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EL EDITORIAL. Las incongruentes Fuerzas de Paz sufren una inevitable masacre

Nos llevamos El Editorial a la República Democrática del Congo, porque allí, un ataque de un grupo rebelde deja 14 cascos azules muertos. Otros 53 miembros de las fuerzas de la paz de la ONU han resultado heridos tras la acometida. Según lo aparecido en el diario El País , “Un ataque en el noreste de la República Democ

 

COMUNos llevamos El Editorial a la República Democrática del Congo, porque allí, un ataque de un grupo rebelde deja 14 cascos azules muertos. Otros 53 miembros de las fuerzas de la paz de la ONU han resultado heridos tras la acometida.

Según lo aparecido en el diario El País, “Un ataque en el noreste de la República Democrática del Congo ha dejado 14 cascos azules muertos y otros 53 heridos, todos del ejército de Tanzania, según han informado fuentes de las Naciones Unidas. Además, también han perdido la vida cinco soldados congoleños que trataban de repeler la incursión rebelde del grupo ugandés Fuerzas Aliadas Democráticas. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha calificado desde Nueva York, sede del organismo, el ataque como "el peor contra las fuerzas de paz de Naciones Unidas en la historia reciente". El más mortífero fue en Somalia en 1993, cuando murieron 23 cascos azules, los cuerpos militares de la ONU encargados de velar por la paz en áreas de conflictos”.

Bien todo esto es terrible pero… inevitable. Es decir, si queremos mantener la paz a través de las armas, a través de los soldados, a través de los tanques… poco veraz es esa paz. Y esa es la paz que se le ha ocurrido a las Naciones Unidas: los llamados cascos azules (como si un nuevo cielo sobrevolara las ansias de guerra de la población). Como si la población en sí no fuera capaz de mantenerse en paz: se introduce un elemento de violencia para defender la paz.

20171208 onu 2Una paz que se defiende con pistolas, con rifles, con tanques… con vidas, no es una paz. Y prueba de ello es que los cascos azules están repartidos por muchos lugares del planeta para evitar que se vuelvan a producir guerras civiles, para evitar que sigan las escaramuzas de rebeldes de ésta u otra manera, y que, por supuesto, se defienden y también atacan cuando son atacados. En consecuencia no son muy bien vistos por los paises en los que están.

20171208 onuEsto pretende ser simplemente una reflexión (en base a un acontecimiento que merece ser revisado por parte de Naciones Unidas) según la cual no podemos proteger la paz –o generar paz- con ejércitos, sino que la paz se protege y se genera con cultura, con educación, con investigación, con respeto. Todo ello se aprende desde la más tierna infancia, cuando los seres tienen suficiente alimento para tener capacitación de conciencia, cuando los seres tienen suficientes recursos para mantener una mínima salud. A partir de ahí, probablemente no sea necesaria la guerra.

Pero, en la medida en que se desencadena, por algunos de los factores ‘x’ de ideas, proyectos, territorialidad, fronteras, etc. el querer mantener en paz a las fuerzas de litigio a través de un cuerpo guerrero es el peor error que se puede cometer, puesto que solo sirve para dividir y hacer respetar una teórica tregua en base a elaborar proyectos guerreros más sofisticados para hacer, por una parte, que se vayan esas Fuerzas de la ONU, y por otra parte para poder atacar al teórico enemigo.

En fin, un motivo de reflexión. Así lo vemos este Editorial a propósito de la muerte de 14 tanzanos y cinco congoleños de los cascos azules.