EL EDITORIAL. El Gobierno español es cada vez menos solidario con otros países
Hablando de salud en el programa de Comer Salud , ahora seguimos hablando de salud en este Editorial . Recogemos la noticia aparecida en el diario El País : “¿Cuánto le importa a España la salud global? Un informe de Médicos del Mundo y Medicusmundi denuncia que la ayuda para este sector de la cooperación internacional
Hablando de salud en el programa de Comer Salud, ahora seguimos hablando de salud en este Editorial. Recogemos la noticia aparecida en el diario El País:
“¿Cuánto le importa a España la salud global?
Un informe de Médicos del Mundo y Medicusmundi denuncia que la ayuda para este sector de la cooperación internacional, con 65,6 millones en 2017, apenas representa el 2,56% del total”.
Esos 65,6 millones de euros nos parecen muchos pero… ¡fíjense!
“España es menos solidaria con las naciones más pobres que hace una década. Con un presupuesto total del país de 2.560 millones de euros en 2017, la ayuda oficial para el desarrollo se quedó en un 0,19% del PIB, mientras que diez años antes representaba un 0,37%”.
¿Cómo se entiende esto? Es difícil de entender: hace 10 años aportábamos un 0,37% a los países pobres (entre otras cosas porque nosotros, como occidente, los hemos hecho pobres; ¡no es que sean pobres!). Luego, lo lógico es compensar en alguna medida, ¿no? (Esto, por supuesto, es una opinión nuestra).
Pero fíjense que 10 años después lo que aportamos es el 0,19%...
JC Afán: No llegamos al 0,7% que en teoría tendríamos que haber llegado a ese nivel desde hace 15-20 años…
“De entre todos los proyectos que se financian con estos fondos menguantes, los relacionados con la salud no son una prioridad. A estos programas se destinaron 65,6 millones de euros, un "exiguo" 2,56% del total destinado a ayudas [el 0,19% de presupuesto español]. Esto es lo que denuncian las ONG Médicos del Mundo y Medicusmundi en su informe La salud en la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria 2018, presentado este miércoles en Madrid”.
“Pese a que la partida para programas de salud ha aumentado 200.000 euros, este sector ha perdido peso en el conjunto de la cooperación española. El 2,56% del total de la ayuda bruta en 2017 se destinó a proyectos sanitarios, un porcentaje inferior al de 2016 (3,1%) y muy por debajo de lo que destinan de media los donantes de la OCDE (12,6%)”.
Fíjense: en un año hemos pasado del 3,1% al 2,56%... Nosotros aportamos un 2,56% del total de la ayuda, y los otros países de la OCDE aportan el 12,6% de su ayuda.
"Es un tema de voluntad política", asegura Carlos Mediano, presidente de Medicusmundi”.
De voluntad política, no nos cabe la menor duda.
“Coincide Miguel Casado, jefe del área de salud de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional. "Soy el primero en lamentar que la ayuda para salud sea tan baja. Estos informes nos sirven para hacer autocrítica, a poner blanco sobre negro las dificultades de la cooperación y española y nos ayudan a cambiar el rumbo".
Pues nos ayudará, pero no se ha notado desde el 2017 hasta ahora.
“Matiza, no obstante, que para los países de América Latina a los que apoya España la salud no es una prioridad. "Si bien, eso no quita que se pudiera mejorar el nivel de ayuda y destinarlo a organizaciones multilaterales como la alianza para las vacunas, Gavi, o el Fondo Global [para la tuberculosis, la malaria y el VIH] o aumentar la cooperación donde la salud sí es una prioridad, en países africanos con los que ya trabajamos como Mozambique o Malí", agrega.
Mejorar no sería difícil. España aporta poco o nada a los organismos citados por Casado. Concretamente, al Fondo Global no ha destinado ni un euro desde 2011 a pesar de que en 2016 todos los grupos parlamentarios aprobaron por unanimidad una Proposición No de Ley (PNL) en la que se le pedía al Gobierno otorgar 100 millones de euros en los próximos tres años”.
¡Ni un euro desde el 2011! ¡Tomen nota!
“A punto de acabar ese plazo y con un cambio de Ejecutivo de por medio, no ha habido signos de que el país vaya a regresar en el corto plazo a la mesa de donantes de este organismo que lucha contra la tuberculosis, la malaria y el VIH, prioritarias en para la comunidad internacional como refleja el tercero los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU (ODS)”.
En fin, esto es demoledor.
“La caída y lenta recuperación de la ayuda humanitaria se da también en la que se destina específicamente para atender la salud de las personas en situación de crisis”.
Es como la Ley de Dependencia aquí en España…
“Un problema que no exclusivo de España. "Apenas se suelen cubrir el 60% de los fondos solicitados en llamamientos internacionales para emergencias sanitarias. En crisis como la de Yemen, Siria o Sudán del Sur se cubren menos del 50% de las necesidades de salud", asegura Tapia. Explica la experta de Médicos del Mundo que en contextos de crisis, los sistemas sanitarios se quedan aún más debilitados de lo que en muchos casos ya estaban”.
En fin, nuestro comentario al margen es que, indudablemente, no hay voluntad política, y así lo expresábamos en un encuentro internacional que se acaba de celebrar –ayer- en Alicante. Explicábamos que no hay voluntad política para la salud; sino que hay voluntad política para que la salud se convierta en enfermedad crónica. Para eso sí hay voluntad política, y para eso sí hay dinero. Pero no hay voluntad política para erradicar determinadas patologías de las que ya varios premios Nobel de Medicina han asegurado (por activa y por pasiva) que se está en condiciones –de conocimiento y de recursos- para acabar con ellas. Pero… pero, pero, pero… para eso hace falta una voluntad política y una voluntad económica. Mientras la voluntad política y la económica no tengan los puntos claros sobre esto…
¿O sí los tienen?
