EL EDITORIAL. EL MEDITERRÁNEO, EL CEMENTERIO MARINO
Eran… (ocho y seis, catorce)… 140 los que viajaban en una barcaza en el Mediterráneo, y solo llegaron al puerto italiano de Brindisi 80, lo cual indica que se ahogaron, fallecieron, sucumbieron, 60 personas más en el Mediterráneo. Como ya dijimos en otros momentos, la llegada del verano propicia, por la teórica mayor f
Eran… (ocho y seis, catorce)… 140 los que viajaban en una barcaza en el Mediterráneo, y solo llegaron al puerto italiano de Brindisi 80, lo cual indica que se ahogaron, fallecieron, sucumbieron, 60 personas más en el Mediterráneo.
Como ya dijimos en otros momentos, la llegada del verano propicia, por la teórica mayor facilidad para cruzar los estrechos, la llegada de inmigrantes procedentes de África.
Italia ya ha manifestado su incapacidad y su impotencia, afirmando que no puede recoger más inmigrantes. Su cupo de acogida está ya al límite, y todos –parece- tienden a llegar a esa zona, procedentes de Libia.
Lo terrible es que, fíjense en qué condiciones iría la barcaza con 140, para que hayan sucumbido 60 y se hayan salvado 80. Parece un terrorífico juego de dados para ver quién da más, para ver quién acierta. El que acierta se salva, el que pierde se ahoga y forma parte de la profundidad del Mediterráneo.
Esto no puede dejar de ser actualidad, por mucho que pase con frecuencia (como sabemos). Es por ello que lo hemos situado en El Editorial, para remachar una vez más que la causa de estas situaciones la tienen los gobiernos de países neocolonialistas que están alimentados por países colonialistas –básicamente europeos- que han sentado las bases de una desigualdad social insostenible, motivo por el cual las personas huyen de la guerra, del terror, de la utilización, del hambre… Y, además, vienen a la búsqueda de, no solamente de algo mejor, sino de las fantasías que la misma sociedad colonial y neocolonial les enseña que aquí tenemos. ¡Cómo si todo lo tuviéramos a nuestra mano!
No hay, en consecuencia, solución a través de nuevos barcos, nuevas… no, no. Eso debe seguir –sin duda- para evitar estas muertes indebidas.
¿Se acusará alguna vez a Europa de crímenes de lesa humanidad? ¿A toda Europa, por las consecuencias que han traído su colonialismo, su neocolonialismo, y su “mirar para otro lado” mientras los países se destrozan por dictaduras como la de Mohamed VI en Marruecos, o la de Teodoro Obiang Nguema en Guinea Ecuatorial?, por ejemplo.
En ese capítulo, Europa mira para otro lado, y prefiere invertir en ONGs y en barcos salvavidas y, por supuesto, en cambiar los centros de acogida por centros de detención, y devolver a los que no interesen, y quedarse con los que interesen. Es la clásica trata de esclavos; de esa clásica trata de esclavos de la que se habló cuando ocurrió el ‘descubrimiento’ de América. Pues ahora es lo mismo pero de otra forma; no hay que ir a buscarlos, ya se han producido las condiciones necesarias para que ellos vengan a nosotros, y poderlos esclavizar sin ninguna inversión.
Esa es nuestra versión, y éste es nuestro Editorial de hoy, apropósito de los inmigrantes y de las pérdidas innecesarias, indebidas; de las cuales es responsable subsidiaria Europa.