EL EDITORIAL. La mujer y su auto agresión hasta morir por ser víctima de abusos sexuales
Hoy, nuestro Editorial nos lleva a un hecho… Hace unos días, hablando de todo un poco, comentábamos con unas personas “¡Qué suerte haber visto jugar a Alfredo Di Stéfano! Haber visto jugar a Didi, por supuesto a Pelé, a Maradona… A Nadal, a Federer… ¡Qué suerte hemos tenido!". Porque, claro, personas de este nivel va a
Hoy, nuestro Editorial nos lleva a un hecho…
Hace unos días, hablando de todo un poco, comentábamos con unas personas “¡Qué suerte haber visto jugar a Alfredo Di Stéfano! Haber visto jugar a Didi, por supuesto a Pelé, a Maradona… A Nadal, a Federer… ¡Qué suerte hemos tenido!". Porque, claro, personas de este nivel va a ser muy difícil que aparezcan de nuevo. De hecho, aparecen en un orbe de un determinado momento, pero ni antes ni después de las personas que están apareciendo todavía toca. También, ¡qué suerte haber podido participar de la eclosión de la música del jazz, y de la eclosión del flamenco!… por cambiar a otro tema. ¡Qué impresionante, hoy día, el poder darnos cuenta de que ya está fabricado el ordenador cuántico!, (que se sale del sentido dual y lo pone todo simultáneamente)…
Es decir, en muchas ocasiones (pero lo anterior ha sido hace poco) hemos dicho que, los que nos ha tocado vivir en parte el siglo pasado y una pequeña parte de lo que llevamos de este siglo, somos muy afortunados.
Hemos visto cosas increíbles –sin entrar en si son buenas o malas- como la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), la creación de la Unión Europea, la aparición del primer presidente afroamericano de Estados Unidos… Insistimos: sin entrar en más. La llegada de internet, por ejemplo, ha revolucionado todo y nos ha permitido el estar con ustedes, y ustedes con nosotros [en programas como el de Información, Formación, Opinión, Generación de Criterios en la emisora de Comunicaciones Tian], ¿verdad?
Ha sido y está siendo una época prodigiosa. ¡Está siendo! Y todo lo que hemos mencionado podría decirse que es sorprendente, “wonderful". Pero... lo que tenemos hoy como Editorial nos hace replantearnos todo, todo, todo. Y no es que pongamos en tela de juicio la validez o la excepcionalidad de los ejemplos que hemos puesto. ¡No, no, no, no! ¡Porque son excepciones! Es decir, la mayoría de la mayoría de la mayoría de las generaciones que nos han precedido, que están y que estarán, no son excepciones. Pero los personajes y los hechos que hemos recordado anteriormente son EXCEPCIONALES.
Pues bien, ahora nos vamos a salir de la excepción, y nos vamos a un tema que hoy ha dado de sí mucho en Radio Pirata (a propósito de Los Sueños).
No hace mucho (hace unos días), precisamente don Juan Carlos Afán nos ponía un vídeo de Leticia Sabater –una joven que se dedicaba antes a alegrar a los niños y que tenía un circo y tal-, pues… Un vídeo porno, vulgar, o sea, horroroso (desde el punto de vista de la sexualidad) pero, bueno, como nos decía Sir Julian, “Esto y mucho más y mucho más, hay. Nada que digamos ¡Uy, qué horror!”. Da la sensación de que la sexualidad ya es una cosa… ¡hasta aburrida! Porque no hay ningún tipo de… ¡Todo vale, y nada vale, a la vez!
Con este preámbulo tenemos que comentar nuestro Editorial, porque nos parece increíble. Recogemos la noticia aparecida en el diario El País:
“La holandesa de 17 años se dejó morir de inanición tras haber solicitado sin éxito la eutanasia.
Noa Pothoven sufrió abusos a los 11 y a los 12 años y fue agredida sexualmente por dos hombres a los 14. Antes de dejar de alimentarse pidió ayuda porque no aguantaba más su sufrimiento psíquico.”
