EL EDITORIAL. Guerra en Siria, un conflicto que se acabará por inanición
Nuestro Editorial se desplaza a Siria. Hacía tiempo que no íbamos a ese país pero ya es tiempo, para conmemorar el noveno aniversario (aunque ya son más de 11 años de revueltas) de la tan terrible y tan dramática guerra civil, tan acompasada por una gran potencia como Rusia, tan indiferente ante otra gran potencia como
Nuestro Editorial se desplaza a Siria. Hacía tiempo que no íbamos a ese país pero ya es tiempo, para conmemorar el noveno aniversario (aunque ya son más de 11 años de revueltas) de la tan terrible y tan dramática guerra civil, tan acompasada por una gran potencia como Rusia, tan indiferente ante otra gran potencia como Estados Unidos, y ante un gran dictador como es Bashar al-Assad. Bien merece no olvidarla; bien merece tenerla en cuenta.
Recogemos la noticia aparecida en el diario El País:
“Siria entró el viernes en su noveno año de contienda y, como cada 15 de marzo, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos se ha erigido como contador de la muerte elevando las víctimas humanas a 371.222 vidas segadas, de las cuales 112.623 son civiles.”
Son unos cuantos muertos, ¿no le parece, señor Bashar al-Assad?
“Los frentes de guerra se reducen en Siria para concentrarse en sus fronteras donde la media docena de actores externos que intervienen en la guerra libran sus luchas de intereses.
Menos combates se traduce en menos entierros, con 6.233 civiles muertos en 2018 frente a los 10.204 del año anterior. Señal de que se avecina una era de posguerra, son los frigoríficos vacíos los que preocupan hoy a una población exhausta. La pobreza extrema se abate sobre ocho de cada 10 sirios, en una población donde el 50% se ha visto obligado a abandonar su hogar huyendo de la violencia. En 2019 son menos los muertos, pero más los pobres.”
¡Pobreza extrema en ocho de cada 10!
“El 30% de los 18 millones de personas que quedan en Siria no sabe cuándo podrá permitirse su próximo almuerzo”, cuenta en conversación telefónica Marwa Awad, portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Siria. El PMA asiste a 3,5 millones de personas que a su vez forman parte de los 6,2 millones de desplazados internos contabilizados en Siria por la ONU. “Conforme pasa el tiempo, estos desplazados que dejaron todos sus bienes atrás han agotado sus magros recursos por lo que cada día que pasa son más vulnerables”, agrega Awad.”
¡6,2 millones de desplazados!... ¡Es que se dice pronto!, ¿eh?
¡Ahí está este conflicto!, que se va a acabar por inanición. Y como dicen en la crónica, el conflicto ya está en las líneas de referencia entre un país y otro. Ya esa masacre de los bombardeos rusos… no es que haya cesado, pero está en una minoría evidente. Ya no hay tantos muertos… ¡porque tampoco hay tantos a los que matar!, ¿verdad?, entre los desplazados y los pocos que quedan… Lo que sí hay es cada vez más hambrientos: el 80% de la población. Increíble, pero cierto.
Esto, como ven, está ocurriendo pero como si aquí no pasara nada.
En otros tiempos fuimos testigos –y todos ustedes- de los continuos momentos de notificación a propósito de cómo iba el conflicto en Siria, así como cuando el presidente Barack Hussein Obama II dijo que no podía seguir ese hombre, ese dictador, al frente, y que Estados Unidos ya tenía decidido un cambio…
Pero no fue así. Este hombre [Assad] se agarró a los rusos, y… Ahora Estados Unidos adopta una postura de “Prevention. We gonna do nothing”, (Prevención. No vamos a hacer nada).
Este es el panorama. Y dentro de muy poco el gran negocio en Siria va a ser la reconstrucción nacional por parte de las potencias que han estado inmersas en dicho conflicto, sobre todo Rusia, que va a ser la gran reconstructora y la gran ganadora, porque todo lo que se ha gastado en la guerra lo va a recuperar con creces en los recursos, en los medios, en las labores de los sirios y, obviamente, con el convencimiento y el beneplácito del dictador Bashar al-Assad, por quien hace dos años no se daba ni un céntimo (por la actitud de Estados Unidos).
Pero, una vez más, Barack Hussein Obama II -igual que pasó con Guantánamo- decidió recular y hacerse… “el pendejo” (así dicho queda más claro). Y aquí no pasó nada.
Esperemos que esto no pase con otros países (señor Trump, ahora esto le toca a usted) como por ejemplo Venezuela.
Este es nuestro comentario para no olvidar, para tenerlo presente a este drama, porque está ahí. Por ellos se lo acabamos de refrescar y de poner al día, hoy, que se cumplen nueve años de una guerra impresentable dirigida por un ser absolutamente dictatorial y terrorífico: Bashar al-Assad.