← Volver

EL EDITORIAL. Escándalo ‘sex-for-secrets’ en la Marina de guerra estadounidense

Nuestro Editorial se desplaza a los Estados Unidos de Norteamérica, porque allí ha pasado algo “curioso”. Fíjense: “30 oficiales de la Armada de EE UU, acusados de dejarse corromper con sobornos, prostitutas y Dom Pérignon”. Pues ahí lo tienen! En la noticia hablan 30 oficiales, pero hay más implicados. Se lo vamos a c

 

COMUNuestro Editorial se desplaza a los Estados Unidos de Norteamérica, porque allí ha pasado algo “curioso”. Fíjense: 

“30 oficiales de la Armada de EE UU, acusados de dejarse corromper con sobornos, prostitutas y Dom Pérignon”.

Pues ahí lo tienen! En la noticia hablan 30 oficiales, pero hay más implicados. Se lo vamos a contar con todo detalle, porque viene a toda plana en el diario El País:

“El sumario del mayor caso de cohecho en la Marina de guerra de EE UU revela cómo un proveedor logró información secreta y contratos con sexo y lujos.

20180202 gordo 5“El Gordo” Leonard (‘Fat Leonard’, es el hombre de la historia. cualquier parecido con otro es pura casualidad, ¿eh?) tenía un olfato mágico. Un don especial para corromper todo lo que tocaba. Con 180 kilos de peso y una sed de oro insaciable, Leonard Glenn Francis, de 53 años, logró crear un pequeño imperio empresarial hundiendo en el fango a la mismísima Armada de Estados Unidos de Norteamérica. Desde 2006 a 2013 recibió información secreta de alto nivel y contratos militares gracias a una vertiginosa concatenación de bacanales que él personalmente organizaba para los orgullosos oficiales de la Navy. Carruseles de prostitutas asiáticas, cenas de 50.000 dólares en suites de hoteles de máximo lujo, sobornos en efectivo de 120.000 dólares, relojes Ulysee Nardin de 25.000, botellas de coñac de 2.000, cajas de cohíbas… Incansable, las prácticas de El Gordo Leonard, como le llamaban los marinos, han derivado en el mayor escándalo de la historia de la fuerza naval estadounidense: 30 oficiales y marinos han sido acusados y 60 almirantes investigados (dos de ellos imputados y seis sancionados)”.

¡Increíble! Él, en base a estas fiestas y a estos dones y bienes que él ofrecía, la Marina le decía por dónde iba a ir la flota (y otras cosas). Ahí estaba él siempre como proveedor. La cosa saltó por los aires cuando vieron que el proveedor era siempre el mismo.

“El sumario, cuyos detalles ha revelado ahora The Washington Post, muestra el asombroso cóctel de sexo y basura del que se sirvió Glenn para su negocio. La trama era sencilla. Su compañía, radicada en Singapur, se dedicaba a la logística y su objetivo era prestar servicio a la Navy. Para ello, nada mejor que conocer sus rutas y necesidades. Y también a su puente de mando”.

20180202 gordo 4¡Ahí lo tienen!

“La infiltración tuvo como blanco preferente el USS Blue Ridge. De 190 metros de eslora, es el buque insignia de la VII Flota. Controla las operaciones en Asia y el Pacífico oriental. Tiene 70 barcos y submarinos, 300 aviones y 40.000 efectivos. La mayor fuerza naval de EEUU. Un inmenso negocio”.

Ahí estaba metido el hombre. Obtenía diferentes informaciones, y todos los contratos iban a él.

“En un primer paso, Glenn cultivó la amistad de un puñado de oficiales con los que trataba habitualmente como proveedor. Hombre conocido por su buen humor y sus maneras fáciles, no tardó en hallarles el punto débil. Y a partir de ahí fue extendiendo la telaraña.

Solo para los oficiales del Blue Ridge, la fiscalía ha descubierto que organizó 45 orgías y gastó más de un millón de dólares en comidas, licores, cohíbas, entradas a conciertos y trajes a medida. La confianza era tal, que cuando el buque insignia llegaba a puerto, ahí les esperaba Glenn con su limusina y el Dom Pérignon. Lo que venía después era pura adrenalina.

Las juergas, siempre según el sumario, podían durar dos días y se celebraban en hoteles de cinco estrellas, como el Shangri-La, de Hong Kong, o el histórico Manila, en la capital de Filipinas, donde se alojó en los años treinta el general Douglas MacArthur. “Aquello era una locura, no parábamos de beber”, ha declarado un comandante.

El primer acto consistía en una cena o comida en los mejores restaurantes. Luego, apartaba a los marinos de las miradas indiscretas y se los llevaba a otro escenario. Podía ser la suite presidencial o el helipuerto del hotel. Entraban entonces en acción lo que Glenn llamaba sus “cuerpos de operaciones especiales”. Cuadrillas de prostitutas y strippers de China, Indonesia, Rusia, Mongolia o Filipinas que acudían por oleadas (… De verdad que…). Era lo que llamaban el carrusel. (Estaba muy organizado).

Había pocos límites. Y la degradación del puente de mando del USS Blue Ridge fue en aumento. Algunos oficiales no tenían recato en pedirle dinero prestado para sus deudas, y otros se volvieron prácticamente sus espías. Le facilitaban los movimientos de la VII Flota, le concedían contratas de repostaje, reparación y suministro, cambiaban los itinerarios para atracar en los puertos donde él ofrecía servicio y hasta le avisaban de la presencia de inspectores”.

20180202 gordoO sea… ¡Perfecto!, ¿eh?

“Tal era la fama de sus fiestas que entre los marinos se le pasó a conocer como Leonard ‘La Leyenda’. Pero la gangrena no pasó inadvertida. La frecuencia con que la VII Flota facturaba a su compañía empezó a levantar sospechas. En 2010 se abrió una investigación secreta y tres años después la fiscalía le capturó en San Diego. No tardó en confesar. Ahora, está a la espera de juicio y se enfrenta a 25 años de cárcel. Entre los marinos, aunque 20 de los 30 imputados se han declarado culpables, las sospechas siguen sin apagarse. Hubo demasiada corrupción durante demasiado tiempo”

Pues ahí está el reportaje y la crónica. Y decimos: ¿y cuántas cosas más no pasarán? Esto es con una parte de la VII Flota, ¿y en las demás Flotas?... (Como nos pasó en España: Buque Escuela ‘Juan Sebastián de Elcano’, lleno de cocaína, tal como les contamos en la Expréss News de diciembre de 2015).

20180202 gordo 3Esto es una pequeña, terrible y nefasta muestra de lo que pasa; y siempre con los mismos procesos: la comida, la prostitución, las drogas (en la noticia no hablan específicamente de las drogas, pero podemos suponerlo), el dinero, el lujo… Eso de llegar a un sitio, que te recoja una limusina, te den Dom Pérignon, y lleguen prostitutas de cualquier parte del mundo… y “Bebíamos sin cesar”, (dice uno de los acusados)…

En fin, se ve que las personas viven hipócritamente de forma habitual. Los de la Marina son “intocables”… pero si rascas un poquito, sale lo que sale. La hipocresía humana no tiene límites. Además, desgraciadamente siempre sale lo mismo. Decimos ‘desgraciadamente’ porque creemos que podría salir algún otro tipo de complacencias, pero no, parece ser que lo único que hay es dinero, alcohol y mujeres. ¡Nada originales!

¡Así estamos!