EL EDITORIAL. ¿Guerra comercial o pacto entre titanes?
Nuestro Editorial hoy nos lleva a la República Popular China, sí. La noticia la recogemos del diario El País , y nos dice que China responde a la subida de aranceles a los productos chinos realizada por el señor Trump hace unos días. Es lo que cabía esperar: “China responde a EE UU con una subida de aranceles sobre bie
Nuestro Editorial hoy nos lleva a la República Popular China, sí. La noticia la recogemos del diario El País, y nos dice que China responde a la subida de aranceles a los productos chinos realizada por el señor Trump hace unos días. Es lo que cabía esperar:
“China responde a EE UU con una subida de aranceles sobre bienes valorados en 60.000 millones de dólares. La respuesta del país asiático en la guerra comercial abierta con Washington se aplicará a partir de junio y afecta a productos ya gravados en septiembre.”
“China ha respondido a EE UU. Este Gobierno elevará los aranceles de un 10% al 25% a 5.140 productos estadounidenses por valor de 60.000 millones de dólares. La medida se produce como represalia porque Washington incrementó el viernes su gravamen a una lista de productos del país asiático por un valor de 200.000 millones de dólares. Los nuevos aranceles chinos se han anunciado a los 100 minutos de que Donald Trump acudiera a Twitter para aconsejar a Pekín que no respondiera al alza activada tres días atrás.”
¿Cómo no iban a responder?...
“Solo empeorará las cosas”, ha afirmado este lunes el republicano. EE UU aplica aranceles del 25% a la mitad de los productos importados chinos, por valor de 250.000 millones, y evalúa redoblar su desafío frente a Pekín con medidas para gravar bienes a los 300.000 millones restantes.”
Ahí lo tienen. Esta sí que es otra forma de guerra: la guerra comercial, propia del “homus economicus”, en la cual los dos países van a salir perjudicados porque uno no tendrán los productos que desean del otro, y viceversa, ya que los precios serán tan altos que…
No sería de extrañar que dichos aranceles, subidos por un lado y por otro, hayan sido pactados previamente. Sí, verán: subimos el precio de los productos, disminuye entonces el número de productos consumidos, pero se tiene la misma ganancia (o mayor) porque hay suficientes personas para comprar, y vendiendo menos unidades pero gravando el precio, ganarán más.
Es lo mismo que ha pasado con el tabaco: se gravó su precio, pero no por ello dejó Tabacalera de percibir los miles de millones que produce el tabaco en España. ¡Para nada! Lo mismo con la electricidad: nos suben el recibo de la luz, y no por ello dejamos de consumir electricidad, sino que se sigue consumiendo en mayor o menor medida. Afecta a algunas personas, por supuesto, pero proporcionalmente el negocio está garantizado.
Así que tomemos la palabra “guerra comercial” como algo… sí, sí… porque el pequeño poder adquisitivo de muchas personas con pequeños negocios (derivados de dicho poder adquisitivo) van a desaparecer, claro, porque ninguno de los dos dirigentes se va a bajar de su borrico (sobre todo ahora que ya han entrado en esa confrontación): uno con 200.000 millones de dólares, y el otro con 60.000 millones.
Evidentemente, el país que recibe más productos procedentes de China es Estados Unidos. Podrá seguir recibiéndolos pero… valiendo más caros. Con lo cual, todos contentos. Unos por un lado y otros por otro.
En consecuencia, no olvidemos que probablemente lo que parezca una guerra sea un pacto para exponer menos, producir menos, y ganar más. Así se las gastan las economías cuando nos amenazan de estas maneras.