EL EDITORIAL: La terrible INSOLIDARIDAD de la humanidad: Hoy en Yemen
Y nos vamos con nuestra editorial a algo que ya hemos hablado otras veces, pero que se sigue olvidando: “ Agonía, muerte y olvido en un estadio devastado por la guerra de Yemen”. Fíjense lo que dice la noticia: un estadio que es casi como un estado. Y escuchen lo que dicen: Miles de migrantes africanos se hallan confin
Y nos vamos con nuestra editorial a algo que ya hemos hablado otras veces, pero que se sigue olvidando:
“Agonía, muerte y olvido en un estadio devastado por la guerra de Yemen”.
Fíjense lo que dice la noticia: un estadio que es casi como un estado. Y escuchen lo que dicen:
Miles de migrantes africanos se hallan confinados en dos estadios y una base militar del sur del país mientras se propagan las enfermedades y la violencia.
El viaje de Bilisee ha acabado enterrado en los pasillos desvencijados del estadio 22 de Mayo de la ciudad sureña yemení de Aden. Junto a ella, 2.500 migrantes permanecen detenidos desde hace semanas en unas instalaciones que en una ocasión, cada vez más remota, sirvieron para albergar citas deportivas.
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"Mi familia no tenía más propiedad que la de una vaca. La vendieron para ayudarme a llegar a Arabia Saudí, pero ahora se han quedado sin nada. Hice esta travesía para lograr un futuro mejor, para ayudar a mi familia y a mí misma", relata a EL MUNDO Bilisee, una joven de 20 años originaria de la región etíope de Oromia.
Su nombre es ficticio para proteger su identidad y evitar las represalias de las autoridades de Aden, que a finales de abril lanzaron una oleada de arrestos arbitrarios de los migrantes del cuerno de África que cruzan el país camino de las petromonarquías de Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos. Desde entonces, según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), alrededor de 5.000 personas han sido detenidas y confinadas en dos estadios y un campamento militar de las provincias de Aden, Abyan y Lahj, en unas condiciones que han hecho saltar todas las alarmas. "La situación es muy grave. Ninguno de los tres emplazamientos es apto para ser habitado y cuantas más personas sean trasladadas allí y más tiempo permanezcan en esas condiciones, peor será la situación", advierte en conversación con este diario Olivia Headon, portavoz de la agencia en Aden.
El hacinamiento y la ausencia de la más leve higiene ya se han cobrado vidas. Al menos ocho personas, internadas en una base castrense de Lahj, murieron a principios de mayo por complicaciones relacionadas con la diarrea aguda acuosa. Las autoridades del campo detectaron hasta 200 casos similares. "Otros cinco niños y hombres han muerto en el hospital Ibn Jaldún, lo que eleva la cifra hasta 13 víctimas. Sin embargo, algunas fuentes aseguran que las cifras podrían ser mayores", admite Headon.
En la nación más pobre del golfo Pérsico, devastada por más de cuatro años de guerra civil, Aden era hasta el mes pasado cuartel del Gobierno apoyado por la coalición árabe que lideran Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
Desde entonces, los separatistas del sur -respaldados por Emiratos- ha controlado la urbe ampliando los frentes de una laberíntica guerra civil en la que los aliados se tornan enemigos abruptamente. Las conversaciones indirectas entre ambos bandos, celebradas a principios de mes en la ciudad saudí de Yeda, no han logrado ningún avance y las hostilidades permanecen inalterables.
Los separatistas han ampliado su control sobre las provincias del sur. Para tratar de mitigar la crisis, Hadi anunció el jueves una remodelación ministerial. Los migrantes que persiguen un porvenir, atrapados entre las trincheras de un conflicto que se ha cobrado decenas de miles de vidas y ha colapsado el sistema sanitario, se han transfigurado en las últimas víctimas del desgobierno.
"Yemen recibió más migrantes que Europa en 2018. Mucha gente vulnerable continúa entrando en el país de camino hacia los países del golfo", admite a este diario Sultana Begum, del Consejo Noruego del Refugiado. "150.000 personas accedieron en el primer trimestre de 2019. Muchos proceden de Etiopía, algunos de Somalia. Viajan hasta Yibuti y luego se arriesgan en peligrosas travesías en barco.
