EL EDITORIAL. La huelga, un logro social ¿operativo?
Nuestro Editorial le toca hoy a RENFE ya que, debido a la noticia que recogemos en el diario El País : “Renfe cancela este miércoles cientos de trenes por la huelga que se repetirá varios días. Los paros parciales han sido convocados por CGT y son de 12.00 a 16.00 y de 20.00 a 24.00. Afectan a media y larga distancia,
Nuestro Editorial le toca hoy a RENFE ya que, debido a la noticia que recogemos en el diario El País:
“Renfe cancela este miércoles cientos de trenes por la huelga que se repetirá varios días. Los paros parciales han sido convocados por CGT y son de 12.00 a 16.00 y de 20.00 a 24.00. Afectan a media y larga distancia, AVE y mercancías.”
Bueno, pues el asunto es muy simple: la huelga. Evidentemente, es un “logro”, aparentemente (así se expresa) de la sociedad de libertades, pero nosotros nos planteamos su operatividad.
Verán, en países como Japón –por ejemplo- que también son democráticos, cuando hay que hacer una huelga los huelguistas, primero cubren las necesidades básicas del mercado (sea lo que sea), y luego híper actúan más, con lo cual, la empresa o el poder de turno se ve obligado a ver cómo canaliza ese exceso. Fácilmente es deducible que todos llegan a un acuerdo.
Pero aquí es todo lo contrario (cuando decimos aquí, no nos referimos solamente en España). Resulta que un colectivo como el de RENFE, con sus razones, por supuesto que tendrán, decide hacerle la puñeta (como diría un castizo) a todos los que salen hoy de vacaciones, y a todos los que regresan hoy de vacaciones.
¿Cuántos millones serán los que estén afectados?... Pues pónganle unos 10 millones entre pitos y flautas, por ejemplo. Claro, porque también hay que contar los que vienen en avión y tienen que coger el tren para llegar a su destino (a la reserva del hotel, y ya no llegan hoy bien, por ejemplo).
Desconocemos, y no sabemos si darán los datos, las pérdidas económicas y, sobre todo, los trastornos de convivencia que esto ocasiona. Un trastorno convivencial terrible, del que hacen partícipe a toda la comunidad, cuando el problema es del colectivo de Renfe (tanto las centrales sindicales como los poderosos o patronal) que es incapaz de llegar a un acuerdo, pero… sí son capaces de hacer daño al resto.
Entonces, esto es como un secuestro: “Tú verás, yo te secuestro a tu hijo y le torturo. Si me das lo que pido, dejo de torturarle y te lo devuelvo. ¿Qué no me das lo que pido? Pues lo sigo torturando.”
Creemos que es como un secuestro oficial, bendecido por la ley, en el que un pequeño grupo secuestra y perturba al resto de la comunidad por su incapacidad de llegar a un acuerdo. Esto pasa igual cuando hay huelga de controladores en los aviones, etc. Huelgas que, obviamente, en general buscan el momento en el que pueden hacer más daño.
Vamos a poner otro ejemplo brutal: cuando un hombre (o una mujer) amenaza con agredir (o agrede) a un hijo para requerir las demandas del cónyuge, lo hace ¿sobre qué? Sobre algo que le duele.
¿Sobre qué hace la huelga RENFE? Sobre algo que nos duele a todos: el 31 de julio y 1 de agosto, por la gran cantidad de desplazamientos que se producen. A nosotros no nos afecta, pero a personas que tienen llegar a Tian sí les afecta.
Entonces, imagínense: si ya normalmente habría atascos y densidad de tráfico en las carreteras, cómo estarán estos días las carreteras… ¿Qué incidencia y qué responsabilidad tendrá RENFE en los accidentes mortales que se produzcan estos días? Alguna responsabilidad tendrá, porque muchas personas tenían su billete de tren, y no podrán viajar así, por lo que tendrán que alquilar un coche. Y algunas de ellas, desgraciadamente, tendrán un accidente grave. Las cosas son muy obvias, muy evidentes.
Creemos que ha llegado el momento, desde un punto de vista humanista, de que la sociedad se plantee… una solidaridad (está bien que todos seamos solidarios) pero sin hacernos daño. Sin hacernos daño. Esta situación hace daño a nuestra sociedad. Hay derechos legítimos que deberían ser revisados porque hacen daño.
Salvando las distancias, podemos compararlo con el hecho del derecho al aborto. Hemos preguntado a muchas mujeres si les gusta abortar (ir a un centro y que le hagan una intervención quirúrgica) y todas dicen que no les gusta. Entonces, ¿hay medios de control de natalidad? Creemos que hay unos cuantos, y eficaces.
La situación con la huelga de RENFE es como la noticia que nos mostraban en la sección de La Cara de España: se les preguntó a los adolescentes que estudian historia de España ¿de qué murió Franco? Y contestaban que por un ataque de la CIA… (Uno acertó pues dijo que había muerto en la cama, enfermo). La verdad es que las respuestas que nos dieron ayer en dicha sección pues… También decían que lo único que prohibió Franco había sido el Heavy Metal; que en su tiempo había partidos políticos y el que mandaba era el suyo; no había minifaldas… Una cosa increíble.
Nos preguntamos si realmente, este derecho, es consecuencia de un logro o de un deterioro. Si todos mantenemos una responsabilidad (para eso existen los sindicatos, ¿no?, para intermediar entre el empresario y el trabajador), el intermediario tiene suficiente capacidad para dialogar. A lo mejor no se arregla a la primera, pero… se arreglará a la quinta, por ejemplo. Pero no podemos parar una parte (una parte) del país, puesto que en definitiva es como parar al país porque directa o indirectamente la huelga afecta muchas personas, que tendrán que modificar sus planes de transporte.
¿Con qué derecho un colectivo modifica los planes de desplazamientos de toda una comunidad de 46 millones de habitantes? ¿Nos lo quieren decir o es que este recurso de la huelga está puesto ante la evidencia del fracaso de la incompatibilidad de los seres humanos de ponerse de acuerdo en cosas tan simples como las evidencias? Lo que es evidente es evidente: si ahora se está hablando, habrá que ponerse de acuerdo, pero no.
En fin, nos da mucho coraje cada vez que esto pasa. Y lo hemos querido traer a cabecera de pista porque creemos que es labor de los políticos. (Políticos que nuevamente se están ninguneando: que si apoyan o no apoyan al nuevo Gobierno. Lo mismo de antes pero más pringoso. Antes era descarado e impresentable. Es algo un poco deleznable. Nos hace perder la confianza social, y entendemos que haya cada vez más personas que se retraigan más y más ante la incompetencia de su entorno).
Así estamos. Todos a sufrir las consecuencias de la huelga de RENFE. ¿Por cuánto tiempo? No sabemos. Hoy miércoles, el día que más daño se hace, es el primer de cuatro días de huelga.
¡Búsquense la vida como sea… menos en RENFE!