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EL EDITORIAL: EL HAMBRE EN EL MUNDO EXIGE MÁS PETICIONES CONCRETAS Y MENOS DENUNCIAS

Nuestro Editorial hoy se refiere a lo que se sigue llamando “inseguridad alimentaria”… o hambre. La inseguridad alimentaria se hace especialmente significativa ahora, aunque no es que sea una cosa nueva, en Somalia donde 6,2 millones de personas están en grave inseguridad alimentaria. Así lo han clasificado la UNICEF y

 

201702 COMUNICANuestro Editorial hoy se refiere a lo que se sigue llamando “inseguridad alimentaria”… o hambre. La inseguridad alimentaria se hace especialmente significativa ahora, aunque no es que sea una cosa nueva, en Somalia donde 6,2 millones de personas están en grave inseguridad alimentaria.

Así lo han clasificado la UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP por sus siglas en inglés), donde destacan 985 000 desnutridos, de los cuales, la cuarta parte está en un estado muy grave.

Como ven, las distintas graduaciones del hambre son muy particulares, sobre todo cuando se refieren a África: no acaban de decir “hambre” sino” inseguridad alimentaria”, pensando que… bueno, están inseguros alimentariamente pero alguna vez podrán estar seguros. Nosotros estamos seguros de que, de momento, no hay unas acciones 'encaminadas a'. Por eso la situación ha llegado a este límite de 6,2 millones (prácticamente la mitad de la población de Somalia: 12 o 13 millones de habitantes).

En consecuencia, no es una novedad, pero… Las condiciones de los gobiernos somalíes son dramáticas y drásticas, la guerra es el pan nuestro de cada día, y en base a ello, el atraco, la especulación, y todo lo que podamos imaginar, se da en esa parte de África. Bien hacen estas instituciones, UNICEF y WFP, en poner en 'en'...

Pero, si se fijan, es una voz que clama... en el mar, en la tierra, y en el desierto, ¿verdad?, porque no es una petición expresa a algo o a alguien. Si, por ejemplo, la noticia fuera “La UNICEF y WFP piden a Microsoft que, por favor, colabore desde ya, desde ahora mismo, con esos 6,2 millones de hambrientos, y sobre todo con los 985 000 que están en situaciones graves”. Así: "Señor Bill Gates necesitamos dinero" (para empezar).

Evidentemente, el problema no es el dinero; el problema es político, que luego traería las consecuencias de dinero, empresa, trabajo, etc. Y realmente, ante estos casos, la posición de los políticos es desastrosa. Queda feo decirlo pero es una posición criminal. Sí, porque el hambre sigue, en mayor o menor medida (las cifras que nos dan pueden ser cualquiera) y, claro, cuando se atreven a dar estas cifras (que nos parecen monstruosas) es porque seguramente las cosas serán peor.

Nosotros sugerimos que hagan una petición concreta (a Bill Gates, al señor Slim, al señor Ortega…) a personas que sabemos que tienen una disponibilidad económica más que suficiente para alimentar a estas personas, ¡y a muchas más! Que establezcan VÍAS DE COMUNICACIÓN PARA ALIMENTOS (se nos ocurre). Queremos aportar algo (ideas, proyectos), aun a sabiendas –insistimos- de que el problema es, primero, "político" a nivel mundial, a nivel internacional, y a nivel ya más local es un “racismo alimentario”.

Hay un RACISMO ALIMENTARIO BESTIAL (en América, en África, en Asia, fundamentalmente) establecido por una ECONOMÍA BRUTAL. No encontramos palabras más fuertes, pero si las encontramos se las vamos a decir.

Esto es lo que enerva la situación. Por eso, nuestra sugerencia desde nuestro programaInformación, Formación, Opinión, Generación de Criterios es que, cuando hagan este tipo de denuncias las agencias de la ONU (UNICEF and Company), las hagan PIDIENDO A ALGUIEN EN CONCRETO para ver qué respuesta hay; que no las hagan a campo abierto, porque a campo abierto ya sabemos lo que pasa: “¡Ah!, Muy bien…”. La noticia permanecerá mañana en los medios de comunicación y pasado desaparecerá. (No olviden que, según el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) utilizado por la ONU en su informe anual sobre el Desarrollo Humano, el país más pobre de África es Níger, es decir, los hay peores que Somalia).

En consecuencia, nuestra preocupación como humanos y como sanadores en torno al hambre es muy grande, porque tenemos un diagnostico seguro de por qué esas personas van a vivir no solamente menos, sino que van a tener capacidades cognitivas totalmente frustradas, y van a sufrir específicamente graves consecuencias. Y sabemos cuál es el tratamiento: alimentos, nutrientes. En cambio, con otros problemas a veces sabemos cosas pero no tenemos el tratamiento adecuado.

Así que, ahí va. Como no les van a hacer la petición, nosotros se lo hacemos: Sr. Carlos Slim Helú, Sr. Amancio Ortega Gaona, Sr. Bill Gates (por poner algunos). Sabemos que las instituciones de muchos países entre, ellos los EE. UU., son los que más colaboran con estos problemas pero el dinero se pierde por esos neocolonialismos que mantienen los propios poderes que dan el dinero.

Hasta aquí nuestro Editorial de hoy. Duro, duro, duro.