EL EDITORIAL. El mayor factor de riesgo tumoral es la buena economía
Nuestro Editorial nos lleva a múltiples sitios. Hemos elegido éste para ser genéricos. Y como es Humanismo Sanador pues, miren lo que nos dicen en un artículo que recogemos del diario El País : “Las muertes por cáncer duplican a las cardiovasculares en los países ricos.” Mientras, los médicos, los científicos, etc. nos
Nuestro Editorial nos lleva a múltiples sitios. Hemos elegido éste para ser genéricos. Y como es Humanismo Sanador pues, miren lo que nos dicen en un artículo que recogemos del diario El País:
“Las muertes por cáncer duplican a las cardiovasculares en los países ricos.”
Mientras, los médicos, los científicos, etc. nos dice que la mayoría de los cánceres se curan. No sabemos en qué países vivimos… “No te preocupes. “Antes” la gente se moría de cáncer, ahora no; ahora es una enfermedad crónica”. ¿De dónde se ha sacado eso los institutos de oncología y tal, con mucha alegría y expresión? Y ahora resulta que aparecen estos estudios que ya dicen otras cosas distintas.
“Los científicos pronostican que, según avance la prevención y el tratamiento de los episodios cardiovasculares en muchos países, en unas décadas el cáncer será la principal causa de muerte en el mundo.”
En unas “décadas”: 10 años, 20…
“La principal causa de muerte entre los adultos de mediana edad de todo el mundo son las enfermedades cardiovasculares. Pero si nos fijamos en los países con mayores ingresos económicos, la situación cambia de forma sustancial: las muertes por cáncer se han vuelto dos veces más frecuentes respecto a las relacionadas con episodios cardiovasculares, que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos.”
Fíjense ustedes, ¿no? Nos parece muy preocupante y muy digno de estudio sociológico y cultural, porque no estamos hablando de una enfermedad infecciosa (que se pensaba en los años 70 que era un virus el que causaba el cáncer). No, sabemos que no; sabemos que son las diferentes mutaciones del código genético que, muy influenciado por el epigenoma (que antes no se sabía ni que existía, pero que ahora parece ser que existe), y todo nuestro “senti-mentalismo” puede producir en nuestro genoma, amén de otras cosas como la comida basura, respirar aire viciado, y otros. Es decir, multifactorialmente es lo que ha hecho que el cáncer duplique las causas de muerte en los países ricos en proporción con las enfermedades cardiovasculares, claro.
“Esa es una de las conclusiones de una investigación internacional en la que participaron 162.534 adultos de entre 35 a 70 años procedentes de 21 países y a quienes se realizó un seguimiento entre 2005 y 2016.”
No está mal, ¿eh?
“Los datos se han presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología celebrado en París (Francia) y se publican hoy en la revista The Lancet.”
Veremos si este trabajo ‘picará’ al señor Manuel Contreras, la Voz de la Ciencia, y ampliará más lo que es este trabajo en sí. Pero fíjense qué significativo… Lo decimos para que esas veleidades que se marcan los oncólogos pues, a veces son deteriorantes (“esto no tiene remedio; en tres años de te mueres”, etc”), y otra veces son… (“Ná, esto es una enfermedad crónica; ya no es como antes. Ahora te hacemos quimio, radio, te operamos y tal y cual, y en tantos días te pones bueno”).
Pues no. No, no, no, no… No hay una aproximación humanista a la situación neo formativa (hay que cambiar ya el léxico y la palabra, porque la palabra crea). Y como no hay esa aproximación entonces están, desde los de “no pasa nada, no pasa nada. Te hacemos esto y esto y esto, y no pasa nada”… ¿Cómo que no pasa nada? ¿Qué calidad de vida es esta: estar todo el día en el hospital? Hasta los otros que te dicen “mira, es que para lo que vas a vivir…”.
Tal y como nosotros lo vemos en la consulta diaria, las personas efectivamente se deterioran por las neoformaciones. Y todas esas alegrías que se marcan “Nada, nada… La mitad de los cánceres se curan”.
¡Eh, eh, eh! ¡Espera! ¿Y qué hacemos con este dato ahora? ¡En un congreso de cardiología!, ¿eh? Que no ha sido en un congreso de oncología… Pero, ahí está: el seguimiento de estos adultos (165.534), desde el 2005 al 2016, de 35 a 70 años, en 21 países pues… son representativos.
“Los avances en el tratamiento de los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares y el propio tratamiento de estas patologías en países de ingresos altos han conseguido que se reduzcan las muertes en estos lugares”, explica Darryl P. Leong, coautor del estudio y experto en el Instituto de Investigación de Salud de la Población de la Universidad McMaster y del Hamilton Health Sciences (Canadá).”
