EL EDITORIAL. La justicia no es igual para todos, y menos si eres mujer
Nuestro Editorial hoy viene al pelo de un proceso que se debatía el Día de la Mujer (8 de marzo), ¿lo recuerdan? Hubo dos movilizaciones: una se manifestó por un lado y otra por otro. Una de dichas vertientes feministas era partidaria de que la prostitución fuera una profesión como otra cualquiera, y la otra vertiente
Nuestro Editorial hoy viene al pelo de un proceso que se debatía el Día de la Mujer (8 de marzo), ¿lo recuerdan? Hubo dos movilizaciones: una se manifestó por un lado y otra por otro. Una de dichas vertientes feministas era partidaria de que la prostitución fuera una profesión como otra cualquiera, y la otra vertiente pedía la abolición de la prostitución.
Esta cuestión está así, dicotomizada, sorprendentemente, dando por bueno aquel dicho “hipermachista” de que “la prostitución es el oficio más antiguo de la humanidad”, esgrimido por las feministas. ¡Increíble!, ¿no?
Pero, al hilo de ello, viene El Editorial de hoy, puesto que acaban de llegar a un acuerdo a propósito de un proceso que llevaba 13 años llevándose a cabo: el ‘Caso Carioca de Lugo’. Este caso se refiere a un proxeneta llamado “Adán”, (lo dejamos así porque ya con el nombre lo dice todo). El sumario ocupa 275 tomos, 370 testigos, y 90 imputados.
Pues bien, 13 años después de iniciarse el proceso, en el que la fiscalía reclamaba al principio más de 520 años, ¿saben en qué se ha quedado todo? En una docena de años, repartidos entre Adán y otros dos imputados, que prácticamente compensan con el tiempo que pasaron en prisión provisional.
Lo más increíble del caso, y por ello lo sacamos a relucir, recalcando una vez más la situación en la que se encuentra la mujer en nuestra sociedad (por si alguien tiene dudas), y también recalcando el cómo está la ley (trece años para el garito Queen’s), sepan que estaba implicada la Policía Nacional, estaba implicada la Guardia Civil, y estaba implicada la Policía Municipal. Es más, el jefe de la Policía Municipal era socio -¡socio!- de otro de los clubs de alterne, La Colina.
A día de hoy el burdel Queen’s ha sido ya liquidado, pero La Colina ha sido vendido a unos precios exorbitantes.
Y las mujeres que trabajaban en dichos locales, muchas de ellas brasileiras, llegaban a Barajas con todo camuflado gracias a un contacto que había en el aeropuerto. La Policía Nacional, la Policía Municipal, y la Guardia Civil, (a quien correspondiera en cada caso), entraban y salían de los garitos con absoluta impunidad, consumiendo sexo, drogas, alcohol, bebida… De todo lo cual se jactaba el señor Adán.
Pero ahí no acaba la cosa… Las mujeres eran sometidas a un trato absolutamente vejatorio de prostitución (no “trabajo”) permanente. Incluso, cuando estaban con su menstruación, se les obligaba a utilizar unas esponjas especiales que tenían que adquirir ellas mismas en el prostíbulo.
Y todavía hay más: cuando había que realizar algún aborto, se realizaba, y… ¿para qué usar anestesia? Una chica colombiana salió de ese ambiente, pero, con tan mala suerte que, después de haber pasado por ese calvario, tuvo una neoformación y falleció.
Las millonadas de euros que se movieron, y se siguen moviendo, con la prostitución, y estamos hablando de un local en Lugo, provincia de Galicia, territorio del señor presidente del Partido Popular, quien también miró para otro sitio… ¡Todo el mundo en Galicia miraba para otro sitio, aunque todo el mundo sabía lo que pasaba!
¿Ustedes creen que un proceso así puede durar 13 años? En el que también tuvieron que sustituir al juez, que se sonrojaba de ver cómo, finalmente, (y esto es lo más grave), llegan a un acuerdo la Fiscalía y los abogados defensores, para imponer unas penas mínimas… ¿Saben cuánta cantidad de dinero -si es que se puede pagar algo de esto con dinero- les dieron a las prostitutas afectadas después de todo el proceso? A una, la que más, le dieron 4.000 euros, a las demás, 1.000-2.000 euros. ¡A ese acuerdo llegaron la Fiscalía y la Defensa?
¿Qué fue de esas mujeres? ¿Qué ha sido de los responsables? (porque no solo era el Adán éste; José Manuel García Adán, se llama). Pues este hombre está preso, sí, pero en dos años saldrá fuera. Tenía 60 ordenes de alejamiento (¿qué les parece?), pero él seguía, impunemente.
