EL EDITORIAL. Empieza usted mal la reunión, Papa Francisco
Recogemos la noticia aparecida en el diario El País : “Las víctimas, decepcionadas por no ver al Papa antes de la cumbre.” Esa cumbre que va a empezar, a propósito de todas las Conferencias Episcopales del mundo, sus representantes se van a reunir con el Papa esta semana. Pues… las víctimas no van a poder ver al Papa.
Recogemos la noticia aparecida en el diario El País:
“Las víctimas, decepcionadas por no ver al Papa antes de la cumbre.”
Esa cumbre que va a empezar, a propósito de todas las Conferencias Episcopales del mundo, sus representantes se van a reunir con el Papa esta semana. Pues… las víctimas no van a poder ver al Papa.
“El comité organizador se ha reunido con 12 supervivientes, representantes de las mayores asociaciones, que exigen que se tomen medidas concretas contra los abusos.”
El comité organizador… con 12 supervivientes… Esto es… ¡Bueno!
“Había buena voluntad por parte de la organización, pero la imagen no fue la mejor. Un día antes de que empiece la cumbre sobre abusos a menores en el Vaticano, representantes de las principales asociaciones de víctimas se han reunido con los organizadores de la histórica cita. El encuentro, sin embargo, se ha producido fuera de los muros del Vaticano y sin el Papa, como pedían los activistas. La reunión, al margen de la agenda oficial, ha escenificado dos maneras distintas de tratar a las víctimas: las que participarán en el encuentro y las que no. Anuncia también la presión que ejercerán las víctimas estos días con una suerte de cumbre paralela. “Francisco no estaba ahí dentro. Y eso no está bien. ¿Dónde está? Necesitábamos hablar con él. Así que volvemos a decirle que estamos aquí en Roma ahora mismo. Si puede reunirse con todos esos obispos ahí dentro para hablar de abusos, puede hacerlo con nosotros también”, lanzó nada más salir del encuentro Peter Isely, portavoz de Ending Clergy Abuse (ECA), la asociación global que representa a víctimas de 21 países.”
“La reunión empezó a las 11.30 de la mañana en unas dependencias vaticanas extramuros. Acudieron 12 víctimas y cinco miembros del comité organizador: el arzobispo de Malta, Charles Sciluna; el padre Federico Lombardi; el arzobispo de Chicago, Blase Joseph Cupich; el padre Hans Zollner y el cardenal Osvald Gracias. Seis de las víctimas representaban a ECA y fueron hablando uno a uno. Las intervenciones fueron duras y muy pensadas. “No nos hemos mordido la lengua. Todos hemos dicho que se acabaron las palabras, es la hora de las acciones contundentes. Es una pandemia global, no de unos países concretos. Ya hemos escuchado muchas palabras bonitas. Se necesita un plan de acción creíble con un calendario, medidas muy específicas, régimen sancionador para los obispos que no lo cumplan. También controles para monitorizar si se está aplicando. Y esto se necesita para ya. Si lo hubieran hecho hace 30 años, algunos como yo no habríamos sufrido abusos”.
“Los organizadores hablaron poco y señalaron que, más allá de los cambios, lo que hay que hacer es aplicar la ley existente.”
Nada.
“No cabe esperar grandes reformas tras el encuentro, dieron a entender, sino un cambio de cultura. Pero las víctimas creen que es insuficiente. ECA considera que la "tolerancia cero" pregonada durante los últimos 15 años solo será una realidad si se cumplen tres parámetros: expulsión del sacerdocio de cualquier cura que abuse de un menor, apertura de los archivos del Vaticano, y obligatoriedad de trasladar a la justicia todas las denuncias. “Las víctimas no somos un enemigo. Somos un aliado. Si hoy hay una cumbre es gracias a los que hemos denunciado, los que nos hemos jugado mucho para contar nuestras historias. Pedimos que el Papa se reúna en el algún momento con organizaciones activistas. El Papa se va a encontrar mucha oposición a los cambios. Y como no cuente con los activistas no logrará hacer nada”, señaló Hurtado.”
Pues ahí está. Como ya hemos dicho, éste es un punto de inflexión del Papa Francisco. Fíjense lo que piden ellos, muy concreto y muy seriamente, algo que no van a cumplir:
- Expulsión del sacerdocio de cualquier cura que abuse de un menor.
- Apertura de los archivos del Vaticano… ¡Esto no lo van a consentir! Eso es como pedir peras al olmo.
- Obligatoriedad de trasladar a la justicia todas las denuncias.
¡Es terrible, terrible! Papa Francisco, una vez más le han pillado, le han pillado, le han pillado. Y decimos esto porque usted no ha tenido la delicadeza propia que debería tener –ya que se ha arriesgado a llamar a todas las Conferencia Episcopales- de recibir a estas personas. ¡Hombre!... ¡Por favor, por favor, por favor! Así no vamos a ninguna parte.
¿Dimitirá usted después de escuchar todo lo que tendrá que escuchar? ¿Aceptará usted la apertura de los archivos del Vaticano? ¿O simplemente volverá a decir que van a estar más atentos… que bueno… que esto es un problema de humanidad… que ya se verá… que va a haber menos casos… ¿Va a soltar esa tarantela luego? ¿O nos va a decir que se va a crear una Comisión Pontificia y va a haber una mayor relación con las autoridades? ¿Qué más nos va a decir? Ponga en evidencia la incapacidad, dada la magnitud del problema, de la Iglesia para resolverlo por vías pacíficas, o… o replantéese el orden sacerdotal.
¡Asi estamos!
“La reunión empezó a las 11.30 de la mañana en unas dependencias vaticanas extramuros. Acudieron 12 víctimas y cinco miembros del comité organizador: el arzobispo de Malta, Charles Sciluna; el padre Federico Lombardi; el arzobispo de Chicago, Blase Joseph Cupich; el padre Hans Zollner y el cardenal Osvald Gracias. Seis de las víctimas representaban a ECA y fueron hablando uno a uno. Las intervenciones fueron duras y muy pensadas. “No nos hemos mordido la lengua. Todos hemos dicho que se acabaron las palabras, es la hora de las acciones contundentes. Es una pandemia global, no de unos países concretos. Ya hemos escuchado muchas palabras bonitas. Se necesita un plan de acción creíble con un calendario, medidas muy específicas, régimen sancionador para los obispos que no lo cumplan. También controles para monitorizar si se está aplicando. Y esto se necesita para ya. Si lo hubieran hecho hace 30 años, algunos como yo no habríamos sufrido abusos”.