EL EDITORIAL. Inmigrantes: tenemos un Gobierno hipócrita e impresentable
Entramos en un momento insólito, esperpéntico, desagradable… y terrible a la vez. Nuestro Editorial de hoy se corresponde con la actitud de España, del Gobierno de Pedro I ‘El Sánchez’, de devolver a los 116 inmigrantes que saltaron ayer la verja en Ceuta. Los devuelve en base a un acuerdo entre España y Marruecos que
Entramos en un momento insólito, esperpéntico, desagradable… y terrible a la vez. Nuestro Editorial de hoy se corresponde con la actitud de España, del Gobierno de Pedro I ‘El Sánchez’, de devolver a los 116 inmigrantes que saltaron ayer la verja en Ceuta. Los devuelve en base a un acuerdo entre España y Marruecos que se firmó en 1992 cuando era ministro del Interior el socialista Luis Corcuera (del Gobierno de Felipe González).
Ahora lo ponen en marcha de nuevo. Y el rey Mohamed VI –un sujeto impresentable- hace honor a su “impresentabilidad”, y como país recoge a los 116, que se las prometían muy felices porque ya habían saltado la valla.
Han sido devueltos todos, los 116, en base a ese acuerdo que nunca se supo que existía, aunque se empleó en un par de ocasiones. Un acuerdo “misterioso” –o lo que sea- que Borrell y Marlaska han puesto en actividad ahora, tal como viene reflejado en el diario El País:
“El Gobierno español contactó con las autoridades de Rabat para reactivar este mecanismo de devoluciones exprés poco después de que el pasado 26 de julio más de 600 migrantes lograran saltar la valla de Ceuta. Los ministros de Interior y Asuntos Exteriores, Fernando Grande-Marlaska y Josep Borrell, reclamaron entonces a Marruecos recuperar este acuerdo, firmado el 13 febrero de 1992, si se volvía a producir un asalto multitudinario, como ocurrió este miércoles. Rabat aceptó la petición que, hasta ahora, se había mantenido en secreto”.
Señores del Gobierno… no nos atrevemos a llamarle socialista (porque mancharían esa palabra, que ya está bastante maltratada). Señores del Gobierno de España, ustedes son unos hipócritas impresentables.
Hace poco se han marcado el farol de admitir a más de 600 inmigrantes, de llevarlos a Valencia (con la propaganda, la tal y la cual). Después sometieron al Aquarius a un proceso de ‘sufrimiento marítimo’, y se quedaron solo con 60 inmigrantes (el resto los repartieron entre otros cinco o seis países). Y ahora… y ahora esto.
Esto ni siquiera se le hubiera ocurrido a Viktor Orban (el presidente del Gobierno o primer ministro de Hungría), uno de los más radicales en contra de la entrada de inmigrantes en su territorio.
A usted, señor Sánchez, sí se le ha ocurrido. Y encima, que es lo más grave, lo hace amparado no en una ley sino en un acuerdo que firmaron los socialistas impresentables de entonces (Corcuera entre otros) con el Gobierno del rey de Marruecos (en aquel entonces Hasán II).
De verdad que no sabemos cuál va a ser la reacción internacional. Así como todos aplaudieron el humanismo de Pedro I cuando acogió a 600 (y los llevó a Valencia y toda la propaganda electoral, ¿verdad?), ¿ahora, qué dirá Europa? Porque esto ni siquiera es una “devolución en caliente”. No. los fichó la policía, y después de recogerlos los han devuelto, con el beneplácito de Marruecos.
¿Eso es una acogida? ¿Qué dirá Europa ahora? Esperemos que sea tan rigurosa como con el aplauso que hubo con los 600 que se recogieron en Valencia.
De verdad, Pedro I ‘El Sánchez’, es usted –como representante- y su Gobierno en general, bastante impresentable. Humanísticamente, humanitariamente, no tienen defensa; ya no lo pueden arreglar. Eso es lo más grave: ya no tienen marcha atrás. Y claro, encima cuentan con la connivencia de otros.
Pero… hay un problema añadido: el CETI o “centro de acogida” (entre comillas, “centro de detención”) en Ceuta, alberga a 1.200 inmigrantes pero tiene capacidad para 500. ¡Y alberga 1.200!, lo cual es… oneroso para las personas. Pues bien, parece ser que ya han empezado a escaparse de allí porque, en vista de lo que ha pasado con estos 116, temen que puedan ser devueltos en razón de ese acuerdo extraño que hizo Corcuera con el Gobierno marroquí.
Realmente nos avergüenza, como ciudadanos de este lugar del planeta llamado España, tener un Gobierno tan incapaz, tener un Gobierno tan insolidario, tener un Gobierno tan hipócrita. Nos avergüenza. Porque, claro, esto no solamente ocurre con los inmigrantes sino que también ocurre con los cuentos de hadas que nos sueltan aquí.
Increíble, pero cierto. Nos temíamos lo peor con Pedro I ‘El Sánchez’. Creíamos y queríamos creer que no iba a ocurrir, pero… está ocurriendo, y a una velocidad de vértigo.
¡Y con la complacencia de todos! Podemos, no ha dicho nada; Ciudadanos, no ha dicho nada; por supuesto el PP tampoco. Los partidos de izquierdas y los catalanes independentistas de la República tampoco han dicho nada de esta barbarie que acaba de cometerse hoy en España: devolviendo al país vecino a 116 después de haber sido fichados por la policía.
En fin, creemos que ampararse ahora en una acuerdo de 1992(1)… ¡Mamma mía! ¡Estamos en el 2018, señor Pedro I ‘El Sánchez’! ¡Qué malos consejeros tiene usted!... Pero, ahí está qué tipos de consejeros: Borrell, ya sabemos su historial; Marlaska, pues por supuesto también la conocemos. ¿Qué se puede esperar de ellos? Pues lo que acaban de hacer.
Hasta aquí nuestro Editorial. Con vehemencia y con incomodidad; mucha incomodidad como personas.
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(1)Relativo a la circulación de personas, el tránsito y la readmisión de extranjeros entrados ilegalmente, en su artículo primero, este acuerdo establece que “las autoridades fronterizas del Estado requerido readmitirán en su territorio, a petición formal de las autoridades fronterizas del Estado requirente, a los nacionales de países terceros que hubieren entrado ilegalmente en el territorio de este último procedentes del Estado requerido”. Esto se produciría siempre y cuando las autoridades españolas consigan probar que los inmigrantes ilegales provienen efectivamente de territorio marroquí, lo cual es sencillo en los casos de Ceuta y Melilla, pero prácticamente imposible en el caso de las pateras que llegan a las costas andaluzas. El acuerdo establece también un plazo de 10 días para tramitar la solicitud, durante el cual “se harán constar todos los datos disponibles relativos a la identidad, a la documentación personal eventualmente poseída por el extranjero y a las condiciones de su entrada ilegal en el territorio”.
Firmado entre España y Marruecos en 1992, se ha incumplido sistemáticamente y permaneció más de 20 años sin entrar en vigor.