¿La Ley es igual para todos, señor Rey Emérito?, (fue usted quien dijo que la ley era igual para todos). No, por supuesto que no le estamos responsabilizando a usted de nada (usted siempre ha ido a lo suyo), pero… La Ley, esa que esgrime tanto la democracia, esa que esgrime tanto el poder, la “justicia”, ¿verdad?, qué poco se emplea cuando se trata de mujeres esclavizadas, “sadomasoquizadas”, destruidas… Cuando llega el caso, la Fiscalía se pone de acuerdo con una cosa apañada.
Nos parece una situación abominable; ciertamente abominable. Sabíamos del caso (que se estaba en ello, durante estos 13 años) pero nos acabamos de enterar de esto ahora. Ahora ya está cerrado el caso. Aquí no ha pasado nada, y esto seguirá exactamente igual.
¡Y todavía hay personas feministas que piensan que la prostitución debe regularizarse! Claro, dicen que una prostitución libre… Una prostitución nunca será un acto libre; la persona que se prostituye no está libre; ha sido condicionada de tal forma que se ha visto obligada y forzada a prostituirse, y no ha tenido la suficiente voluntad para evitarlo.
¡Increíble! Señores fiscales, Fiscalía General del Estado, ustedes -suponemos- tendrán también (aunque no les podemos creer en nada; ni a ustedes, ni a los juristas, ni a nadie, no solamente después de esto, aunque esto es una parte, pero es una parte grave), suponemos que ustedes los fiscales también tendrán investigaciones de asuntos internos, y si no los tienen (como los tiene la Policía), sería bueno que sí las tuvieran.
A todo esto, la Policía, Guardia Civil, y Policía Municipal, decían que “siempre hay algún garbanzo negro” en sus agrupaciones, “que no es para tanto”, que la Policía en general es legal y competente. ¡Increíble!
Toda una trama que iba de Barajas hasta Lugo, pasando por la prostitución permanente y constante de jóvenes brasileiras y de cualquier otra nacionalidad, pero fundamentalmente brasileiras. Seguramente por ello se llamó al caso “Caso Carioca”, en la muy honesta y muy respetable Galicia, la que tiene el Camino de Santiago… ¿Dónde está toda esa espiritualidad?
¿Dónde está? Ahora hablamos en general. ¿Dónde está?, si es que existe. Existirá en algunas personas, pero ¿dónde está, para llegar a un caso como este? De unas dimensiones tan drásticas.
El señor Pumpido (letrado Cándido Conde-Pumpido Varela), por ejemplo, estaba metido en todo eso, pero se escabulló, y nada se supo, y nada se sabrá.
Una vez más la mujer se coloca en una posición de absoluta indefensión. ¿Alguien dirá algo? ¿Alguien se manifestará? ¿Ha habido alguna protesta colectiva en Lugo? Igual que se disponen prontamente a recoger a los damnificados por la guerra en Ucrania, y son recogidos, ¿quién recoge a estas prostitutas? ¿Hay familias que las recojan? ¿Hay manifestaciones a favor de acabar con los prostíbulos, los proxenetas?... Nada.
Vivimos en una civilización hipócrita; absolutamente racista con lo femenino, y donde la justicia, prácticamente, no existe. Existe un simulacro. Y toda esta maldad (no le podemos llamar de otra forma) persiste, sobrevive, y continua. Y la verdad es que nos deja el cuerpo absolutamente descompuesto.
Creemos que Juan Carlos, en el nombre de La Cara de España, quiere decir algo…
JC Afán: Hay que decir que, si este caso salió adelante, fue precisamente por la juez que se hizo cargo de ello.
JLP: A la que luego apartaron…
JC Afán: Evidentemente. Recibió todo tipo de amenazas: familiares, posibilidad de apertura de expediente por no respetar los derechos… En fin, fue una… Pero no cedió. Al final buscaron el plazo para enviarla a otro lugar, por incompetente. Todo lo que se ha dicho anteriormente sobre la mujer, es doble, puesto que, hasta una mujer dentro del sistema, que quiere buscar soluciones, es también la débil de la cadena. Y al final se la envía “a mirar al cielo” (porque no tiene otro nombre). Y es una auténtica vergüenza.
Creemos que el Consejo del Poder Judicial, la fiscal general, que es mujer, la ministra de Justicia… las dos son mujeres, podrían tomar medidas, pero como “son putas”, hay que decirlo así, pues no es tan importante. No es una cuestión mediática… Las mismas panfletadas… ¿Qué igualdad hay ahí? Lo digo por el Ministerio de Igualdad, que habría podido presentar y pagar abogados para que defendieran a estas mujeres. Eso es pretender la igualdad ante el delito fragrante… ¿Esas situaciones no le interesan a nadie! Son carne de cañón. Perdón por la expresión, pero es así. Son carne necesaria para que vaya a la trituradora de esta sociedad, para que al final se diga “¡Hombre, algo se ha hecho! Le han condenado…”
JLP: ¡Impresentables! Así estamos, con este Editorial tremendo.