EL EDITORIAL. El trato a los migrantes en Europa es una muestra de autolisis
Nuestro Editorial hoy nos lleva a un destino muy habitual. La noticia viene recogida en el diario El País : “Al menos 535 migrantes llegan a las costas andaluzas este fin de semana”. Impresionante, ¿verdad? “Salvamento Marítimo permanece en el Mediterráneo ante la posibilidad de rescatar a más personas”. Las imágenes s
Nuestro Editorial hoy nos lleva a un destino muy habitual. La noticia viene recogida en el diario El País:
“Al menos 535 migrantes llegan a las costas andaluzas este fin de semana”.
Impresionante, ¿verdad?
“Salvamento Marítimo permanece en el Mediterráneo ante la posibilidad de rescatar a más personas”.
Las imágenes son impresionantes.
“Al abrigo del buen tiempo y un Mediterráneo en calma, al menos 535 personas han llegado a las costas andaluzas durante el fin de semana. Lo han hecho en diversos puntos de la geografía Andalucía: Málaga, Cádiz, Granada y Almería, en su mayoría rescatadas por las embarcaciones de Salvamento Marítimo”.
¡Fíjense en las fotos de las pateras llenas de gente! ¿Cómo pueden ir ahí? Cada vez que vemos estas fotos es que es espeluznante. O sea, ¡qué ganas de salir de donde estaban para buscar otra nueva perspectiva!
“Durante el domingo, Salvamento Marítimo ha rescatado a 207 personas a bordo de cuatro pateras en el Mar de Alborán. Mientras que ayer sábado 272 personas eran rescatadas seis pateras y dos kayaks en el Mar de Alborán y el Estrecho de Gibraltar. A ellas hay que sumar las personas rescatadas en las Islas Chafarinas y las que han llegado en botes a diferentes puntos de la costa andaluza. A estas horas sigue la búsqueda de botes en el Mediterráneo tanto por la Guardamar Concepción Arenal como por el helicóptero Helimer”.
Pues fíjense (esto es terrible) en lo que va de año, tal como nos cuenta el diario El Mundo:
“Más de 48.000 personas llegan en patera a las costas andaluzas y triplican la cifra de inmigrantes de 2017”.
¡Son 48.000!, ¿eh? El boom de 535 de este fin de semana es la muestra de que se llegue a esas cifras.
“El flujo de inmigración irregular hacia Europa a través del mar Mediterráneo es descendente desde 2015, pero la presión migratoria se ha trasladado desde Grecia e Italia a España, lo que ha triplicado la llegada de personas al litoral andaluz. Los inmigrantes que acceden de forma irregular por Andalucía al resto de Europa se han multiplicado por 2,7 respecto al año anterior, ya que hasta el pasado 3 de diciembre se registró la entrada de 48.376 personas por vía marítima -esencialmente pateras-, atendiendo a la información que ofrece ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, frente a las 17.614 de todo 2017, según las cifras dadas por la Delegación del Gobierno de España en Andalucía. El número de inmigrantes que acceden por las costas andaluzas a España representa el 91,6% del total que llega por vía marítima al país y que, según los datos del Ministerio del Interior a 30 de noviembre de 2018, fue de 52.795 personas (costas peninsulares y Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla) a bordo de 1.953 embarcaciones, cuando en 2017 fueron 19.924 los inmigrantes que llegaron en 1.183 pateras”.
Ahora fíjense: hemos pasado de casi 20.000 a casi 52.800, ¡es que es muy fuerte! En definitiva, esto es el terror. Sí, decimos el terror porque suma y sigue el drama de esta especie humanidad ahora en la faceta de migrantes que huyen del terror, del hambre, de la desesperación y de la guerra de sus respectivos países (sobre todo, africanos y del oriente asiático), y que buscan nuevas oportunidades, pero no específicamente en España. España se usa y se ha utilizado como trampolín para Alemania (sobre todo) que era el país que brindaba más acogida… Ya no lo hace; igual que Italia, que ha cerrado sus fronteras, y que Grecia, que en alguna medida también lo ha hecho). Ahora España es el puerto favorito de entrada, y no para quedarse sino para irse a otras partes de Europa.
La respuesta del Gobierno, como saben, ha sido la de regalar y enviar flotillas y armamento a las autoridades marroquíes (por ejemplo) y también de Mauritania, para que contengan la avalancha del éxodo. Y como ven no ha servido de nada, sino que continúa el éxodo porque con represión no se acaba la huida, sino que la huida permanece en la medida en que los regímenes dictatoriales de los países de origen –apoyados por Europa- provocan que busquen con esa huida algo mejor.
Quizás encuentren algo peor de lo que tenían, ¡quizás!, pero como se dice: “el miedo es libre”. Es increíble: antes, en la época de la esclavitud, se iban los colonialistas a cazar africanos; hoy, los africanos viene gustosos a ser esclavizados (en los “plásticos” o invernaderos, en la prostitución, y en otras cosas de ignominia que no merecen decirse, y en el trabajo de explotación.
Pero… Incluso así, afirman estar mejor que en sus países. ¡Drama! Drama en el que la comunidad internacional no está dispuesta a tomar medidas. El tribunal de La Haya, tan cacareado, no mira hacia eso; mira hacia otro lugar. No busca responsables gubernamentales (tanto del país que los recibe, evidentemente, como de las mafias que los trasfieren, como del país que los echa).
Es urgente que ese Tribunal tenga competencias para que haya voluntad política de sanear una esclavitud consentida, una esclavitud aceptada, y una esclavitud cotidiana sobre la que no podemos, no solamente ya no estar de acuerdo, sino que nos parece un acto delictivo y, sobre todo, de naturaleza autolítica (de suicidio general), porque son síntomas de autoagresión de especie cuando el comportamiento es de la forma que hemos citado.