EL EDITORIAL. Irán, el régimen de los ayatola insiste en mantener la policía de la moral
Hoy nuestro Editorial nos lleva a Irán. En esta ocasión empezamos así porque se enredan las cosas, más aún. El fiscal general de Irán anunciaba la supresión de la policía de la moral, la cual llegó a detener a una joven de 22 años por llevar mal puesto el velo, quien, posteriormente, por “x” motivos, falleció en extrañ
Hoy nuestro Editorial nos lleva a Irán. En esta ocasión empezamos así porque se enredan las cosas, más aún.
El fiscal general de Irán anunciaba la supresión de la policía de la moral, la cual llegó a detener a una joven de 22 años por llevar mal puesto el velo, quien, posteriormente, por “x” motivos, falleció en extrañas circunstancias cuando se encontraba bajo custodia policial, el pasado 16 de septiembre. Se dice que por maltrato. Da igual por lo que fuera, el caso es que no procedía por simplemente llevar mal el velo. Las protestas en el país no cesan; ya van para dos meses.
La nota general del fiscal decía que se iba a suprimir dicho cuerpo de policía. Pero… ahora resulta que no va a ser así. Recogemos la noticia del diario El País:
“Irán se enreda con la supuesta eliminación de la policía de la moral en un intento de acallar las protestas. Después de que el fiscal general anunciara la desaparición del cuerpo de seguridad, su portavoz lo desmiente y anuncia “métodos más modernos” que las patrullas que imponen el velo a las mujeres."
Pues ¡ahí lo tienen! Los regímenes de los ayatolas, cuando no se ponen de acuerdo entre ellos, dan una muestra de debilidad. La persistente protesta de la población islámica (se han organizado hasta conciertos, las mujeres van por la calle con el cabello al aire y sin velo, etc.) con actos que constituyen una transgresión de la ley moral islámica en Irán, hace que la situación se haga por momentos difícil. No sabemos tampoco en qué medida hay intervención extranjera interesada, obviamente, en debilitar al régimen iraní.
Lo cierto es que las protestas continúan, aunque en menor escala, y el gobierno trata de solventarlo de alguna manera. No solamente con la represión, las muertes y con los encarcelamientos, ya muy numerosos, sino que ahora dicen que van a eliminar esa policía moral. Pero, el jefe dicho cuerpo, dicen que de desaparecer nada; que lo que van a hacer es modernizarse.
¿Cómo se puede modernizar una policía moral? ¿Desmoralizándose, quitando moral o haciendo permisivas ciertas cosas que hasta hace un momento eran imposibles? Esto nos recuerda, casi, la Ley Seca de Estados Unidos -que hace poco recordábamos en las efemérides- que estuvo 13 años vigente, y lo único que provocó la Ley Seca -y su prohibición de beber alcohol – fue una orgía de entramados mafiosos, crímenes y guerras internas, y toda una horda de corrupciones. Las prohibiciones no son amigas de las democracias. ¡Pero estuvieron 13 años! Y se creó un entramado que, hoy por hoy, sigue de alguna forma. Los que la impusieron se convirtieron en moral de un país, prohibiendo beber o comerciar con el alcohol y, claro, ¡imagínense! Imagínense con que ocurrió por haberse impuesto por ley. En cambio, en los países musulmanes tampoco está permitido beber alcohol. No hay una ley civil o social que lo prohíba expresamente. Es una consciencia religiosa la que induce a que no se debe ingerir dicha sustancia. Por ello la situación es bastante diferente. Es muy distinto imponerlo por una ley político-civil, como ocurrió en Estados Unidos.
En este caso, en Irán, es una “ley” sacada de la mente de los teólogos musulmanes -vamos a llamarles así, en comparación con los teólogos cristianos católicos (bajo cuyo criterio no puede haber mujeres sacerdotes o sacerdotisas, por ejemplo. Lo tienen muy claro. Los teólogos católicos son también un tipo de “policía moral”), aunque, en otras comunidades cristianas (como los protestantes, etc.) donde sí existen las mujeres sacerdotes.
Entonces, en el caso de Irán, esto tiene las patas cortas. No se puede modernizar la policía moral, así como así, después de los años que llevan reprimiendo. Así que, se demuestra una debilidad política, social, y… ¡moral!, por parte del régimen de los ayatolas, quienes han sabido mantenerse en el poder así, de aquellas maneras. Pero, no se puede mantener a una población indefinidamente reprimida. No, en algún momento aparecen las grietas, y éstas inducen a debilidades y a concesiones; y en la medida que hay concesiones a una represión severa, aparecerán más demandas a otros niveles (como ya está pasando).
El principal beneficiario de esta debilidad iraní es Israel, sí, porque la proclama de los ayatolas fue “hay que borrar del mapa al Estado de Israel”. Para ello han estado promocionando su enriquecimiento de uranio, y otras muchas historias que hay en torno a la investigación nuclear de ese país.
Sea como fuere, recalcamos que, como estamos viendo pasar en el campeonato de la Copa Mundial de Fútbol, los regímenes autoritarios, sectarios y racistas culminan castigando a la mujer, haciéndola la pecadora eterna. Es llamativo que, a estas alturas, no se les haya contagiado nada de otros países que empiezan a reconocer que la mujer también existe; que la mujer es también una parte esencial de la especie; y, en algunas comunidades pensamos que la mujer es el futuro de la especie.
Sea como fuere, ahí está nuestra reflexión en torno a este hecho, que es significativamente llamativo. Y que puede indicar el paulatino debilitamiento de la dictadura de los ayatolas, aunque, todavía está fuerte e hiriente el régimen.