EL EDITORIAL: La Pandemia es un “teatro” que aleja más a los países pobres de los ricos: no lo decimos nosotros….
Y nuestro editorial continuamos con la pandemia: “La pandemia frena en seco la convergencia entre países pobres y ricos” JLP ¿pero ha habido alguna vez convergencia entre países ricos y pobres? ¿es que han intentado alguna vez los ricos –que son los únicos que pueden intentarlo-que haya alguna cercanía con los pobres?
Y nuestro editorial continuamos con la pandemia:
“La pandemia frena en seco la convergencia entre países pobres y ricos”
JLP ¿pero ha habido alguna vez convergencia entre países ricos y pobres? ¿es que han intentado alguna vez los ricos –que son los únicos que pueden intentarlo-que haya alguna cercanía con los pobres? ¡Por favor! Es que hay titulares y modos de pensar y mostrarse terribles.
Ahora la situación es dramática. La distancia entre tú y yo cada día es más grande
"Las pérdidas de renta per cápita ocasionadas por la crisis sanitaria serán mayores en el bloque de renta media y baja, China al margen, que en las economías avanzadas.
La última ola de la globalización trajo consigo, en líneas generales, un aumento de la desigualdad dentro de los países y un acelerón en la convergencia entre las economías en desarrollo y las avanzadas. La crisis del coronavirus, sin embargo, va camino de echar por tierra esta segunda parte de la historia: mientras la renta por habitante sufrirá hasta 2022 una merma del 22% en los países emergentes (sin China) y del 18% en los países más pobres, el retroceso se quedará en el 13% en el bloque rico. Todos saldrán perdiendo, pero los que más necesitan el crecimiento para reducir sus brechas sociales serán también los que salgan peor parados de la covid-19, según los datos publicados este miércoles por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Una tendencia que exacerbará el, hasta la fecha, lento despliegue de las vacunas en las naciones con menos recursos".
https://elpais.com/economia/2021-02-24/la-pandemia-frena-en-seco-la-convergencia-entre-paises-pobres-y-ricos.html
Pero esto lo añadimos a esto otro.
“Un año fumigando contra el coronavirus y otros casos de “teatro pandémico”
JLP:¿Qué les parece esto ahora?
“Las pruebas del contagio por superficies o la utilidad de las nebulizaciones están en entredicho, pero todavía se gastan recursos en estas medidas que ofrecen una falsa sensación de seguridad”
JLP ¿Ahora nos dicen eso? nosotros llevamos diciéndolo mucho tiempo. parecen los hombres de Harlersson fumigando, aquí en el pueblo igual: todo mentira.
“La Administración estadounidense decidió fumigar las instalaciones de la Casa Blanca tras la marcha de Donald Trump. Así, horas antes de que Joe Biden ocupara la residencia presidencial, un equipo de operarios se dedicó a nebulizar desinfectante por las estancias. La semana pasada, los británicos veían cómo su primer ministro, Boris Johnson, se esmeraba con afán en la limpieza del asiento de una silla. Un año después de que un nuevo coronavirus sometiera al mundo, se toman demasiadas medidas de cara a la galería. Es el “teatro pandémico”, como lo definió en abril de 2020 la investigadora Zeynep Tufekci en un artículo en el que criticaba acciones inútiles y hasta contraproducentes, como cerrar los parques.
JLP : la llamarían anti-todo
En aquellas primeras semanas, las pruebas científicas empezaban a recopilarse. “Algunas, de forma contradictoria. Escandalizaban fotografías de familias en jardines y paseos, los lugares más seguros. Circulaban por los móviles tablas que detallaban lo mucho que podía aguantar el coronavirus en determinadas superficies. Se recomendaba limpiar los zapatos, la compra e incluso la ropa al volver de la calle. Pero ya hace meses que sabemos que no es necesario tanto esfuerzo.”
JLP: sí, “lo sabemos quiénes” ¿Lo ha dicho acaso el gobierno? ¿se ha dicho oficialmente que eso no tiene ningún sentido?. No, no, no.