En las fotos aparecidas en las RRSS (Redes Sociales) para su despedida se ve que es una chica joven, guapa.
Nos preguntamos: lo que le ha pasado a esta mujer es terrible, ¿no?, pero también pasa todos los días. Eso no lo convierte en que sea terrible, pero todos los días pasa. ¡En todos los continentes! Violaciones, abusos, ¡y es terrible! Pero… ¿Qué no se pueda superar esa situación?... ¿Hoy?, ¿en el siglo XXI? ¿Qué no se pueda salir de eso?... ¿Qué un ser se proponga como eutanásico porque no sea capaz de superar ese sufrimiento? ¡Siendo consecuencia de una brutalidad de otros! ¡De otros!... ¡ojo!... En el fondo es como si ella se culpara del hecho. Como pasa en algunos países como Turquía (o… sin irse tan lejos: en cualquier país de la Unión Europea) una mujer que haya sido violada o haya sido abusada y tal, suele tener una tendencia a poseer un ‘complejo de culpa’.
Pues… ¡ahí está!
“Noa Pothoven, una adolescente holandesa de 17 años, aquejada de estrés postraumático, anorexia y depresión, murió el domingo en su casa de Arnhem (al este del país). Víctima de abusos sexuales a los 11 y 12 años, y de violación a los 14, pidió la eutanasia porque ya no podía aguantar más su sufrimiento, pero la clínica se la rechazó, según se desprende del comunicado que acaba de emitir tras difundirse erróneamente en varios medios, entre ellos El País, que los médicos la habían ayudado a morir. "Debido a razones de privacidad no podemos hacer ningún comentario. Nos remitimos a lo que han dicho los amigos de Noa esta tarde: "No fue una eutanasia, dejó de sufrir, dejó de comer y beber".”
Efectivamente, el diario El País dijo que había sido un suicidio asistido pero, tal como acabamos de ver más arriba, no ha sido así.
Como podrán ver en imágenes aparecidas en la prensa, en algún otro momento le pusieron a tratamiento puesto que aparece con una sonda naso-gástrica.
“Noa dejó escrito en su cuenta de Instagram el pasado sábado: “Seré directa: en el plazo de 10 días habré muerto. Estoy exhausta tras años de lucha y he dejado de comer y beber. Después de muchas discusiones y análisis de mi situación, se ha decidido dejarme ir porque mi dolor es insoportable”. No puso fecha exacta, pero falleció el domingo.
“La eutanasia es legal en Holanda desde 2002, y a partir de los 12 años pueden pedirla los niños con enfermedades sin curación y padecimientos insufribles. Ellos necesitan el permiso de los padres, pero desde los 16 años deciden por su cuenta, siempre que tengan autorización y ayuda médica.”
“La adolescente quería dejar de sentir dolor. "No vivo desde hace mucho tiempo, sobrevivo, y ni siquiera eso", explicó antes de morir. “El amor es dejar marchar. En este caso, así es”, añadió, y aprovechó sus últimos días para despedirse de su familia y amigos. Tenía padres, un hermano y una hermana y le gustaba escribir y los conejos de indias como mascota. Ella estaba en una cama, que había sido instalada en el comedor.”
“El primer abuso sexual se produjo cuando Noa tenía 11 años en una fiesta escolar. Hasta entonces, había sido una niña alegre y con buenas notas que cursaba la secundaria sin problemas. Un año después volvió a ser agredida, esta vez en una fiesta de adolescentes. Cuando cumplió los 14, la violaron dos hombres en un callejón de su ciudad. No lo dijo y tampoco puso una denuncia en ese momento. Luego sí denunció, y su madre, Lisette, ha explicado que revivir el asalto fue demasiado para su hija. Desde entonces tuvo anorexia y su vida se convirtió en un entrar y salir de hospitales y centros especializados. Al comprobar su estado emocional, los jueces la internaron a la fuerza en una institución durante seis meses: allí la inmovilizaron y aislaron para que no se lesionara. “Nunca, nunca más volveré a un sitio así. Es inhumano”, dijo Noa, tiempo después.”