En abril, un gran número naufragó cuando trataba de alcanzar Yemen. Huyen del conflicto, la sequía y la pobreza, con la esperanza de una nueva vida. En cambio, encuentran muerte y explotación. Las autoridades deberían sentir un poco de compasión", suplica la trabajadora humanitaria.
https://www.elmundo.es/internacional/2019/09/21/5d544d9821efa0854e8b4635.html
Cuando hablamos es un programa de Humanismo sanador, no podemos menos que quitarle un ápice de lo que es este programa. Esto es información que está al alcance de todos pero –evidentemente- se lee poco: Yemen del Norte y Yemen del sur. Y lo que es más grave, los ricos Arabia Saudí y los Emirates no tiene ningún inconveniente en probar su material bélico de última generación, recién llegado de EEUU.
Y lo que es aún peor, las Naciones Unidas a veces dicen algo de vez en cuando. Pero no es todo lo peor de todo es que es África y ha sido colonia y se ha convertido en neocolonia. Y en esa neocolonia, para los colonialistas sobran muchísimas personas. Y la forma en que no sobren es haciéndolas desaparecer, por ahogamiento, por balas, por hambre, por diarrea… Y ante esto, el mundo no reacciona. No vemos a partidos políticos de izquierdas protestar, como la protesta que ha habido este fin de semana de miles de jóvenes que salían a protestar por el cambio climático, para pedirles a los estados que se pongan de acuerdo ante la próxima unión con los grandes -los que más contaminan- y bajen la contaminación. Está bien, eso está bien, pero es esta humanidad –insisto que está bien que mejoremos nuestro clima- pero en esta humanidad están muriendo de diarrea ¡de diarrea! miles de personas todos los días. No he dicho ninguna barbaridad, miles de personas todos los días. Y no notamos que haya manifestaciones de jóvenes, porque la notica decía que los jóvenes de no se cuántos países se lanzan… ¡vigorosa noticia de juventud! Pero esa juventud tiene la consciencia humanitaria de lo que pasa en el mundo? o ¿tan solo les preocupa si lo que van a respirar ellos es bueno, malo o regular?
No, no tenemos como humanidad solidaridad, salvo en personas o pequeñas agrupaciones, en esos seres que van y ayudan… pero como humanidad no hay respuesta humanitaria a terrores. Porque es terrorífico que una persona muera de diarrea -hoy en el siglo XXI-, que una persona muera de hambre, que una persona muera ahogada para buscar otra vida, huyendo de la persecución, de la guerra, del exterminio
No es de recibo que el sapiens sapiens no sepa promover su solidaridad, su entrega, su compasión.
De seguro que muchos, muchos, muchos no saben dónde esta Yemen, pero hoy es Yemen pero mañana puede ser la República Democrática del Congo o pasado pueden ser los suburbios de Honduras u otro día puede ser todo Bangladesh incluido.
Desde luego si con todo este dramatismo atenazador, que por lo menos a algunos nos provocan estas imágenes y noticias, el hombre no despierta a su humanidad, a su sentido solidario, a su sentido de gozo la ayuda y por rescatar la sonrisa y la complacencia del compartir mutuo. Si en estas condiciones en las que estamos, el hombre no despierta, va a ser muy difícil que despierte.
Seguirá el camino de la comodidad indolente, de la cultura cibernética y de los robots cada vez más competentes. Una pequeña minucia de humanidades vivirán estrechamente e incómodamente defendiéndose como puedan de leyes y normas que les pedirán que abandonen cualquier derecho natural a la ayuda, a la compasión, a la gestación de alegría.
Seguramente exageramos sí seguramente sí, pero les proponemos que hagan un repaso a eso cinco continentes y a ver si encuentran algo que les sobresalte. De seguro que van a encontrar muchas cosas y también de seguro van a pasar por alto otras muchas.
Ahora, hoy es el momento en el que tenemos que descubrirnos como seres solidarios, como seres participativos, pero empezando por nosotros mismos, en nuestro ambiente más inmediato. Y que seamos un fiel reflejo de la necesidad que tiene nuestra especie, de esa voluntaria sensación de ayuda que nos despierta cuando vemos que alguien se cae, o que alguien llora, o que alguien suplica o que alguien corre desesperado.

Hoy el motivo editorial ha sido Yemen mañana puede ser cualquier otro.
El hacinamiento y la ausencia de la más leve higiene ya se han cobrado vidas. Al menos ocho personas, internadas en una base castrense de Lahj, murieron a principios de mayo por complicaciones relacionadas con la diarrea aguda acuosa. Las autoridades del campo detectaron hasta 200 casos similares. "Otros cinco niños y hombres han muerto en el hospital Ibn Jaldún, lo que eleva la cifra hasta 13 víctimas. Sin embargo, algunas fuentes aseguran que las cifras podrían ser mayores", admite Headon. 