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EL EDITORIAL. LA SOLEDAD INSPIRA, PERO NO ES BUENO QUE EL HOMBRE ESTÉ SOLO

La noticia que más nos ha resaltado, amén de las que están en actualidad, actualidad, actualidad, es un trabajo de investigación que se ha realizado a propósito de la soledad. Resulta que un meta-análisis realizado con 200 investigaciones en 300.000 personas (de Estados Unidos, Europa, Asia y Australia) arroja que la s

 

COMULa noticia que más nos ha resaltado, amén de las que están en actualidad, actualidad, actualidad, es un trabajo de investigación que se ha realizado a propósito de la soledad.

Resulta que un meta-análisis realizado con 200 investigaciones en 300.000 personas (de Estados Unidos, Europa, Asia y Australia) arroja que la soledad –entendiéndose por ella, el aislamiento social- es tan peligroso, o más, que la obesidad; y puede favorecer la aparición de muerte prematura con la misma asiduidad que los problemas que acabamos de citar (la obesidad). Esto no es nuevo, ciertamente, pero sí es un adelanto.

Todo parecía indicar que con la llegada de los medios audiovisuales… ¡No, no! Nos comunicamos según nuestra libre apreciación, pero no estamos comprometidos con esa comunicación. Cualquiera puede escribir en Twitter, en Facebook… y tener montones de amigos, etc., todo montado ficticia o realísticamente, pero… apagas (le das al OFF) y se acabó. En cambio, en el encuentro social (al que, dicho sea de paso, muchos artistas -especialmente escritores- defienden la soledad como un mecanismo inspirador y muy rentable), lo cierto es que, como seres sociales que somos (porque como especie está demostrado en biología comparativa que somos seres sociales) necesitamos del encuentro, de la comunicación directa. Y no nos es suficiente la llamada de teléfono, o la pantalla del televisor, aunque... ayudan, sin duda, no vamos a decir ahora que todos los medios de comunicación que se han desarrollado son los culpables de nuestro aislacionismo.

20170921 sole 2El aislacionismo, la soledad –indudablemente patológica- de la que estamos hablando, y de la que habla el trabajo científico, es producto de la falta de oportunidades; es producto de la falta de posibilidades de cumplir con ideales; es producto de las drogas; es producto de la desigualdad social; es producto del estrés crónico permanente… Es decir, hay infinitud de factores. Y todo parece indicar que necesitaremos ayuda, pero ayuda que ya no puede venir del Estado (de papá Estado o mamá Gobierno).     

20170921 sole 3Recordamos (ya hace unos cuantos años) anuncios en los periódicos suecos de Estocolmo en los que se solicitaban personas para hacer compañía a personas que estaban solas. Compañía significaba que estuvieran una hora con ellos en casa (para hablar del tiempo o de lo que fuera). ¡Y se pagaba! Aquello nos impactó. ¡Claro!, en seguida uno se da cuenta de que los meses de invierno son severos, son difíciles para salir (sobre todo en personas de cierta edad). El aislacionismo que producen los mecanismos de confort hace difícil la “soportabilidad” del silencio (por otra parte muy sano, muy saludable, en los lugares de bullicio y de efervescencia como puede ser España, o como era España). En cualquiera de los casos, ahora releyendo este trabajo nos recordó aquella situación.

Evidentemente, desde hace 60 años se viene estudiando este mecanismo, que va ‘in crescendo’, y el sujeto se va aislando, aislando, aislando… Porque no ve cumplidas sus expectativas, porque se vuelve súper exigente, porque no acepta a los demás como son, porque quiere cambiar el mundo y el mundo no cambia (porque el que tiene que cambiar es uno, no el mundo. Y entiéndase por mundo todo lo que nos rodea). Y es así como se plantea una situación en la que la respuesta depende de cada uno de nosotros: de cómo nos organicemos, cómo establezcamos nuestra convivencia.

20170921 soledadIncluso, algunos psicólogos se atreven a decir que el Estado, lo que tiene que hacer, es promover que “las personas se casen para que así no se esté solo”. ¡Fíjate qué cosas se les ocurre!, ¡qué fáciles!, ¿verdad?... (Mientras que el Estado promociona todo el divorcio posible). En fin, todo lo gracioso que se puede decir en estos casos, pero… dentro de la gracia hay mucha desgracia en esa soledad.

Como decía el refrán: “No es bueno que el hombre esté solo”.

Y aquí lo dejamos, entre la bruma –también- de los que aman la soledad por ser el mejor encuentro consigo mismos y con su creatividad… (Lo que ya no nos gusta son las consecuencias saludables, que no son nada saludables).