia las personas para que cada una viva su propia experiencia y tenga la libertad de elegir su forma de vivir, su manera de cuidarse. ¡Eso es grave!

20180924 editorial 20¿Cómo puede un país demócrata, y unos científicos –¡científicos!- y médicos decir que las pseudociencias matan? Verdaderamente, es demoledor. Es una pena, de verdad, es una pena, pero ahí está y teníamos –inevitablemente- que contestar, porque ya esto entra dentro del terreno de poner una denuncia. Igual que ellos denuncian, ahora habría que poner una denuncia por difamación. Eso no se puede decir así, alegremente, ¡SIN NINGÚN FUNDAMENTO! ¡Por favor!

Ccreemos que hemos dado los fundamentos suficientes en el caso de la Acupuntura (no hemos querido entrar en otras terapias) como para poner de manifiesto que es algo más que un placebo; que es algo más que un engaño; que es algo más que una respuesta. Durante miles de años ha sido el bastión de la salud del país de mayor población del mundo.

En fin, sobran comentarios. En todo el planeta se ejercita y son nombradas la Acupuntura y la Moxibustión como una ciencia cultural y educacional inmaterial de la humanidad. No obstante, siempre España ha sido más papista que el Papa, y ahora se revuelven de esta manera algunos. Y el “sanchismo” de nuestro Gobierno permite y estimula estos dichos, estas libertades de expresión. ¿Es una libertad llamar a alguien ‘matón’? ¿Son libertades?... Parece ser que sí, aunque no haya que demostrar nada. Simplemente por estar en la posición del poder y la fuerza ya se tiene el derecho a arrasar. Es muy grave.

Aquí queda nuestro comentario. Seguiremos.

 

 

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[1] Declaración de Ginebra de 1948, actualizada en 2017: “Respetaré la autonomía y la dignidad del paciente. Con ella se completan los cuatro principios fundamentales de la ética médica que todo profesional debe aplicar: Principio de autonomía; Principio de beneficencia; Principio de no maleficencia; y Principio de justicia”. Más información en Médicos y Pacientes.com. OMC.

[2] La visita del presidente Richard Nixon a China en 1972 fue el evento que abrió la puerta para la práctica de la medicina China en los Estados Unidos. Durante esta visita, el periodista del New York Times, James Reston, quien acompañaba al presidente Nixon, sufrió apendicitis y la analgesia post operatoria utilizada fue la acupuntura, el Presidente quedó tan asombrado de la efectividad que reportó a su regreso su experiencia y allí despertó el interés de los médicos occidentales sobre esta ciencia. Anteriormente esta técnica era limitada a los grupos étnicos Asiáticos. Desde entonces ha ido creciendo la práctica de la acupuntura en occidente, por esta razón el congreso de Estados Unidos en 1992, estableció el oficio de la Medicina Alternativa.