“Al salir del centro la anorexia empeoró. Su familia denunció la falta de lugares apropiados en Holanda para casos como el de su hija. Tuvo que esperar seis meses para que la admitieran en una clínica para desórdenes alimentarios y acabó hospitalizada y con una sonda nasogástrica. Su caso llegó a los medios de comunicación nacionales en 2018 y posteriormente publicó un libro, ‘Ganar o aprender’, donde contaba su historia.
“A pesar de la dureza de su caso, porque la eutanasia no la suelen solicitar adolescentes o jóvenes con dolores psíquicos, sus intentos de suicidio y el peregrinaje hasta dar con el tratamiento adecuado han sido una llamada de atención a escala nacional. La madre ha denunciado la falta de centros para jóvenes con los problemas físicos y emocionales de su hija, y ha criticado a los servicios de asistencia social dedicados al menor, “con una burocracia y listas de espera para volverse loco”. Ha dicho también que el libro de su hija “debería ser de lectura obligada para cuidadores, jueces y Ayuntamientos con responsabilidad en este terreno”, porque el dolor psíquico derivado de un trauma así no se reconoce. El libro ganó un premio el pasado marzo, y Noa afirmó entonces: “No sé si seguiré escribiendo”.
“Hace unos meses, la adolescente confeccionó listas de cosas que le gustaría hacer, por ejemplo, “ir en moto, fumar un cigarrillo, beber alcohol, pedir un tatuaje y comer una chocolatina". "Hace años que no las pruebo por mi anorexia”. Al mismo tiempo, y sin que nadie de su familia lo supiera, se puso en contacto con la Clínica para Morir (Levenseindekliniek), un centro privado holandés que practica la eutanasia desde 2013, con licencia, pero fuera del circuito de la medicina pública. A ella acuden en particular personas aquejadas de sufrimiento psíquico, el más difícil de evaluar objetivamente, y que figura en la Ley de Eutanasia holandesa (2002) siempre que no tenga su origen inmediato en una afección física. La clínica rechazó a Noa.”
“La ley holandesa considera eutanasia tanto la practicada por el médico, como la ayuda al suicidio (el paciente toma una sustancia preparada por el doctor), y la combinación de ambas. También contempla el rechazo del facultativo, pero, de acceder, debe asegurarse de que el sufrimiento del paciente es insoportable, que pide la eutanasia de forma consciente y repetida, y debe consultar con otro colega. De no hacerlo bien, la norma incluye penas de hasta 12 años de cárcel.”
“FE DE ERRORES: En una versión anterior de este artículo, se señalaba que Noa Pothoven había recibido ayuda médica para acabar con su vida. No hay confirmación de que se le practicara la eutanasia a la joven.”
Se le haya practicado, o no, evidentemente los padres estaban a favor: tenía una cama, y dormía, en el salón de la casa.
Estamos hablando de una persona de occidente, ¿no?, y nos preguntamos: ¿cuál es la conceptualización de la sexualidad? Esa barbarie que esa mujer sufrió increíblemente (y decimos increíblemente por la secuencia de hechos: a los 10, a los 12, y después a los 14 la violación por dos hombre), en su mente, evidentemente, ella lo tenía muy claro, pero ¿cómo es que su mente no pudo asimilar que fue un acontecimiento que degrada a quienes lo hicieron y que la enaltece como vida a ella; como mujer? Pues no.
