EL EDITORIAL. El hambre y las soluciones que nos venden tienen “miga” | No hace falta comer; hace falta hacer ejercicio
Nuestro Editorial les sorprenderá porque tiene “miga”. Como ustedes sabrán, hoy jueves hemos emitido el programa “ Comer Salud ”, y su noticia Editorial (por aquello de que tengamos una consciencia clara sobre el problema del hambre, el cual nos ha estado rondando todo este mes de octubre, y sobre el cual hemos hablado
Nuestro Editorial les sorprenderá porque tiene “miga”.
Como ustedes sabrán, hoy jueves hemos emitido el programa “Comer Salud”, y su noticia Editorial (por aquello de que tengamos una consciencia clara sobre el problema del hambre, el cual nos ha estado rondando todo este mes de octubre, y sobre el cual hemos hablado en diferentes momentos) fue a propósito de dicho tema, el cual tiene sus connotaciones muy significativas. Y en el caso del presente Editorial, la noticia sobre el problema del hambre proviene de Estados Unidos, por lo cual es más significativa todavía.
Resulta que el presidente Joe Biden ha convocado en la Casa Blanca un programa a propósito de paliar el hambre de los 34 millones de estadounidenses que están en situación infra alimentada (como se suele decir). Entre ellos, 5 millones de niños están en inseguridad alimentaria.
Ya en 1965 Richard Nixon (presidente republicano) hizo otra comparecencia en la Casa Blanca a propósito del hambre. Y, en aquel entonces, el eslogan fue “desayuno para todos los niños”, o sea, para promocionar el desayuno de los niños en Norteamérica. Esta vez, en el 2022, ha sido la segunda vez.
¡Han pasado una serie de años!, ¿no?... y ha crecido el número de personas con este problema, siendo actualmente los 34 millones anteriormente dichos (en un país de algo más de 310 millones de personas, haciendo un redondeo se podría decir que equivale al 10% de la población; aunque, en los menores de 18 años dicho porcentaje se eleva al 12,5%).
Ahí está la noticia: “Conference on Hunger, Nutrition Health” (Conferencia sobre el hambre, la nutrición y la salud), donde el bueno de Joe Biden (no él, sino su administración) acaba de destinar la grandiosa cifra de 8.000 millones de dólares para paliar estas necesidades. El plan de Biden incluye entre otros a José Andrés (el famoso chef español nacionalizado estadounidense), Google y Warner Bros en sus filas.
Bien, así, de entrada, la noticia nos parece bien que todo el mundo eche una mano ahí, pero… pensamos que la mano no está ahí.
Si distribuimos esos 8.000 millones entre los 34 millones de personas de entrada nos parecen pocos. Nos parece poco. Pero lo más significativo (y que demuestra que no hay voluntad política de acabar con el hambre) es lo siguiente: los tres pilares fundamentales en los que se basa esta ayuda. Recogemos la noticia de la página web de rtve:
“La estrategia presidencial para reducir esos datos se asienta en tres pilares: facilitar el acceso de los ciudadanos a comida que mantenga a sus familias sanas, ofrecer la información necesaria para poder elegir dietas saludables e impulsar el ejercicio físico.”
Es decir, “facilitar comida” (hay que llevarles la comida); “ofrecer información sobre dietas” (estamos hablando de personas que no tienen recursos, ¿de qué vale una información para elegir dietas sanas si no pueden acceder al alimento, de hecho, el primer puno es el de “facilitar comida”); y “ejercicio físico” (ya que tienen hambre y puede que también estén gordos). Así es: tres pilares.
JC Afán: Están hablando de que tengan la posibilidad de acceso a comida sana; eso quiere decir que, si tienen acceso a comida (aunque sabemos que muchas comidas son baratas y se accede a ellas, pero no son sanas). Según lo que nos están diciendo con los tres pilares, no es que no tengan comida, sino que lo que se busca es que cambien el sistema de alimentación. Son personas que están comidas, pero no nutridas ni alimentadas. Segundo, que puedan acceder a información sobre lo que es una dieta sana ya que lo que pueden comer es de ínfima calidad y afecta a su salud. Y como tercer punto, el ejercicio.
JLP: Facilitar el acceso de los ciudadanos a comida que mantenga a sus familias sanas…
JC Afán: que puedan acceder a comprar alimentos que los mantenga sanos…
JLP: Más que comprar, que les den, ¿no? Y que en esos comedores sociales la comida sea sana. En segundo lugar, darles información…
JC Afán: Para que puedan trasladar dicha información a la gestión de sus propias casas y vidas.
JLP: ¡Pero si no tienen comida!
No indican el periodo en el que se realizará esta campaña. Lo que sí dicen es que estos 8.000 millones son de fondos públicos y privados. Y la noticia continúa:
“En la conferencia de este miércoles ha habido promesas de fondos públicos y privados por valor de 8.000 millones de dólares, de los cuales al menos 2.500 se invertirán en empresas emergentes que ofrecen soluciones innovadoras contra el hambre y la inseguridad alimentaria y unos 4.000 a filantropía que mejora el acceso a comida nutritiva y que promueve opciones saludables.”
Empresas innovadoras… O sea, no habla de puestos de trabajo; habla de soluciones innovadoras contra el hambre.
