EL EDITORIAL. Honduras, ejemplo de que la Democracia debe replantearse muchas cosas
Nos vamos con nuestro Editorial al país centroamericano de Honduras, uno de los países con más violencia del planeta. Allí en su capital, Tegucigalpa, un toque de queda ha sido decretado por el Gobierno, cuyo presidente actual, Juan Orlando Hernández, que quiere repetir en el cargo, en contra de la Constitución hondure
Nos vamos con nuestro Editorial al país centroamericano de Honduras, uno de los países con más violencia del planeta. Allí en su capital, Tegucigalpa, un toque de queda ha sido decretado por el Gobierno, cuyo presidente actual, Juan Orlando Hernández, que quiere repetir en el cargo, en contra de la Constitución hondureña que prohíbe la reelección presidencial.
Recordarán ustedes, seguramente, el famoso Gobierno de Manuel Zelaya, pro “madurista” (o, mejor dicho, por entonces pro chavista), que en junio de 2009 tuvo un golpe de Estado (tras la crisis política ocurrida cuando quiso celebrar un referéndum para aprobar la reforma constitucional que le habría permitido ser reelegido) y todo lo que pasó después. En todas estas “democracia” pasa lo mismo; en algunas con más dramatismo que en otras. En este caso, el dramatismo -de momento- ha causado decenas de heridos y siete muertos por las revueltas en las calles. Así están las cosas.
Según lo aparecido en el diario El País, “Mientras se cuentan las actas irregulares, Tegucigalpa ha vivido este viernes su tercer día de disturbios ante la inminente proclamación de Juan Orlando Hernández. A más de siete años del golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya, el presidente chavista que se saltó la ley para buscar la reelección, Honduras vive de nuevo un grave enfrentamiento político y social. Las protestas se suceden en Tegucigalpa, la capital, desde hace cinco días cuando se celebraron las elecciones. Según los convocantes de las marchas, los disturbios habrían dejado una decena de heridos y siete muertos” (hasta ahora).
Lo cierto es que “Contabilizados el 94’3 % de los votos, el Tribunal se prepara para confirmar la victoria del actual presidente Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional, por 46.000 votos de diferencia, sobre Salvador Nasralla (sobre un universo de 2’6 millones de votos recibidos) por lo que repetiría mandato cuatro años, a pesar de que la reelección está prohibida por la Constitución”. Eso es lo que pasa.
“La atención se centra ahora en otras 1.030 actas, el 5’7 % de las mismas, sobre las que hay dudas o inconsistencias. Nasralla, sin embargo insiste en que son más de 5.000 las actas que le favorecen y que no ha,n sido contabilizadas".
En este sentido, “Nasralla, un popular presentador de televisión que se declara “apolítico” y cuyo principal mérito ha sido utilizar su espacio en televisión para denunciar la corrupción y asociarse con Zelaya, (el ex presidente destituido por un golpe de Estado) se dijo incapaz de frenar a sus seguidores en la calle!. (¡Hombre!... ¿Usted, incapaz de frenar sus seguidores?). “Yo, puedo llamar hoy a la paz, pero no puedo responder sobre las manifestaciones en masa de mis simpatizantes. Eso es algo imposible”.
En fin, fíjense cómo están las cosas en Honduras. Terrible, terrible, terrible.
Y esto se da puntualmente, de vez en cuando, en este país o en otros. A la democracia –creemos- le ha llegado el momento de hacer un análisis de ‘consciencia’, un examen de consciencia para descubrir un dolor de corazón y tener un propósito de enmienda, y decir los fallos (que se hacen cada vez más numerosos) y da un salto a otras formas de compartir la convivencia. Es una tarea del político, del banquero, del rico… El resto, a obedecer (¡Qué remedio!).