“Yo dejé de ver evidencias convincentes hace mucho y dejé de hacerlo”, explica la viróloga Margarita del Val –Margarita ¿por qué no lo dijiste entonces?- sobre el empeño en fregarlo
todo. Las posibilidades de contagio por superficies —por fómites, en lenguaje médico— son escasas. El Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) lo aclara así: “Se considera posible, aunque, hasta el momento, no se ha documentado la transmisión a través de fómites”. Los CDC, su equivalente estadounidense, aseguran que “no se cree que la propagación a través del contacto con superficies contaminadas sea una forma común de propagación de la covid-19″.
“Tras un año de pandemia, las pruebas ahora son claras. El coronavirus SARS-CoV-2 se transmite predominantemente a través del aire”
Después de más de cien millones de contagios, no se ha podido probar que alguien se infectó tras tocar una superficie contaminada.
JLP: ¿Qué les parece esta frase?. Claro luego nos llaman conspiranoicos….104 millones de personas –en principio- se han contagiado, en ningún caso se ha comprobado que fuera por contacto.
Yo no sé si esto es grave o no, ya hemos perdido la noción de la gravedad. Pero nos parece que ustedes –la industria, los políticos, los científico- nos han engañado vulgar y vilmente, desconociendo la naturaleza de los Covid, de los diferente coronavirus que hay. Y nos han engañado vilmente. En 100 millones ni uno solo se ha contagiado por contacto.
“Tras un año de pandemia, las pruebas ahora son claras. El coronavirus SARS-CoV-2 se transmite predominantemente a través del aire, por personas que hablan y exhalan gotas grandes y pequeñas partículas llamadas aerosoles”, zanjaba en un editorial la revista Nature. Y lamentaba que algunas autoridades insistan en la desinfección permanente de superficies: “El resultado es un mensaje público confuso cuando se necesita una guía clara sobre cómo priorizar los esfuerzos para prevenir la propagación del virus”. Eso no quiere decir que dejemos de lavarnos las manos y usar gel en las tiendas, porque el contacto directo es una vía posible de contagio. No es necesario concentrar esfuerzos en desinfectar cartones de leche o paredes de edificios que nadie va a tocar.
Después de más de cien millones de contagios, no se ha podido probar que alguien se infectó tras tocar una superficie contaminada
“El resultado es un mensaje público confuso cuando se necesita una guía clara sobre cómo priorizar los esfuerzos para prevenir la propagación del virus”. Eso no quiere decir que dejemos de lavarnos las manos y usar gel en las tiendas, porque el contacto directo es una vía posible de contagio".
JLP: ¡Pero hombre! Nos acaban de decir que: Después de más de cien millones de contagios, no se ha podido probar que alguien se infectó tras tocar una superficie contaminada. Y ahora nos dicen: ”. Eso no quiere decir que dejemos de lavarnos las manos y usar gel en las tiendas, porque el contacto directo es una vía posible de contagio.
¡NO es una vía posible!.
“No es necesario concentrar esfuerzos en desinfectar cartones de leche o paredes de edificios que nadie va a tocar.
Del Val, directora de la plataforma del CSIC para la covid, se fija en la vertiente psicológica del problema: “A mucha gente le caben como máximo un par de medidas en su vida diaria y una es la mascarilla, la otra es limpiar todo o la distancia y no nos cabe ventilar además”. Elvis García, experto en salud pública de la Universidad de Harvard considera que el problema con el “teatro de la higiene” es que “es fácil de entender, intuitivo y fácil de atacar”. Y añade: “Lo de las partículas y las mascarillas es más difícil de entender”. No obstante, según la encuesta Cosmo-Spain, del Instituto de Salud Carlos III, el conocimiento de los modos de contagio —y la necesidad de ventilar— es alto en España.
