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EL EDITORIAL. La política sanitaria deja mucho que desear

EL Editorial de hoy se centra en los profesionales de la salud, concretamente en los de Madrid. Verán, había 11.000 puestos de trabajo de profesionales de la salud, sanitarios, y, puesto que la pandemia, endemia o “loquemia” ya no es lo que era, han decidido despedir mañana (¡mañana!) a 6.000. Como pueden ver, esto es

 

1. ComuniccionesEL Editorial de hoy se centra en los profesionales de la salud, concretamente en los de Madrid.

Verán, había 11.000 puestos de trabajo de profesionales de la salud, sanitarios, y, puesto que la pandemia, endemia o “loquemia” ya no es lo que era, han decidido despedir mañana (¡mañana!) a 6.000. Como pueden ver, esto es algo muy normal, ¿no?, una cosa lógica… ¡En Madrid!, ¡6.000!... Entre ellos, 400 médicos. Muchos han sido comunicados verbalmente, y otros con una nota. Mañana, 1 de abril…

Claro, evidentemente, estas personas fueron contratadas por la situación en la que se estaba. Es más, a algunas se les ofrece un contrato precario de dos días a la semana, como por ejemplo a médicos, por 600-700 euros.

¿Qué es esto? ¿Qué hacen esos profesionales de la salud?... Irse a la sanidad privada. Cada vez más españoles se hacen su seguro privado, porque cada vez ven más endeble la sanidad pública. Debería ser un “mirlo blanco”, como tanto se propagó en otro tiempo.

Lo cierto es que con estas actitudes (y ya lo hemos vivido anteriormente: cuando ha habido un repunte, como locos, a buscar enfermeras, médicos…) no hay ni la más mínima previsión. Tenemos un colega de medicina interna en el Gregorio Marañón que ha estado dos años de interino, y ahora una carta con “queda usted aceptado y despedido para mañana”.

¡Increíble!

¿Qué ocurre? Fíjense, una cosa muy simple. Los internistas, por ejemplo, tenían un seguimiento de pacientes de COVID o de lo que fuera. De repente, dichos internistas (400 en concreto) ya no están… ¿Quién va a hacer ese seguimiento? Si de 11.000 quito 6.000, los 5.000 que quedan -entre ATS, enfermeras, enfermeros y médicos- ¿cómo se van a hacer cargo? ¿Quién va a seguir a esos pacientes?... Nadie. Así, simplemente: nadie. ¿Qué van a tener que hacer esos pacientes? Pues hacerse un seguro (SANITAS, ADESLA, o el que sea, no queremos hacer propaganda, es solo para entendernos). Y claro, ellos aprovecharán también para subir sus cuotas si se está interesado en ser de su grupo.

20220331 sanid 3Cuando una sanidad pública se hace deficitaria, el temor, el desespero y los trastornos de la consciencia del ser se hacen muy llamativos, porque, además de esa falta de seguimiento (hemos puesto un ejemplo), ¿qué me dicen de las listas de espera? Si en Madrid, de 11.000 sanitarios quito 6.000, los 5.000 que quedan ¿cómo van a compensar esas listas de espera? ¿Qué remedio le va a quedar al que está esperando? Pues, a la mayoría de ellos, seguir esperando; y a una minoría de clase media le tocará hacerse un seguro privado, y esperar que esas listas de espera privadas (que también las tienen) sean menores.

En definitiva, la política sanitaria nos deja un agujero enorme.

Y además, hay otro factor importante: ¿qué harán estos 6.000 sanitarios aparte de irse a la sanidad privada? Pues plantearse el irse a otras Comunidades Autónomas (como en España tenemos varios “estados” … No somos EE.UU. pero casi). Muchos que vivían y tenían su estancia más o menos estable en Madrid, se van (Uno conocido, en concreto, se va a ir a Cádiz porque nació allí y allí tiene familia, ¡y a empezar de cero!).

La mayoría de estos profesionales son jóvenes (30-34-40 años), y tienen que empezar otra vez, con contratos basura (son contratos basura: te doy una plaza de dos días a la semana), ya que todavía están aceptados los contratos de horas (lo cual nos parece monstruoso).

¿Y ahora qué va a pasar? Que muchos de estos facultativos de Madrid (estamos hablando solo de Madrid), buscarán empleo en otras comunidades, pero, ¿qué pasará si deciden ir a una en concreto? A la Comunidad Valenciana, por ejemplo, pues que el piquito (idioma) no funciona; ¿a Barcelona?… el piquito no funciona; ¿y si les gustaría ir a Galicia?... El piquito no funciona. Es decir, las probabilidades de que un profesional, que habite y trabaje normalmente en Madrid, pueda irse a otra comunidad son pocas, y lo tienen difícil (por lo menos al país vasco, país valenciano, país catalán o país galego) porque, en igualdad de condiciones, tienen prioridad los lugareños (lo cual tiene una “cierta” lógica. Solo cierta, porque debería evaluarse mucho más la capacidad, los recursos y la preparación. El idioma tiene su importancia, pero… hasta un punto). Evidentemente, las autonomías están barriendo con una fuerza enorme, defendiendo su idioma como si con ello fueran a sobrevivir a lo largo de los años, cuando, hoy por hoy, sabemos que sobrevivirán (dentro de 50-60 años) solo cinco o seis idiomas; el resto quedarán como un recuerdo bonito.