Y, en alguna medida, le pareció TAN DOLOROSO que (y esto es lo que queremos comentar: la concepción que tiene la persona, en este caso esta mujer, pero también otras mujeres que les pueda pasar cosas parecidas; la conceptualización que tienen al ser abusadas, violadas), tan doloroso que, como suele ocurrir, ENTRÓ EN UNA CONSCIENCIA DE AUTOAGRESIÓN (de rechazo, de misantropía, de…). Las mujeres sienten como si estuvieran marcadas o señaladas. Aunque, por otra parte, bien es cierto que en ciertos niveles de machismos señalan a estas mujeres. ¡Las señalan! Y poníamos el ejemplo de Turquía, pero también aquí en Europa. ¡Las señalan hasta los jueces!, (que dicen cosas como “Usted habrá dado pie para ello, para que abusaran de usted”, conocemos sentencias de ese tipo).
Realmente, llegamos a la conclusión de que LA MUJER, EN EL TERRENO DE LA SEXUALIDAD, TIENE UNA CONDICIÓN QUE DEBE SER REVISADA CON MUCHA, MUCHA, URGENCIA. Por supuesto, la del caso del hombre esté todavía en la edad media del Paleolítico (en los casos de estos individuos que agreden), pero la de la mujer pareciera que no estuviéramos en el siglo XXI. Actualmente en España se gastan 80 millones de euros diarios en pornografía y prostitución. ¡Diarios!
Digamos que, debería (ante cualquier “accidente” que ocurriera de este tipo) hacerse borrón y cuenta nueva. ¡El trauma lo van a llevar ellos!... ¡Pues no!
Creemos que eso es uno de los hechos que el machismo ha provocado en la mujer: que finalmente la hace sentirse culpable, manchada, sucia, y no se acepta como tal. Y eso le da ‘ley’ (al macho) para seguirlo haciendo, pensando, o sintiéndolo que para el caso nos da igual.
Nos parece terrible esta noticia. Le deseamos el mejor de los viajes a esta joven. Seguramente aparecerán más notas al respecto (con referencia a su vivencia)… o no. o esta noticia queda así y ya no vuelve a aparecer más. En cualquiera de los casos, aquí está nuestro comentario y punto de vista.
“El primer abuso sexual se produjo cuando Noa tenía 11 años en una fiesta escolar. Hasta entonces, había sido una niña alegre y con buenas notas que cursaba la secundaria sin problemas. Un año después volvió a ser agredida, esta vez en una fiesta de adolescentes. Cuando cumplió los 14, la violaron dos hombres en un callejón de su ciudad. No lo dijo y tampoco puso una denuncia en ese momento. Luego sí denunció, y su madre, Lisette, ha explicado que revivir el asalto fue demasiado para su hija. Desde entonces tuvo anorexia y su vida se convirtió en un entrar y salir de hospitales y centros especializados. Al comprobar su estado emocional, los jueces la internaron a la fuerza en una institución durante seis meses: allí la inmovilizaron y aislaron para que no se lesionara. “Nunca, nunca más volveré a un sitio así. Es inhumano”, dijo Noa, tiempo después.”
“A pesar de la dureza de su caso, porque la eutanasia no la suelen solicitar adolescentes o jóvenes con dolores psíquicos, sus intentos de suicidio y el peregrinaje hasta dar con el tratamiento adecuado han sido una llamada de atención a escala nacional. La madre ha denunciado la falta de centros para jóvenes con los problemas físicos y emocionales de su hija, y ha criticado a los servicios de asistencia social dedicados al menor, “con una burocracia y listas de espera para volverse loco”. Ha dicho también que el libro de su hija “debería ser de lectura obligada para cuidadores, jueces y Ayuntamientos con responsabilidad en este terreno”, porque el dolor psíquico derivado de un trauma así no se reconoce. El libro ganó un premio el pasado marzo, y Noa afirmó entonces: “No sé si seguiré escribiendo”.
“La ley holandesa considera eutanasia tanto la practicada por el médico, como la ayuda al suicidio (el paciente toma una sustancia preparada por el doctor), y la combinación de ambas. También contempla el rechazo del facultativo, pero, de acceder, debe asegurarse de que el sufrimiento del paciente es insoportable, que pide la eutanasia de forma consciente y repetida, y debe consultar con otro colega. De no hacerlo bien, la norma incluye penas de hasta 12 años de cárcel.”