JC Afán: O sea, si yo tengo una empresa con el proyecto de invertir un avance tecnológico para obtener una fruta en la cual yo le aumente el nivel de minerales, y que le pueda añadir proteínas, etc. me van a potenciar. Y al final las personas podrán comprar las “manzanas cerdo-mineralizadas”, por ejemplo…
JLP:Pero… ¿4.000 millones para filantropía que promueve opciones saludables?
JC Afán: El Ejército de Salvación, lo hemos visto, ofrece comida, y hay una red filantrópica de grandes fortunas que dan este tipo de ayuda a determinadas organizaciones para que tengan comedores sociales y ese tipo de cosas. ¿Van a dedicar ahora 4.000 millones a que cambien su menú?
JLP: Favorezcan el acceso a comida nutritiva… y que promuevan opciones saludables. Pero resulta que, si sumamos 2.500 y 4.000 millones, nos da 6.500 millones. Hasta los 8.000 que van a ser destinados a este proyecto faltan 1.500 millones. Suponemos que serán para gastos de representación u organización.
Como ejemplo para este plan está el estado de Misisipi:
“En EE.UU., el estado más afectado es Misisipi: una de cada seis personas, incluidos uno de cada cinco niños, pasa hambre. La falta de trabajo y de comida sana es la culpa (según la Red de Comida de Misisipi, un banco de alimentos que opera en 56 condados y que en 2021 entregó 42,6 toneladas de comida, 12,6 más que el año anterior).”
Están hablando de comida… de dar comida a las personas.
Todo esto resulta (eso dice el gobierno norteamericano) una vergüenza. Es el país que tiene de todo, cómo es posible que pase esto...
“Organizaciones como la Red de Comida de Misisipi son parte de la solución, pero acabar con el hambre y la desnutrición requiere de un esfuerzo colectivo, advierte su director. "Hacerlo es posible, pero es necesaria una voluntad nacional. Somos la nación más rica de la Tierra. Tenemos todo tipo de recursos. Es cuestión de arremangarnos y ponernos a ello".
JC Afán: Vamos a ver… Si nos han contado que hay hambre porque no hay alimentos, y por ello se están haciendo barbaridades con la genética y la agricultura y la ganadería, ¿cómo nos dicen ahora esto? El poder, cuando le interesa, desenmascara ese sistema. Por muchos millones de los que hablen, no se dice nada de agricultura, ni nada de eso.
Por eso lo ponemos como ejemplo de que NO HAY VOLUNTAD POLITICA DE SOLUCIONAR EL PROBLEMA. La voluntad política crearía puestos de trabajo, cultura, sistema sanitario para mantener una salud pública adecuada, y así esos 34 millones de personas tendrían recursos propios para autoabastecerse. Esa sería una voluntad política contra el hambre realmente. Esto otro es… evitar tensiones para que la cosa no se dispare, pero no se soluciona el problema.
Ahí está esta noticia. Nos ha llamado poderosísimamente la atención. Por una parte, dar o proporcionar comida con características saludables. Por otro lado, enseñar a la población norteamericana (en concreto a los 34 millones que tienen “inseguridad alimentaria”) qué es lo más saludable (como si ellos tuvieran la posibilidad de elegir). Y, en tercer lugar, que hagan ejercicio.
Lo del ejercicio nos ha llegado al alma, porque nos abre una “puerta de investigación” (permítanos el humor) ya que, quizás, todavía no nos hemos dado cuenta de que el hambre se solucionaría haciendo ejercicio, con lo cual tendríamos la posibilidad de que llegara un momento en el que no se necesitara comer, sino que, en la medida de que se haga ejercicio, se anaerobiza, y uno se alimenta del prana de la respiración. Uno respira, y como el respirar es un alimento, se educa al propio cuerpo para que una parte del respirar sea para introducir oxígeno, pero otra parte, se combine con el hidrógeno y se convierta en agua. ¿Cuál es el principal alimento del ser humano? Agua. ¿No está un ser humano adulto compuesto en mas de un 70% de agua? Pues…
No hace falta comer; hace falta hacer ejercicio. Por ahí van a ir nuestras pesquisas a partir de ahora porque creemos que los otros dos puntos del proyecto que ha dicho el presidente Biden, no hacen falta. No obstante, la filantropía es el recuerdo eucarístico y piadoso de los ricos.
Pues, si había dudas de que no hay voluntad política de acabar con el hambre, este plan que ha propuesto el señor Biden para sus hambrientos, lo que va a hacer es, desde luego, eternizarlos en el problema. Eso sí, por supuesto, serán muchos estómagos agradecidos que van a votar mucho a los demócratas, pero, como no van a estar -definitivamente- bien alimentados, no van a tener capacidad cognitiva para decidir qué hacer o no hacer, qué comer o no comer, dónde ir o donde no, porque tampoco tendrán la cultura necesaria. En consecuencia, vivirán contentos y felices por la ayuda que le proporciona el Estado.
Y colorín, colorado, este cuento… continúa. Continúa desalmándonos totalmente, y dejándonos un cuerpo de asombro.
Igual que ayer, el cuerpo de asombro fue también el señor Biden, porque en febrero dijo que no tendría problema en acabar con el oleoducto ruso si Rusia invadía Ucrania. Pero Rusia ha invadido y… (Por cierto, se ha detectado otra nueva fuga. Ya van tres)
Si no hay voluntad política para algo tan instintivo y necesario, ¿qué voluntad política podrá haber para otras cosas?