EL EDITORIAL. El cambio del modelo alimentario necesario para el planeta es una tarea de cada persona
Nuestro Editorial nos demanda una situación debido a un informe. Recogemos la noticia aparecida en el diario El País : “El planeta necesita un cambio del modelo alimentario para combatir la crisis climática.” ¡Ahí nos ponen! “El IPCC, el grupo de expertos de la ONU, apunta a que solo el derroche de alimentos es respons
Nuestro Editorial nos demanda una situación debido a un informe. Recogemos la noticia aparecida en el diario El País:
“El planeta necesita un cambio del modelo alimentario para combatir la crisis climática.”
¡Ahí nos ponen!
“El IPCC, el grupo de expertos de la ONU, apunta a que solo el derroche de alimentos es responsable del 10% de todos los gases de efecto invernadero que produce el hombre.”
Es decir, lo que veíamos hace poco (que habíamos agotado nuestras existencias planetarias, una semana antes que el año pasado), así como lo que decíamos no hace mucho sobre la cantidad de residuos y, sobre todo, de la cantidad de alimentos que se TIRAN (toneladas y toneladas)… Claro, para producir toda esa serie de alimentos es necesaria una industria alimentaria. No debería existir, ¿verdad?, una “industria alimentaria”, pero… El caso es que esa es la explicación.
“La crisis climática ha alcanzado tal dimensión y rapidez –2019 encadena máximos de temperaturas mes a mes mientras se suceden olas de calor y sequías– que ya no basta con fijarse solo en un sector para intentar dejar el calentamiento dentro de unos límites manejables. No será suficiente con reducir o suprimir del sector energético los gases de efecto invernadero, que según la mayoría de los científicos están detrás del cambio climático. Hacen faltan cambios profundos en otros sectores como el de la producción de alimentos mundial y la gestión de los suelos, y también en las dietas.”
Igual que se ha propuesto hace poco el disminuir el número de vuelos de avión, porque es el elemento de transporte que más contamina en el planeta. Nuestros vuelos de avión. Si queremos realmente reducir las cosas, debemos ir a los agentes fundamentales, y esto es tremendo.
“Esta conclusión recorre todo el informe especial sobre cambio climático y uso de la tierra del IPCC, el panel internacional de expertos que asesoran a la ONU. El análisis, que se ha presentado este jueves en Ginebra (Suiza) y en el que han participado 107 expertos de 52 países, apunta a la necesidad de cambios para combatir la deforestación, la desertización y el derroche. Solo el desperdicio de alimentos, resalta el estudio, es responsable de entre el 8% y el 10% de todas las emisiones de efecto invernadero que genera el ser humano.”
Lo repetimos otra vez porque esto es para llorar. Fíjense:
“Solo el desperdicio de alimentos, resalta el estudio, es responsable de entre el 8% y el 10% de todas las emisiones de efecto invernadero que genera el ser humano.”
¡Solo! El desperdicio, es decir, tirar alimentos que son aptos para el consumo…
“Entre el 25% y el 30% del total de alimentos producidos en el mundo se pierde o se desperdicia, resaltan los expertos de la ONU en su informe.”
¡Es increíble!
“El IPCC apunta a los beneficios en la lucha contra el cambio climático de las "dietas equilibradas" basadas en alimentos de origen vegetal, como cereales secundarios, legumbres, frutas y verduras. Se incluyen también alimentos de origen animal, pero producidos de manera sostenible con bajas emisiones. "Algunas opciones dietéticas requieren más tierra y agua", ha explicado Debra Roberts, una de las científicas que ha coordinado el estudio, "y provocan más emisiones de gases".
Ahí están las terribles consecuencias que tenemos que afrontar, en este caso con los alimentos. Mientras, casi 900 millones de habitantes del planeta padecen HAMBRE (y morirán seguramente por ello), unos 1.200 millones sufren severas restricciones en la alimentación, y un número mayor padece obesidades. Evidentemente, no hay una consciencia alimentaria sensata, equilibrada.
En nuestro programa Comer Salud hacemos mucho hincapié en todos estos temas, y en él podemos ver que las formas de alimentación –sean de un extremo o de otro, nos da igual- no son las más adecuadas, sino el equilibrio, el cual recomienda este grupo de expertos, quienes nos aconseja reducir, tanto la ingesta de alimentos procedentes de la tierra (por todo lo que implican los cultivos exagerados, y la creación de sequias), como el uso exagerado de animales. Pero, hoy por hoy eso está muy lejos de verse. Muy lejos, muy lejos.
Hagamos, cada uno, una reflexión en nuestra dieta, en nuestro gustos y, sobre todo, los que pueden comer diariamente varias veces (desayunar, comer, merendar y cenar), que regulen sus ingestas y así, obviamente, regularemos la cesta de la compra, y así la producción de alimentos tendrá que reducirse, obviamente.
Todo es responsabilidad de uno, de otro, de otro, y de otro. No es mejor que sobre a que falte, y si sobra algo que sea para reciclarlo y que siga la cadena alimentaria (nuestra o de otros seres vivos).
Y para terminar vamos a resaltar una cosa (hablando de dietas y de producción): tenemos un pueblo, Campisábalos, que es el que mejor respira de España. Recogemos la noticia aparecida el año pasado en el diario El Mundo:
“La Organización Mundial de la Salud señala a Campisábalos, en la Sierra Norte de Guadalajara, como el pueblo con el aire más limpio de España y el tercero del mundo. Sólo le superan Muonio, en Finlandia, y Norman Wells, en Canadá.”
Está cerquita de Madrid… O sea, lo tenemos todo por aquí pero, en fin...
“El IPCC, el grupo de expertos de la ONU, apunta a que solo el derroche de alimentos es responsable del 10% de todos los gases de efecto invernadero que produce el hombre.”
“La Organización Mundial de la Salud señala a Campisábalos, en la Sierra Norte de Guadalajara, como el pueblo con el aire más limpio de España y el tercero del mundo. Sólo le superan Muonio, en Finlandia, y Norman Wells, en Canadá.”