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EL EDITORIAL: INFORME DE DESARROLLO HUMANO 2016

Nuestro Editorial de hoy viene marcado por una nota de la OMS-ONU sobre el último Informe de Desarrollo Humano 2016 que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó este martes en Estocolmo y aborda las cuestiones siguientes. Los progresos del desarrollo humano en el mundo se sobreestiman (se hacen

 

20170301 COMUNICANuestro Editorial de hoy viene marcado por una nota de la OMS-ONU sobre el último Informe de Desarrollo Humano 2016 que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó este martes en Estocolmo y aborda las cuestiones siguientes.

Los progresos del desarrollo humano en el mundo se sobreestiman (se hacen cuantitativamente muy grandes). La ONU advierte de que la mejora cuantitativa de muchos indicadores en los últimos años oculta problemas de miseria y desigualdad que se cronifican.

Admite Selim Jaham, el responsable del estudio, que “Nos hemos preocupado mucho por los logros cuantitativos”, pero en realidad los niños apenas aprenden, o multiplicar el acceso si el agua está en pésimas condiciones.

“Prestamos demasiada atención a los promedios a nivel nacional, que a menudo ocultan enormes desigualdades en las condiciones de vida de las personas”, señala Jahan. Para avanzar, recalca, es necesario examinar más de cerca “no solo lo que se ha logrado, sino también quién ha quedado excluido y por qué”.

Y añade algo importante: entre los países que forman parte del triste grupo de cola en desarrollo humano, unos están muchos peor que otros, y dentro de aquellos países que experimentan llamativas mejoras en algunos índices, hay quien apenas participa de ese progreso. “Hemos visto que muchas barreras que tiene el progreso parten sencillamente de leyes discriminatorias”.

En esta línea, el informe, que lleva por título Desarrollo humano para todas las personas, señala una serie de grupos que son excluidos de forma sistemática por obstáculos “que no son simplemente económicos, sino también políticos, sociales y culturales”. Los descolgados son las mujeres y las niñas, los habitantes de las zonas rurales, los pueblos indígenas, las minorías étnicas, las personas con discapacidad, los migrantes y refugiados y la comunidad gay o transgénero.

Como ven, hay un amplio abanico.

El señor Jahan recalcó que algunos programas deben reorientarse, que la voz y la autonomía de los ciudadanos en esos procesos de mejora deben ganar importancia tanto en el análisis del bienestar como en las estrategias de progreso de ese bienestar. “La democracia es un valor en sí mismo, más allá de que ayude a la economía o al desarrollo”, insiste.

Ahí están.

La gran estadística no muestra saltos relevantes del índice de 2014 al índice de 2015, ya que un barómetro tan estructural y amplio como el desarrollo humano que mide el PNUD experimenta avances y retrocesos lentos. Así que esos países que parecen arcadias felices donde vivir –Noruega, Australia, Suiza, Alemania, Dinamarca y Singapur, por este orden- son más o menos los mismos, con ligeros sorpassos. ( O sea, el país más, más, más feliz es, para vivir, Noruega, luego Australia, luego Suiza, Alemania… ¿y nosotros dónde estamos?).

Noruega mantiene el trono y a Suiza, que el año pasado ocupaba el segundo puesto, le ha adelantado Australia, dejándole en tercer lugar. España ha bajado de la plaza 26 a las 27 porque ha subido un poquito Italia.

La verdad es que el otro extremo del ranquin dibuja una realidad antagónica en las que conviven también viejos conocidos: la República Centroafricana sigue siendo sufriendo el índice más bajo de desarrollo humano, en el puesto 188, junto con Níger (187) y Chad (186).

¡Fíjense qué diferencias tan brutales! Efectivamente, este informe echa por tierra muchos llamados logros cuantitativos si cuando se va a la profundidad de los logros resulta que no son tales.

Fíjense en estas minorías tan importantes que son excluidas; y fíjense en la diferencia que hay entre un país como Dinamarca, Singapur, Noruega y la República Centroafricana, Níger, Chad… ¡Impresionante! Desde luego motivo para reflexión. Motivo para que la comunidad humana (y en este caso, Naciones Unidas) haga un replanteamiento correcto, y no nos engañe con las cifras (que es muy fácil que esto ocurra).