Unos aprovechan lo de los otros: en vista que en unos países se está muriendo más gente de cáncer, los otros aprovechan para decir “¡Ah, qué bien, nosotros, gracias a nosotros, no”…. ¿Seguro que gracias a ustedes? Hasta hace poco la Aspirina era fundamental el tomarla para prevenir posibles accidentes, y hoy ya sabemos que es mejor no usarla (solamente usarla después de haber tenido algún problema cardiaco, entre otros). Entonces, aquí vemos que a río revuelto, ganancia de pescadores: ¿Se mueren más de cáncer? Pues eso es gracias a lo que hemos hecho nosotros por el corazón.
¿Seguro?... ¿Seguro?
“Sin embargo, según Leong, los avances en las patologías cardiovasculares de las regiones más ricas que participaron en el estudio –Canadá, Arabia Saudí, Suecia y Emiratos Árabes Unidos– no han ido en paralelo de terapias que alarguen la vida en pacientes con cáncer o, si se han implementado, hace poco tiempo.
“Aún no se han encontrado estrategias efectivas para prevenir muchos tipos de cáncer o no se ha
n implementado de manera óptima”, alega el investigador, quien atribuye estos factores a que la muerte por cáncer llegue a duplicar a la cardiovascular en algunos países.
Argentina, Brasil, Chile, China, Colombia, Irán, Malasia, Palestina, Filipinas, Polonia, Turquía y Sudáfrica fueron las regiones de ingresos medios que participaron en el trabajo, mientras que los países más pobres fueron Bangladesh, India, Pakistán, Tanzania y Zimbabue.
El estudio muestra que, aunque la enfermedad cardiovascular fue la causa más común de fallecimiento, con un 40 % de todos los casos, esta varió según la región: del 43 % en países con bajos ingresos, el 41 % en regiones con ingresos medios, hasta solo el 23 % en el caso de los países más ricos.”
¡Fíjense qué diferencias!
“Estos índices no se corresponden con los de los factores de riesgo –como el tabaquismo, la mala alimentación, la obesidad, el consumo de alcohol o la hipertensión–, puesto que son más altos en los países ricos y más bajos en los pobres. La explicación podría estar, según Salim Yusuf, autor principal de la investigación, en que los países con menos ingresos presentan menor asistencia médica y de peor calidad respecto a las otras regiones analizadas.”
No nos convence ninguna explicación…
“En el caso del cáncer, que fue la segunda causa de muerte más frecuente (con el 26 % de los casos), en las regiones ricas afectó al 55 % de los fallecimientos, al 30 % en los países de ingresos medios y solo al 15 % en los de menos ingresos.”
O sea, si usted no quiere tener una neoformación, sea pobre, para empezar. Medicina preventiva…
“Yusuf sostiene que estos resultados podrían aplicarse a otros países con características económicas, sociales y de asistencia médica similares a los que han participado en el estudio.”
¿Cuál es la tendencia que se espera para los próximos años? Los autores pronostican que, a medida que las enfermedades cardiovasculares disminuyan en muchos países debido a la prevención y al tratamiento, será el cáncer la principal causa de muerte a escala mundial.
“Nos preocupa que, si este patrón observado en países de ingresos altos lo siguen los de rentas medias y bajas, el cáncer pueda convertirse en la principal causa de muerte en todo el mundo en varias décadas”, alerta Leong, quien pide más investigación para averiguar cómo reducir las muertes por neoplasia y estrategias para prevenir su aparición.”
Interesante… ¡A eso vamos!
“El estudio forma parte del proyecto PURE (Estudio Prospectivo de Epidemiología Urbana y Rural según sus siglas en inglés), una macroinvestigación que cuenta con 225.000 participantes de 27 países y cuyo objetivo es examinar el impacto de la urbanización en el desarrollo de diferentes factores de riesgo y en las enfermedades cardiovasculares.”
¡Lo que estudia la gente! ¡Qué barbaridad!
“En el marco del proyecto PURE, los científicos han realizado otro estudio –que también se ha presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología y se publica hoy en The Lancet– cuya principal conclusión es que el 70 % de las enfermedades cardiovasculares y las muertes asociadas se deben a un pequeño número de factores de riesgo que podemos cambiar, lo que disminuiría las cifras.
En la investigación participaron 155.722 personas procedentes de 21 países –los mismos que el estudio anterior– y los resultados revelaron que algunos de los 14 factores de riesgo son iguales en todo el mundo, como la hipertensión o un bajo nivel educativo.”
¡O un bajo nivel educativo!... No es un factor médico.
“Otros varían según el desarrollo económico del país, como la contaminación del aire o una mala alimentación, que afecta más a los ciudadanos de países de ingresos medios y bajos.
El estudio muestra que el bajo nivel educativo fue el mayor factor de riesgo. Dentro de las causas metabólicas, la más importante fue la hipertensión, mientras que la contaminación del aire fue la más significativa a nivel comunitario. En cuanto a los países de ingresos medios y bajos, el bajo nivel educativo, la mala alimentación, la contaminación del aire por el uso de combustibles sólidos y la baja fuerza muscular fueron los más importantes.