Ya en sus recomendaciones de marzo de 2020, el ECDC solo aconsejaba limpiar puntos especialmente manoseados, como pomos, interruptores, pasamanos y botones de ascensor, mientras por las calles el ejército ya fumigaba bancos y aceras al aire libre. La científica Teresa Moreno, del IDAEA-CSIC, analizó la presencia del coronavirus en las barras y botones del metro y los autobuses de Barcelona en los meses de mayo y junio. “En aquel momento la gente pensaba que el contagio se daba más por superficies”, recuerda, pero también tomaron muestras de aire porque es su especialidad. Encontraron trazas del virus en ambos elementos, pero se trataba de fragmentos que no tenían capacidad de infectar.
JLP: ¿por qué no lo dijeron?
“En el aire encontramos niveles bajos, y era de cuando la gente no llevaba mascarilla, por lo que no parece un foco de infección; yo uso el transporte público y no siento que vaya en un sitio peligroso”, señala Moreno.
Lo más interesante es que había vehículos que Transportes Metropolitanos de Barcelona limpiaba con lejía y otros fumigando con ozono. Los que se desinfectaban con un trapo y lejía quedaron libres de rastros del virus después de la limpieza, pero no los autobuses vaporizados. “Vimos que con los cañones de ozono era muy difícil que se repartiera por todo el vehículo. En concentraciones bajas, el ozono no hace nada, seguíamos encontrando trazas. Y en altísimas no es viable porque es muy tóxico”, indica la científica. “Estoy preocupada por los artilugios que se están ofreciendo ahora, porque son muy tóxicos, reaccionan con los materiales y perjudican a la salud”, advierte. Del Val apunta: “No está nada claro que funcionen, y hay que ventilar en cualquier caso al acabar, por la toxicidad para las mucosas: pues ventila bien y ya vale”.
JLP: Pues ventila bien y ya vale. Pero bueno, lo de ventilar bien siempre se ha hecho en este país y en otros. Cuando uno se levanta abre la ventana, se quita la ropa de la cama….
“En su página para desmentir mitos de la pandemia, la OMS también aclara que las posibilidades de contagiar con los zapatos es “muy baja” y que los escáneres de temperatura no sirven para detectar enfermos de covid, porque muchos no presentan ese síntoma y aun así son contagiosos. “La pistola para medir la temperatura no tiene mucho sentido.”
JLP: no me diga… ¿Y ahora nos lo dicen?.
JC: pues mi hijo va al colegio y a todos les ponen la pistola.
JLP : es que aquí vamos un poquito atrasado.
“En el ébola sí, porque solo contagias si tienes fiebre, pero en este caso el coste oportunidad es solo de cara a la galería”, señala García. Y reclama: “Lo que necesitas no son termómetros para los viajeros, sino una cuarentena de diez días”.
JLP: ¡ale!. Cuando digan que las cuarentenas no han servido para nada, dirán: ¿A quien se le ocurre encerrar a la gente sana? Hay que guardar a los enfermos nada más.
JC: antiguamente se cuidaba a los enfermos, a los sanos se les dejaba.
“Además, el ECDC desaconseja el uso de guantes porque “no confieren un beneficio adicional y pueden provocar una higiene de manos inadecuada y una mayor contaminación de las superficies”.
De nuevo, son decisiones teatrales que pueden dar una falsa sensación de seguridad, para quien entre a un edificio con alfombras para limpiar suelas, arcos pulverizadores y asistentes con termómetros. El epidemiólogo Miguel Hernán, de Harvard, critica otros “teatros pandémicos” que se siguen representando, como “el teatro de imponer distancia de seguridad, que no se controla, en bares mal ventilados como si no existiera contagio por aerosoles cuando se habla en voz alta porque la música impide oírse”. O el “teatro de recomendar teletrabajo en vez de regularlo por ley para todos los puestos en los que es posible”.
JLP: Ustedes son todos unos hipócritas, señores científicos, iba a decir una barbaridad pero me la callo. Porque ustedes sabían todo esto desde hace ya tiempo. y ahora, cuando han visto que efectivamente ya no se pude mantener más la mentira. Ahora salen los científicos de Harvard y demás y hablan del “teatro de la pandemia”. Son ustedes impresentables. No hay otra palabra.
