EL EDITORIAL. Dramático terremoto en Marrakech
Nuestro Editorial no puede ser otro que el temblor de tierra que se ha producido en Marruecos, en las inmediaciones de Marrakech –como nombre más conocido-, cerca de esta increíble ciudad. Dimos la noticia en cuanto supimos de ella –en Radio Rayo -, e interrumpimos la comunicación de los anteriores noticias. En ese mom
Nuestro Editorial no puede ser otro que el temblor de tierra que se ha producido en Marruecos, en las inmediaciones de Marrakech –como nombre más conocido-, cerca de esta increíble ciudad. Dimos la noticia en cuanto supimos de ella –en Radio Rayo-, e interrumpimos la comunicación de los anteriores noticias. En ese momento había 600 y pico de personas fallecidas. En este momento… bueno, nadie se pone de acuerdo, pero suele ocurrir en estos casos. La cifra oficial habla de 1.037 personas fallecidas. Hablan también de 150 en estado muy grave.
Es muy difícil predecir cifras porque, claro, la tarea de desescombrar todo lo que la intensidad del terremoto ha tirado. Ha sido de intensidad 8.8 o 6.9. No es muy alta, pero, tratándose del lugar donde ha ocurrido y los tipos de construcción, pues las cosas se ven de otra manera. Esta misma intensidad en Tokio no hubiera producido esta catástrofe.
Es una zona relativamente sísmica. Se calcula que es el seísmo más grave que ha tenido la historia de Marruecos.
En seguida, el ministro de español de Exteriores ha dicho que “no hay ningún español entre los fallecidos”. Nos hace mucha gracia que, en estos casos dramáticos, se dan prisa en hacer este tipo de comentario… No importa de donde sean, el caso es que han fallecido mil y pico de personas, ¿no? Y otras tantas estarán desaparecidas, y otras tantas están muy graves, y otras tantas están heridas, ¿no? Es igual de donde sean. Siempre nos ha hecho “gracia” eso: enseguida las embajadas se encargan de tranquilizar a los países respectivos diciendo que no hay fallecidos de su país. Pues nosotros no estamos tranquilos. Nos parece que es un acontecimiento luctuoso cuando ocurre un drama de esta envergadura.
Y, bueno, siempre se ponen en marcha ayudas desde otros lugares. En este caso no se ha hablado de ayudas internacionales especiales –como bomberos, sobre todo, para desescombrar y buscar-. No se ha hablado de la llegada inmediata de bomberos españoles, que suelen ser muy eficaces.
No se habla de ayuda internacional. Tampoco amerita, por el volumen de destrucción –porque eso está calculado: tanta destrucción, tantos kilómetros, tantas casas, tantas personas, tanta ayuda-.
Tremendo, tremendo, tremendo, porque los que hemos tenido la oportunidad, la ocasión de conocer algo de Marruecos, sobre todo el desierto y alguna ciudad, pues guardamos ese cálido aroma de saberse bien recibidos, y saberse atendidos, y sentirse solidarios con esa comunidad humana. Entonces, se nos hace muy cercano y sentido.
Vayan nuestras mejores intenciones para los que han tenido que partir, así, de esta manera. Y nuestras mejores vocaciones sanadoras para los que están en esa dificultad y, por supuesto, para los que van a encontrar vivos. Ya verán cómo van a encontrar personas que están ahí, agazapadas, en algún lugar.
Esperemos las noticias que vayan llegando.