EL EDITORIAL: Grave situación que impone una solución, Papa Francisco
Nuestro Editorial nos lleva, una vez más, a los abusos a menores. La noticia viene recogida en el diario El País : “Un informe documenta abusos a menores en centros católicos de Escocia durante más de 60 años”. Como ya les hemos dicho anteriormente, van a ir saliendo a la luz más y más casos antes de que se realice la

Nuestro Editorial nos lleva, una vez más, a los abusos a menores. La noticia viene recogida en el diario El País:
“Un informe documenta abusos a menores en centros católicos de Escocia durante más de 60 años”.
Como ya les hemos dicho anteriormente, van a ir saliendo a la luz más y más casos antes de que se realice la reunión de las Conferencias Episcopales del mundo en El Vaticano el próximo febrero. Esto es parte del material que llevarán, seguramente: ¡sesenta años!, en Escocia…
“Las agresiones y castigos físicos con correas de perro y crucifijos se infligieron a los menores internados en dos hogares infantiles católicos, ya clausurados.
El grado de sadismo relatado en el informe preliminar de Lady Anne Smith, magistrada del Tribunal Supremo de Escocia, sobre las prácticas de dos instituciones católicas, ya clausuradas, para niños durante décadas resulta estremecedor. Se describen abusos físicos y sexuales por parte de sacerdotes y religiosas, que incluían palizas con crucifijos o el uso de correas para perros.
El informe es parte de una investigación más amplia emprendida por el Gobierno escocés —Investigación sobre el Abuso Infantil en Escocia—. Su misión es determinar “la extensión y la naturaleza de los abusos infantiles en los centros para menores de Escocia durante el periodo a que alcance la memoria de las personas que están aún vivas y hasta el 17 de diciembre de 2014, para crear un archivo público nacional sobre el abuso infantil durante este tiempo”.
Los hechos relatados hacen referencia a dos instituciones concretas, ambas pertenecientes a la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl: el Orfanato de Smyllum Park, en la localidad de Lanark, y el Hogar Infantil Bellevue, cerca de Glasgow.
En un comunicado remitido por correo electrónico, las Hijas de la Caridad describen las conclusiones preliminares de la investigación como “acontecimientos y prácticas que chocan frontalmente con los valores fundamentales que sustentan nuestra vida y nuestra misión. Ofrecemos sinceramente y de todo corazón nuestras disculpas a todos los que hayan sufrido abusos bajo nuestros cuidados”.
Es insuficiente. ¡Disuélvanse!
"El informe describe como se “abusó emocionalmente de los niños de diferentes modos. Fueron frecuentemente humillados, controlados, insultados. Se les hacía sentir inútiles, se les denigraba y se les sometía a castigos totalmente injustificados”. El abuso emocional se veía exacerbado por la falta de apoyo familiar: los hermanos eran separados rutinariamente, a los niños se les decía que su familia ya no existía y se desalentaban las visitas de allegados (algunos familiares fueron echados del recinto), relata el documento.
Además de las agresiones físicas, “se abusó sexualmente de menores en Smyllum y en San Vicente de Paúl, en la localidad de Newcastle, un hogar regentado por la Orden en nombre de la Diócesis de Hexham. Los niños sufrieron abusos de sacerdotes, seminaristas, monjas, empleados y hasta voluntarios. Incluso surgieron comportamientos sexuales problemáticos por parte de otros niños”.
¡Qué barbaridad!
“La Comisión de Investigación del Abuso Infantil en Escocia (SCAI, Scottish Child Abuse Iquiry) se puso en marcha hace tres años y examina casos y acusaciones que afectan a casi noventa instituciones, la mayoría de ellas pertenecientes a la Iglesia Católica.
“Para muchos de los niños que estaban en estos centros, los hogares eran lugares de miedo, control coercitivo, amenazas, disciplina excesiva y abuso emocional, físico y sexual, donde no encontraron amor, compasión, dignidad ni consuelo”, señala la magistrada Smith. Para los menores las palizas se convirtieron en un aspecto normal de su vida cotidiana.
Bellevue fue cerrado en 1961. Smyllum Park se mantuvo abierto hasta 1981. Hace dos meses, la policía arrestó y acusó a once mujeres y a un hombre, todos ellos presuntamente implicados en el abuso de menores en Smyllum.”
Terrible, terrible, terrible...
Papa Francisco, todo esto –imaginamos- se va a llevar a la reunión de Conferencias Episcopales del mundo. ¿Cree usted que, con todo este material que está apareciendo, puede usted decir que la culpa de todo esto la tiene el ‘Demonio’, y pedirles a los fieles católicos que recen el rosario para que el demonio no tiente a los sacerdotes?