“Descubrimos que la importancia de los factores de riesgo varía entre países en diferentes niveles de desarrollo económico, por lo que una dieta deficiente, poca fuerza muscular y la contaminación del aire juegan un papel más importante en los países de ingresos medios y bajos, y, por tanto, necesitan una mayor prioridad para evitar enfermedades cardiovasculares o mortalidad prematura”, destaca Philip Joseph, autor principal del artículo e investigador en el Instituto de Investigación de Salud de la Población de la Universidad McMaster y del Hamilton Health Sciences (Canadá).
A su juicio, para mejorar la salud de los ciudadanos, los gobiernos deberían tener en cuenta las circunstancias de cada país a la hora de implementar las políticas de salud. “Las políticas globales son valiosas para factores de riesgo con grandes impactos globales, incluido el control de la hipertensión, el colesterol alto y el consumo de tabaco para las enfermedades cardiovasculares. También hay que abordar el bajo nivel educativo como factor de riesgo de muerte”, subraya Joseph.”
Aquí se introducen factores que no son muy médicos, ¿no?, como la cultura como factor de riesgo de muerte. Lo que nos preocupa más (de ahí este Editorial) es que si antes la prevalencia (puesto que vivimos en países de alto nivel económico) eran las enfermedades cardiovasculares, éstas se han vito disminuidas, digamos, por la acción médica, aunque en general según los factores de riesgo, los que mejoran la condición cardiovascular son el ejercicio, la alimentación sana, quitar la obesidad, factores de estrés… Es decir, son factores son médicos sino que son factores sociales. Socialmente y culturalmente los países ricos han avanzado, y eso es lo que ha producido una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares (sin quitarle el valor al “cambio de cañerías”, los tripes baipás, os antihipertensivos… Por supuesto que todo ello tiene un valor significativo). Pero creemos –en base a lo que dicen los propios trabajos de investigación- que la salud cardiovascular y vasculo-cerebral depende de un estilo de vida saludable. No depende de factores medicamentosos.
¿Qué hay un grupo de incidencia que precisa y que necesita?... Por supuesto. Siempre queremos resaltar que no estamos en contra de ninguna acción terapéutica ‘x’, la que sea, pero vayamos al fondo del tema. El fondo del tema en este caso es que (y esto no lo dicen en el trabajo pero queda traslúcido… Y ya nos lo dirá la Ciencia, la madre de la Consciencia del Siglo XXI, el señor Manuel Contreras Domingo) para nosotros está muy claro que la baja incidencia de muertes por enfermedades cardiovasculares se debe a la cultura, al conocimiento popular de saber cuáles son los factores de riesgo: no tanta sal, no tanto azúcar, más ejercicio, comer bien, cuidar el peso, no fumar, respirar aire adecuado… Eso es el mayor incentivo para disminuir los riesgos cardiovasculares. ¡Y lo dicen también los cardiólogos! Eso no quita para que tomemos Aspirina o Atorvastatina o productos antihipertensivos. ¡No lo quita! Cada caso habrá que analizarlo. Pero sí saber que, a nivel de población (como estos trabajos de investigación) una población (ya lo admiten) con una cultura, con un conocimiento, es más propensa a padecer una enfermedad cardiovascular, que una que no lo tenga.
Luego, en definitiva, ¿quién ha hecho posible una mayor supervivencia en las enfermedades cardiovasculares? El conocimiento, la cultura, no el avance de la medicina. Este avance se ha ocupado de los casos en los que eso no ha sido suficiente. Según nuestra opinión, ésta es la verdadera lectura. Seamos honestos.
En cambio, los factores de riesgos neoformativos están implícitos, sobre todo (y este estudio nos lo pone en evidencia) en que aumenta hasta un 50% de mayor posibilidad de neoformación comparado con un 15% en los países pobres.
Luego, ¿qué factores de riesgo tumorales tenemos? El factor de riesgo tumoral es la economía. Para resumir. Si vemos que en esa población llevada durante 11 años de investigación las poblaciones más ricas, con mayor posibilidad económica, duplican el fallecimiento (ojo, no el padecimiento, que será todavía mayor) que las enfermedades cardiovascularestenían antes… Entonces, moraleja: nuestra cultura, la cultura general, nos ha permitido tener más cuidado cardiovascular. Queriendo o sin querer nos lo ha permitido. En cambio, la economía nos ha situado en una concepción, en un conocimiento de las cosas (que es el factor que dicen): los países más ricos son los que más fallecen de enfermedades tumorales (y seguramente sean los que más tumores tienen).
Luego son los factores económicos. ¡No hay que darle más vueltas! ¿Que, evidentemente, esto tiene muchas connotaciones?... Claro que sí. No queremos con esto llegar a un atajo y resumir, pero es que los datos son muy terriblemente contundentes y preocupantemente contundentes: cuando las sociedades marchan a un mayor consumo, una mayor seguridad económica, mayor calidad económica, a tener más trabajos… pues resulta que eso es lo que te va a provocar más tumores. Oye… ¡algo no funciona aquí!
Hasta aquí nuestro Editorial.
n implementado de manera óptima”, alega el investigador, quien atribuye estos factores a que la muerte por cáncer llegue a duplicar a la cardiovascular en algunos países.