EL EDITORIAL. La cumbre entre Trump y Kim Jong-un ha quedado en agua de borrajas
El titular de lo más destacado de la jornada viene en el diario El País : “Corea del Norte y EE UU chocan sobre las razones del fracaso de la cumbre de Hanói.” Lo que ayer eran amores, hoy son malas razones. En la foto se les ve sin darse la mano, separados, serios. Trump con cara de pocos amigos. “Pyongyang niega que
El titular de lo más destacado de la jornada viene en el diario El País:
“Corea del Norte y EE UU chocan sobre las razones del fracaso de la cumbre de Hanói.”
Lo que ayer eran amores, hoy son malas razones. En la foto se les ve sin darse la mano, separados, serios. Trump con cara de pocos amigos.
“Pyongyang niega que exigiera el levantamiento total de sanciones a cambio de destruir un centro nuclear.”
La cumbre que tanta alegría nos daba ayer…
“Un gran fiasco. La cumbre de Hanói entre el presidente de EE UU, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, ha concluido sin acuerdo, sin una hoja de ruta sobre cómo proceder y con la credibilidad del proceso de negociación considerablemente tocada. Después de que los líderes se marcharan cada uno por su lado del histórico hotel Metropole, les corresponderá ahora a los equipos negociadores de los dos bandos recoger los pedazos.
¡Parece mentira!
“Y, con versiones encontradas de Pyongyang y Washington sobre lo ocurrido, sobre Trump pende ahora la responsabilidad de demostrar que este proceso de conversaciones puede arrojar resultados y es algo más que un carísimo reality show diplomático.
Las versiones son contradictorias. Según Trump, el fracaso se ha debido a que Corea del Norte exigió, a cambio de desmantelar su centro nuclear de Yongbyon, el levantamiento de todas las sanciones internacionales impuestas contra el régimen, algo a lo que Estados Unidos no estaba dispuesto.
Pero a última hora de la noche, en una rueda de prensa, el ministro de Exteriores norcoreano, Ri Yong-hong, desmintió esa versión. Según subrayó, Corea del Norte solo reclamaba un levantamiento parcial de las sanciones; pero a última hora, Estados Unidos introdujo una condición adicional que, a ojos de Pyongyang, dejó claro que no había una auténtica voluntad negociadora.”
¿Quién tendrá razón?
“Ri no ha precisado cuál era esa condición. Sí ha declarado que, dado cómo se ha desarrollado la negociación, Kim “tuvo la sensación de que no entendía el modo en que los estadounidenses hacen cálculos” y el líder norcoreano “puede haber perdido la voluntad” de continuar el proceso de conversaciones.
La versión de Trump suscitaba numerosos interrogantes: ¿no era obvia la enorme diferencia en posiciones antes de la cumbre? Y si lo era, ¿cómo no se llegó a Hanói con una contraoferta aceptable para Pyongyang? Y si no había contraofertas aceptables, ¿para qué celebrar la cumbre?”
Claro, son preguntas que se hacen a posteriori… Es muy fácil ahora, pero todos teníamos la esperanza de que se iba a dar el paso de desbloquear a cambio de. Una cosa por otra.
“El secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, ya a bordo del avión de regreso a Washington intentaba explicarlo: "cuando te las ves con un país de la naturaleza de Corea del Norte, a menudo ocurre que solo los líderes más altos tienen la capacidad de tomar esas importantes decisiones".
“Estaban dispuestos a desnuclearizar una gran parte de las áreas que queríamos, pero no todas. Así que tuvimos que levantarnos de la mesa”, había indicado Trump.
Pese a todo, la parte estadounidense quiso poner buena cara. No se han levantado de la mesa y han dejado plantados a sus interlocutores, insisten. Hubo un apretón de manos final. Las conversaciones van a continuar, aunque ahora a nivel técnico, para tratar de aproximar posiciones.”
Bueno, bueno…
“De momento, no hay una tercera reunión de los líderes en el horizonte. Y la sensación que deja Hanói es la de una oportunidad desperdiciada que, quizá, no vuelva a presentarse.”
No, tampoco, tampoco… Seguro que… Ya verán, ya verán.
"La estrategia de Trump no ha conseguido nada nuevo y no se ha acercado siquiera a resolver la amenaza nuclear norcoreana", explicaba desde Pekín Paul Haenle, director del centro Carnegie-Tsinghua de Política Global.”
Bueno, eso tampoco. La presión que ha metido Corea del Norte se ha amortiguado muchísimo desde la toma de posiciones y llamada de atención de Trump. Y eso sigue bajo (salvo que ahora empiece otra vez Pyongyang a lanzar cohetes, n¿no?).
Realmente nos hemos quedado un poco… ¡De un día para otro! ¿Esto qué es?, ¿qué significa para la comunidad humana un detalle de este tipo? Pero otro detalle importante es que no importa que haya fracasado esta reunión… Sí, nos explicamos: lo importante es que se sigan produciendo reuniones de este tipo, porque… tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe (en el buen sentido de la palabra: es decir, que al final se llegue a acuerdos). No es fácil aquilatar. Se ve que los precursores, es decir, esas delegaciones que se reúnen y hablan antes de la cumbre, no lo tenían todo muy claro. Y cuando llegaron los que tenían que tomar decisiones, lo vieron menos claro todavía. Pero no somos pesimistas ante estos dos grandes dictadores por el hecho de que se junten y de que casi estén enamorados (como decían ellos mismos ayer) aunque hoy estén enfadados. Es como el típico matrimonio, ¿verdad?, se quieren mucho pero a veces se llevan los trastos a la cabeza. Algo así nos parece.
Por lo tanto, nos preocupa y le damos la calidad de Editorial, por supuesto, pero… (quizás por nuestro optimismo, nuestra inocencia, nuestra estupidez, o nuestra ignorancia) no le queremos dar la importancia, el valor, que se le está dando.
Creemos que habrá una tercera cumbre e incluso una cuarta o las que haga falta. Creemos que este proceso ya está iniciado y no se va a parar, porque Corea del Norte necesita de Estados Unidos, y Estados Unidos necesita de Corea del Norte. Más necesita uno que otro, sí, de acuerdo, pero ambos se necesitan. Por ello pensamos que esto va a seguir. Lo que ocurre es que hay que aquilatar más, más y más.
“El secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, ya a bordo del avión de regreso a Washington intentaba explicarlo: "cuando te las ves con un país de la naturaleza de Corea del Norte, a menudo ocurre que solo los líderes más altos tienen la capacidad de tomar esas importantes decisiones".