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EL EDITORIAL: LAS ESTRATEGIAS DE MADURO Y LA DESAPARICIÓN DE LEOPOLDO LÓPEZ

Nuestro Editorial se centra de nuevo en Venezuela, esta vez a propósito de la desaparición, 36 días según se cita. Leopoldo López, 36 días sin saber de su paradero, ni siquiera se puede asegurar que esté en la cárcel de máxima seguridad donde hasta ahora, el abogado y/o la esposa, cada ‘x’ tiempo o circunstancias, le v

 

COMUNICANuestro Editorial se centra de nuevo en Venezuela, esta vez a propósito de la desaparición, 36 días según se cita. Leopoldo López, 36 días sin saber de su paradero, ni siquiera se puede asegurar que esté en la cárcel de máxima seguridad donde hasta ahora, el abogado y/o la esposa, cada ‘x’ tiempo o circunstancias, le visitaban. Ha dado una ‘prueba de vida’ (al haberse presentado un recurso de “habeas corpus”) el señor Diosdado Cabello, pero parece ser que nadie está convencido de que sea Leopoldo realmente. Hay una voz, sí, pero su discurso tiene un corte, su cara está muy pixelada, no se reconoce con claridad, y su estructura corporal tampoco parece que sea la de él. O sea, si es así, es una chapuza más del Gobierno de Maduro que, parece mentira, hasta donde tiene que llegar.

No alcanzamos a entender, y de ahí nuestro Editorial, qué importancia o valor espera encontrar el señor Maduro (y dicho sea de paso, hoy otras dos muertes, una de ellas grabada y rematada en el suelo. Otras dos muertes en Venezuela por las protestas que hay en todo el país en mayor y menor medida), ¿qué espera el señor Maduro al someter a este preso político? (aparte de los 110-114 que dicen que hay, que seguramente serán más), ¿qué espera con esta medida?

Quizás espera asustar a la oposición, asustar a la rebeldía popular (al tener al líder). Pero es que el señor Leopoldo López no es líder. Es decir, él era parte de la protesta (junto con el señor Capriles) y encabezaba un poco la protesta general de Venezuela, pero no llegó a ser el líder de un movimiento autóctono, decidido, y revolucionario, en contra del chavismo, porque antes se entregó (ante las acusaciones que se le hacían). Quizás pensando que las cosas no iban a ir a más, pero… ya lleva tres años detenido y tiene 13 de condena.

Lo cierto es que, sí parece ser que, dentro de la miopía tan grave que tiene el Gobierno de Caracas, está el amenazar la protesta popular con el aislamiento mayor aún (ya lleva 36 días aislado, sin saber con certeza si está en la prisión en la que solía estar, o… ha sido trasladado, o… ¿qué ha pasado?, (hasta el punto de haber presentado un “habeas corpus”).

También se ha iniciado en España un proceso encaminado a requerir al Gobierno venezolano, por unos mecanismos de Derecho -bastante complejos- que encabeza el señor Felipe González, reclamarle al Gobierno venezolano la posición y el estado de salud del señor Leopoldo López.

En fin, la verdad es que nos quedamos perplejos del manejo que hacen el señor Maduro y el señor Diosdado Cabello de la situación de los conciudadanos venezolanos. Nos parece increíble. Y más increíble aún puesto que aumentó los sueldos a los funcionarios (un 60%). ¡A los funcionarios! Más increíble aún al borde de dónde somete la situación económica. Un privilegio al funcionariado porque el resto no puede soportar ese tipo de subida por la escasa o nula producción. En consecuencia, las diferencias pueden ser todavía más graves, y no se ve, ante este estado de crisis, fracturas por parte del propio chavismo (importantes, aunque ya las ha habido de personas que se han ido, de personas que se han marchado, han sido dimitidas, han sido encarceladas, etc.). No se ve, no se ve.

Y dentro de la oposición, tal como decíamos al principio, no hay una clara voz que represente a toda la protesta, como podría ser ahora el señor Capriles. Él lo intenta, sin duda, y está ahí, y corriendo importantes riesgos, sin duda; y ya ha sido inhabilitado para cargos públicos y cosas parecidas.

Pero no, ahora mismo creemos que es el desespero de la población ante la carestía y ante la violencia tan desgarradora que está realizando el Gobierno, además de la violencia instaurada (que coloca a Caracas como la ciudad con más homicidios del mundo).

Realmente podíamos dedicar todos los programas ahora mismo a Venezuela porque no hay ningún atisbo de mejora desde hace tiempo, pero ahora, cada día el empeoramiento es mayor, y nos esperamos cualquier cosa para que las circunstancias se modifiquen. Y ese “cualquier cosa” pasa, desgraciadamente, por un golpe de estado militar que garantice una quietud, una economía mínima de supervivencia, un cese de hostilidades, y una prolongada tranquilidad en los bandos, ¡si es que fuera viable! Porque, además, esta opción que decimos (que no es que seamos partidarios, no podemos ser partidarios de una acción de este tipo) pero, increíblemente, se ha llegado a una situación en la que no vemos otra salida. Porque este señor no va a convocar elecciones generales, y si las convocara, el fraude sería total porque, evidentemente, las perdería.

En consecuencia, y dada la situación económica, no vemos otra salido. O bien… o bien, o bien, o bien, lo que le hemos dicho otras veces desde aquí: ¡Márchese! ¡Márchense! Cada vez tienen menos posibilidades de marcharse mínimamente impunes.

La posibilidad de que la presión internacional que, como saben, no es precisamente muy decidida a actuar (sino véase Siria en su séptimo año de guerra civil), actúa bombardeando, si acaso. La presión internacional podría venir de otras maneras, de otras formas. Pero, mientras el gobierno garantice la venta de sus petróleos a países claves como Estados Unidos, no parece que vaya a haber suficientes presiones que conlleven un bloqueo. Imagínense, si a la crítica situación de alimentos y fármacos se le añade un bloqueo. ¡Prácticamente nada!

Y claro, la sufriente sería la población (no el Gobierno), lo que pasa es que ese sufrimiento de población se convertiría en agresión hacia el Gobierno, y a partir de ahí, a esperar su caída.

En cualquier caso, las situaciones son verdaderamente dantescas, por no decir dramáticas.