“García apunta a otras cuestiones que también le parecen representaciones sin sustancia: “Hay medidas importantes que no se han querido tomar y se han inventado cosas a cambio, como los hospitales de pandemias, los cierres perimetrales cuando la incidencia está igual de disparada en todos los barrios, las discusiones por el toque de queda de locales que tendrían que cerrarse, vestir a operarios de astronautas para cualquier cosa”. “Son cosas intuitivas, aunque no tengan sentido”, asegura. Y apunta un último aspecto que visual y psicológicamente tiene una gran influencia: las olas de contagios. “Es una construcción que provoca que la gente esté predispuesta a que venga el virus. A los gobiernos les viene bien porque asumimos que es algo inevitable que sucede sin más. Cuando nos enfrentamos a una epidemia hay que meterse a fondo a acabar con ella, no usar ese lenguaje teatral de las olas”, critica.
JLP: pero si ese lenguaje lo han introducido ello.
Como ven nuestro editorial no puede ser más contundente y más claro y ahora los científicos empiezan a desmelenarse y ahora la pantomima no sirve para nada. las distancias están… de las mascarillas están en lo justito. Y nadie se atreve a lo normal: los que estén enfermos se aíslen.
Y este otro se tira a decir: lo único eficaz es aislar a la gente: cuarentena.
.- ¿Los termómetros? No sirven para nada
.- pero si hay colas interminables en los aeropuertos para tomarse la temperatura.
.- ¡Para nada! no sirven para nada porque puedes no tener fiebre y ser un contagiador.
¡Jesús!
JC: Y como esto no sirve para nada ¿un escapulario? De la Virgen del Carmen.. digo yo que a lo mejor sí sirve.
Puede ser.

“Las pruebas del contagio por superficies o la utilidad de las nebulizaciones están en entredicho, pero todavía se gastan recursos en estas medidas que ofrecen una falsa sensación de seguridad”
todo. Las posibilidades de contagio por superficies —por fómites, en lenguaje médico— son escasas. El Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) lo aclara así: “Se considera posible, aunque, hasta el momento, no se ha documentado la transmisión a través de fómites”. Los CDC, su equivalente estadounidense, aseguran que “no se cree que la propagación a través del contacto con superficies contaminadas sea una forma común de propagación de la covid-19″.
Lo más interesante es que había vehículos que Transportes Metropolitanos de Barcelona limpiaba con lejía y otros fumigando con ozono. Los que se desinfectaban con un trapo y lejía quedaron libres de rastros del virus después de la limpieza, pero no los autobuses vaporizados. “Vimos que con los cañones de ozono era muy difícil que se repartiera por todo el vehículo. En concentraciones bajas, el ozono no hace nada, seguíamos encontrando trazas. Y en altísimas no es viable porque es muy tóxico”, indica la científica. “Estoy preocupada por los artilugios que se están ofreciendo ahora, porque son muy tóxicos, reaccionan con los materiales y perjudican a la salud”, advierte. Del Val apunta: “No está nada claro que funcionen, y hay que ventilar en cualquier caso al acabar, por la toxicidad para las mucosas: pues ventila bien y ya vale”.
“García apunta a otras cuestiones que también le parecen representaciones sin sustancia: “Hay medidas importantes que no se han querido tomar y se han inventado cosas a cambio, como los hospitales de pandemias, los cierres perimetrales cuando la incidencia está igual de disparada en todos los barrios, las discusiones por el toque de queda de locales que tendrían que cerrarse, vestir a operarios de astronautas para cualquier cosa”. “Son cosas intuitivas, aunque no tengan sentido”, asegura. Y apunta un último aspecto que visual y psicológicamente tiene una gran influencia: las olas de contagios. “Es una construcción que provoca que la gente esté predispuesta a que venga el virus. A los gobiernos les viene bien porque asumimos que es algo inevitable que sucede sin más. Cuando nos enfrentamos a una epidemia hay que meterse a fondo a acabar con ella, no usar ese lenguaje teatral de las olas”, critica.