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EL EDITORIAL. EL “PROCÉS” (CAPÍTULO 02/10): AYER FUE UN DÍA PARA NO RECORDAR

Estábamos deseando, primero, que llegara el domingo; luego que llegara el lunes (hoy); y ahora estamos deseando que llegue el martes, porque… de verdad, de verdad, de verdad… Hay cosas que no nos explicamos. Por ejemplo, a las 07:00 de la tarde de ayer había 465 personas traumatizadas (golpeadas por las fuerzas de segu

 

COMUEstábamos deseando, primero, que llegara el domingo; luego que llegara el lunes (hoy); y ahora estamos deseando que llegue el martes, porque… de verdad, de verdad, de verdad…

Hay cosas que no nos explicamos. Por ejemplo, a las 07:00 de la tarde de ayer había 465 personas traumatizadas (golpeadas por las fuerzas de seguridad del Estado: Guardia Civil y Policía Nacional). Y a las 08:00 había 800 personas… O sea… Claro, parece ser que han incluido mareos, vahídos, ataques de ansiedad, de miedo… Eso no es… En fin, todo puede ser atribuible por, pero… Y lo de última hora es que hay 463 heridos por la Policía Nacional y la Guardia Civil… ¡Y abusos sexuales a mujeres durante las embestidas por parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil, según Ada Colau! Al parecer una mujer denunció que había sido manoseada en los pechos por un agente policial... ¡Dicen!

Si ustedes siguieron –seguramente algunos sí han seguido; nosotros sí, nos vimos en la obligación de seguirlas- las escenas más violentas de la policía, se habrán dado cuenta de que eran cuatro grabaciones de video. Cuatro “trozos”, y los repetían una y otra vez, porque en el resto de los sitios no había suficientes policías para desalojar suficientes colegios electorales.

Nos dicen que ha habido 2,2 millones de votantes, lo que equivale al 38% (suponiendo que este dato fuera correcto, ya que la forma de votar no se corresponde con un referéndum ni con nada, las trazas se veían muy claras). ¡El 38%! Si Cataluña son 7,5 millones de personas, y han votado 2 millones, ¿qué pasa con los otros 5,5 millones?

El caso es que Rajoy, rápidamente, se ha reunido con el señor Sánchez (PSOE) y el señor Rivera (C’s). Y hay dos posturas esperando que se declare la independencia y la creación de la República de Cataluña, o adelanto de las elecciones generales del Estado, que daría otro planteamiento, otro vuelco.

Evidentemente Puigdemont está esperando las respuestas internacionales a las imágenes de desalojos, de golpes, etc. por parte de la Policía Nacional… ¡Es que no tenían otra cosa que hacer! Son fuerzas disuasorias para evitar que la gente vote. La gente quería votar, entonces había que sacarlos de allí… ¿Y qué van a hacer?

De todo esto hemos hablado ayer con profundidad en el programa Impresiones (a propósito de la democracia, a propósito del Estado de poder, a propósito de los deseos de ganancia y supremacía). El ejemplo que nos dan todas las democracias es un ejemplo de violencia larvada permanente, en base a los partidos políticos, y en base a las ganancias que obtienen por el capitalismo que les soporta y les conforma. En fin, un día para no recordar.

A esto se le añade que el partido de Fútbol Club Barcelona y Las Palmas se celebró a puerta cerrada porque tenían miedo de que pasara algo dentro del campo. Bertomeu, no obstante, salió diciendo que no era por motivos de seguridad sino que era por motivos de solidaridad con Cataluña, y que mañana el FC Barcelona se suma a la huelga (no sabemos si no entrenarán o si cerrarán el Camp Nou –que normalmente suele estar abierto para visitas-, o qué).

La verdad es que da una sensación de deshilache enorme, y depende de qué lugar. Obviamente numerosas personas que viven por allí nos han escrito, nos han hablado, y en algunos lugares (por ejemplo en Girona) todo transcurrió con normalidad y las personas fueron a votar (¡las que fueron a votar!); y en otros lugares más significativos, como Barcelona, había más inquietud.

La cobertura televisiva fue abominable. ABO-MINABLE. Televisión Española terrible. La televisión catalana… ¿qué decir? Y después, un gatuperio en la Sexta que era inentendible: había unos invitados… (Hace un rato estábamos escuchando la grabación de sonido de un yerbatero cubano y era inentendible, costaba entenderle, pues igualmente, el programa de la Sexta que estaba dirigido por un señor que se acomoda los pelos fielmente –ahora resulta que todo el mundo quiere tener el moñete, aunque no lo tenga, de Puigdemont- y una serie de invitados, y hablaban y decían unas cosas francamente inentendibles; parecía que no sabían lo que estaban diciendo). Pero, bueno, lo soportamos. Los corresponsales… de verdad, de verdad… No sabemos a qué se debe tanto despropósito. Es frecuente que haya desinformación en una jornada electoral… ¡hasta un cierto punto!, pero la total desinformación y total parcialismo… Ha habido personas –dicen, de buena fuente, no lo podemos asegurar- que se han rociado de jugo de tomate y han llamado a la televisión para que les filmaran por golpes recibidos de la policía.

O sea, todo tipo de artimañas, mañas, porque todo se ha realizado (y eso ya lo avisábamos la semana pasada) y se iba inflando, inflando, inflando… y peor, y peor, y peor… Y todos estábamos deseando que pasara; que pasara lo que pasara. Sí, la gente iba a votar de una forma o de otra, y confiábamos en el periodo y la actitud festiva de las personas.

Pero no, la actitud festiva no se produjo. Más bien la actitud tensa, dura, y de enfrentamiento. No en todos los lugares (porque la policía, evidentemente no abarcó todos los lugares).

Los Mossos desobedecieron al Tribunal Constitucional, y no… (Les hacían caricias y cosas).

Unas cosas verdaderamente raras. Lo cierto es que 5 millones de catalanes se quedaron en casa, ¿vale?, y 2 millones salieron a ver qué pasaba, a ver qué ocurría. Si eso es suficiente para declarar un estado independiente y una República, no sabemos entonces qué significa eso de “la voz del pueblo”, “la voluntad del pueblo”, y “la mayoría”. Porque aquí hay una mayoría de cinco millones que no ha dicho nada, que es como decir “no queremos esto”; y hay dos millones que han dicho que sí de esas formas y de esas maneras.

En cualquier caso, “Aquí Spain; tenemos un problema” que no se puede resolver de otra forma que no sea negociando. Y bien sea por la declaración unilateral de la independencia y la aplicación del artículo 155, o bien sea por el adelantamiento de elecciones por parte del Partido Popular (que volvería a ganar, por cierto, no por mayoría, y volveríamos a estar exactamente igual. Ahora bien, con diferencias en relación con Cataluña por un nuevo Gobierno).

No pensábamos que este fuera nuestro Editorial pero era inevitable que trajéramos a colación todas estas consideraciones, y todas estas visiones.