20220331 sanid 2Aquí todo se hace improvisada pero malamente. La improvisación es fantástica, sensacional, pero se debe hacer con una base (experiencia, conocimiento). Improviso y corrijo, y rectifico. Pero aquí no. Esto que se va a producir ahora (que ya se ha producido, pero va a hacerse efectivo mañana), que esas 6.000 personas se quedarán en su casa a dormir, a descansar… y luego a buscar, porque la comunicación de despido ha sido en estos días. No ha sido con tiempo “Muchachos, preparaos porque en abril, aguas mil” … No, ha sido repentino.

No sabemos qué dirá la señora Ayuso (si es que dice algo), la presidenta de la Comunidad de Madrid, pero, evidentemente, es un problema serio. Es serio que se considere al personal sanitario (en este caso) como un personal de usar y tirar. Lo he necesitado, lo he usado, y ahora lo tiro. ¿A dónde? Me da igual. Ni ERTE ni nada.

20220331 sanid 4¿Qué pasa con la sanidad pública? Los que se quedan (que no han sido despedidos) van a estar asfixiados. ¡Asfixiados! Con lo cual, la calidad va a bajar y las listas de espera se van a agrandar. ¡Y solo estamos hablando de Madrid! ¿Qué pasará en las otras comunidades? Suponemos que algo parecido, porque también en las otras comunidades se ha contratado personal porque hacía falta. Y en vez de acomodar, en alguna medida, a ese personal, implementando las cuotas económicas, para así invertir en salud, pues no. Una de las cosas en las que menos se invierte en España es en salud (según los Presupuestos Generales del Estado), en vez de reacomodar toda esa masa laboral incorporándolos, para tener efectivamente una sanidad impecable.

Fíjense, hablando con una paciente de un país nórdico a la que habían hecho una intervención medianamente seria (tras la que, normalmente, en España al día siguiente se va uno para casa), va a estar de uno a tres días en absoluto reposo, con cuidados, con miramientos. Ahora no puede trabajar. Y para asegurarse de que no va a trabajar, se queda en el hospital, con su habitación privada, etc. Ustedes pensarán que debe ser un país rico… Pues sí, es un país rico, pero sabe emplear su riqueza. Y ese paciente, que lleva casi un mes ingresado, con máximos cuidados gracias a los cuales ha sobrevivido, y tiene una salud con la cual aspira a seguir laborando adecuadamente, se ha podido sacar adelante. En otras condiciones no se habría podido salir adelante.

¡Es tremendo!

Y les pongo otro ejemplo (ya de aquí, de un “chivataso” que nos dieron): en un hospital se están planteando suspender la UCI que tienen, porque no la llevan intensivistas sino anestesistas, los cuales no quieren estas bajo esa presión y ese riesgo. Entonces, cuéntenme ustedes qué pinta un hospital de una zona con más de 200.000 habitantes que no tenga UCI pero que sí realiza operaciones de cirugía. “No hay otra opción, no hay recursos”. ¿Cómo que no?... ¿Qué se hará ahora con los hospitalizados de esa zona? Se derivarán a un hospital general más grande. ¿Qué pasará en ese hospital general más grande? Que están que ya no pueden más.

Esta es una forma muy democrática de acabar con la sanidad pública e incentivar a la sanidad privada. Y lo grave es que, en una democracia, señoras y señores, no debería haber esa competencia. Lo público tiene que estar absolutamente asegurado, garantizando el ejercicio privado. Antes hay que asegurar la situación pública, como es sanidad, enseñanza, recursos de trabajo, calidad de precios. Eso asegurado. Una vez asegurado todo esto (gracias a los impuestos que cada ciudadano pague) entonces, los profesionales liberales, el sector privado, que haga sus maravillas; las que quiera.

Lo grave es que hay para todos. Hay para todos, pero… la vanidad (“que es yuyo malo que envenena todas las huellas”, como diría Facundo Cabral, el cantautor) pues el beneficio, del beneficio, del beneficio, del beneficio… Y lo público pare algo así como…

Vamos a terminar, y no a mucho esperar, como los EE.UU., donde solo existe el “ObamaCare”, instaurado por este presidente, pero que ningún norteamericano de pro se mete en ello, porque la calidad es muy baja. En general, todo norteamericano tiene un seguro médico; y cuanto más pague, mejor, porque más le cubrirá.

No debería ser nuestro caso. Y menos aún con un gobierno de naturaleza socialista e hiper-moderno. Hiper… ¿qué?... ¡Por favor, por favor!

Así estamos y así se lo contamos. Como contribuyentes (porque contribuimos) pedimos al gobierno de Madrid que reconsidere estas posiciones, y que, desde luego, si sigue descuidando la sanidad pública, ni siquiera la privada podrá ofrecer ayuda para las necesidades, porque no habrá quién la pague, y tendremos una Comunidad enferma; tendremos una Comunidad desesperada; tendremos una Comunidad que emigrará inevitablemente.