No discutimos ese “aporte”, en absoluto, pero… ¿Y la parte de responsabilidad personal de cada uno, que también está? (nos imaginamos que usted aceptará esto último). Esa parte personal, producto de los votos de pobreza, castidad y obediencia que deben los sacerdotes; ese encubrimiento y todas esas ‘tropelerías’ que tenemos que escuchar y leer… ¿No cree usted señor Papa Francisco que merece una reflexión profunda y un cambio inmediato? Para que, no solamente no siga pasando sino que no vuelva a pasar, porque esto sigue ocurriendo. De hecho, no se ha hecho nada. Están saliendo cosas, fíjense en esta investigación: lleva solo 3 años y ya tiene ciento y pico de instituciones bajo el punto de mira.
Está saliendo pero se sigue haciendo. Usted quiere saber la verdad, ya la está sabiendo. Si no puede aplicar alguna solución, aparte de lo que usted ha comentado de que el culpable es el demonio y que se requería más oración y pedir por los sacerdotes, esto es parte de un criterio de creencia. Pero la parte humana, que estará ligada a la otra -nos imaginamos-, esa parte humana ¿no hay una responsabilidad personal? Y... ¿no tendrá también raíces derivadas de los votos de castida, pobreza y obediencia, y en el tabú hacia lo sexual a la vez que la gran apetencia que se tiene por ello?
Si no encuentra una solución, aunque nos ha parecido bien que los convoque a todos para oír esto -que probablemente lo tenga en su poder y salga a la prensa poco a poco-, si no logra un cambio en esas consignas sacerdotales, de nada valdrá decir que se siga investigando. Tendrá que dimitir.
Es terrible, pero tiene usted la oportunidad extraordinaria de cambiar el rumbo de algo tan crónico y tan profundo, que con medidas legales no tiene solución.
Y a todo lo anterrior se le añade otra noticia:
“El Papa acepta la renuncia del arzobispo de Washington, acusado de encubrir abusos sexuales
Donald Wuerl, de 77 años, presentó su dimisión en septiembre tras la publicación del informe de la Fiscalía de Pensilvania
Los escándalos de abusos a menores han sumido al Vaticano en un proceso de purga sin precedentes. Especialmente por la relevancia de los afectados y los niveles a los que están llegando las acusaciones. Ha caído ya la cúpula entera de la jerarquía eclesial chilena. Luego le tocó al cardenal Theodore McCarrick, a quien el Pontífice retiró la birreta cardenalicia por primera vez en 90 años. Y ahora Francisco ha aceptado
la renuncia del arzobispo de Washington, el cardenal Donald Wuerl, de 77 años, salpicado por el tremendo escándalo del informe de la Fiscalía de Pensilvania (EE UU), un documento de 1.356 páginas de abusos de clérigos a más 1.000 menores de edad”.
Todos los dedos se vuelven huéspedes y aunque usted descabece a ciertas autoridades, porque ya no queda más remedio, (porque tarda en hacerlo, se resiste) seguirán todos los demás de menos rango.
Grave situación que impone una solución.
El grado de sadismo relatado en el informe preliminar de Lady Anne Smith, magistrada del Tribunal Supremo de Escocia, sobre las prácticas de dos instituciones católicas, ya clausuradas, para niños durante décadas resulta estremecedor. Se describen abusos físicos y sexuales por parte de sacerdotes y religiosas, que incluían palizas con crucifijos o el uso de correas para perros.
Los hechos relatados hacen referencia a dos instituciones concretas, ambas pertenecientes a la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl: el Orfanato de Smyllum Park, en la localidad de Lanark, y el Hogar Infantil Bellevue, cerca de Glasgow.
Además de las agresiones físicas, “se abusó sexualmente de menores en Smyllum y en San Vicente de Paúl, en la localidad de Newcastle, un hogar regentado por la Orden en nombre de la Diócesis de Hexham. Los niños sufrieron abusos de sacerdotes, seminaristas, monjas, empleados y hasta voluntarios. Incluso surgieron comportamientos sexuales problemáticos por parte de otros niños”.
“Para muchos de los niños que estaban en estos centros, los hogares eran lugares de miedo, control coercitivo, amenazas, disciplina excesiva y abuso emocional, físico y sexual, donde no encontraron amor, compasión, dignidad ni consuelo”, señala la magistrada Smith. Para los menores las palizas se convirtieron en un aspecto normal de su vida cotidiana.
la renuncia del arzobispo de Washington, el cardenal Donald Wuerl, de 77 años, salpicado por el tremendo escándalo del informe de la Fiscalía de Pensilvania (EE UU), un documento de 1.356 páginas de abusos de clérigos a más 1.000 menores de edad”.