Sí, miren, creemos que la voluntad política y la económica sí tienen los puntos claros a propósito de la salud porque, evidentemente, si ambas decidieran hacer a una población saludable, no enferma, ¿cómo se comportaría una comunidad saludable? ¿Sería muy diferente a una comunidad que llena los centros de salud, especialistas, hospitales…? ¿Ocuparía menos espacio en nuestra mente de consciencia la preocupación de la salud… porque se estaría sano? (Porque cuando se está sano, como cuando se es joven y fuerte, uno se dedica a otras cosas).
JC Afán: Es como aquel famoso Juan Sin Miedo, que es un peligro. Cuando no se tiene miedo a enfermar ni a ninguna cosa, te ocupas entras 5.000 posibilidades, y puedes empezar a pensar de otra manera. Si no es ese miedo de “Voy a enfermar a partir de los 40 años, entonces debo tener Seguridad Social, y tengo que garantizarme determinadas cosas porque, cuando sea mayor me va…”.
¡La cantidad de miles de millones de kilojulios de energía (por decir una barbaridad) que gastamos en eso, y que nos impide todo ese potencial energético y de posibilidades sacarlo hacia cualquier otro lugar.
J.L.P.: Exacto.
Entonces, en definitiva, una comunidad enferma, una comunidad crónicamente doliente, no tiene capacidad cognitiva para protestar, para demandar, para expresarse, para comunicarse. No, está sumergida al trato de cuidados y de arreglos…
Fíjense: las demandas mundiales no llegan a satisfacer ni siquiera el 50% por parte de los países que sí puede satisfacerlas. Lo mismo ocurre en las comunidades de cada país. No interesa, a ningún nivel, que la comunidad humana sea saludable, luego deducimos que los políticos (véase poder) globalmente hablando, y al economía (véase economías personalizadas) saben muy bien que invertir en salud es ruinoso. Por eso no se invierte en salud. Se invierte en cronicidad insalubre, ahí sí se invierte (hasta llegar a vender miles de cientos de millones a más de un millón de personas que están bajo los efectos de las estatinas. Las cuales tienen su valor, sin duda, ¡claro que tienen su valor!... Cuando el diagnóstico es preciso, cuando el pronóstico es claro, pero no como preventivo como se da globalmente, sin más ni más ni más. Así se llega a haber 1.000 millones de personas que toman estatina. Y camuflan los efectos secundarios diciendo “No, no hay; algún calambrito muscular, ¡si acaso! Y, si acaso tiene calambres musculares, tal vez no sea por las estatinas!”. Todas las demás complicaciones que se sabe que tienen las estatinas no se mencionan.
¡Y no estamos en contra de las estatinas! Lo repetimos: primero, evidentemente tienen indicaciones (aunque las últimas noticias científicas ha dejado demonizar al colesterol; ya no es tan malo… ¡Ya no es tan malo!). Entonces, en consecuencia…
JC Afán: Perdón, señor Asesor. ¿Qué la ciencia ha cambiado de opinión, y que lo que era verdad ahora no lo es?
J.L.P.: Hombre, verdad, verdad… Ya no lo es. El colesterol no…
JC Afán: ¡Entonces eso no puede ser científico!
J.L.P.: Sí, porque acaban de descubrir que no…
JC Afán: Pero entonces, ¿cómo era científico antes?
J.L.P.: Antes sí, porque la ciencia evoluciona, cambia…
JC Afán: Todo cambia. La famosa canción.
J.L.P.: Entonces, la ciencia…
JC Afán: Es como los niveles de tensión, o los niveles de colesterolemia. La ciencia entonces… ¿Es un concepto científico las modas?
J.L.P.: Pues sí, últimamente es muy científico.
JC Afán: Pero eso no… Perdone, es que yo soy muy ignorante. Leí un poco de Bacon y de toda esta gente que hablaba del método científico, que lo crearon y demás, y no era eso… Esto de la… Newton con su maquinita perfecta, donde todo estaba organizado.
J.L.P.: No, no, no, no. No es así.
JC Afán: ¡Ah! Ahora la ciencia es cuántica: “cuantico” interesa decimos una cosa, “cuantico” interesa decimos otra.
Exactamente. Y así estamos. Es demoledor. Luego tratan de imponer “Porque la ciencia, porque la ciencia…”, sin saber realmente lo que engloba el concepto de ciencia.
Existe una rama de estudio que se llama Filosofía de la Ciencia. O sea, la ciencia en realidad es un método filosófico. Nada más. No traten de engañarnos, por favor. Es una filosofía de vida que plantea las cosas de una determinada forma. Y, como filosofía de vida, no debería ser radical, sino que es cambiante. Lo que ocurre es que cuando se quiere utilizar como “la hoz y el martillo”… (perdón… “la guillotina y el martillo”… perdón… “el martillo y el clavo”… como “la hoguera y Torquemada”… No, no, como “la hoguera y el herrero”… Mmmmmm… Como “el martillo y el clavo”), pues ahí se emplea, vamos, a unas velocidades increíbles. Hasta el punto de querer convencer a Europa de que cambie su terminología de medicamentos. Y Europa ha vuelto a decir “¡Que no! ¡Que no lo vamos a cambiar! Eso va a quedar así”.
No obstante, tienen muchas expectativas porque parece ser que en el Reino Unido la homeopatía ya no la paga la Seguridad Social; y Francia se lo está pensando, y tal. Todas noticias falsas; falsamente camufladas con un recuelo de mentiras. Y así vamos, y así se lo contamos.