EL EDITORIAL. Las piezas del puzle de hoy: vídeo viral de un soldado, Bajmut sigue libre, Marine Le Pen y sus presagios, y Lula llega a Beijing
Nuestro Editorial nos lleva, de nuevo, a la invasión guerrera rusa en Ucrania. Las noticias ahora se suceden de muy diversa índole. Por una parte, lo primero que aparecía era la ejecución, al parecer, de un ucraniano por parte del ejército ruso a través de un acto vandálico -como cualquier acto vandálico de la guerra-,
Nuestro Editorial nos lleva, de nuevo, a la invasión guerrera rusa en Ucrania. Las noticias ahora se suceden de muy diversa índole.
Por una parte, lo primero que aparecía era la ejecución, al parecer, de un ucraniano por parte del ejército ruso a través de un acto vandálico -como cualquier acto vandálico de la guerra-, pero en este caso, por tratarse de una decapitación, parecía especialmente dramático. Al principio del día la noticia tenía mucho bombo, pero luego, a lo largo del día, ha ido bajando de intensidad, y ahora se está investigando por parte de Rusia si ha pasado eso, si ha sido cierta esa ejecución sumarísima de la guillotina… Esto nos llama también la atención, es como si los otros seres que mueren por un disparo o por un misil, no supusiera igualmente algo grave. En cambio, en este caso sí lo es. Pasa igual con el hecho de que el Tribunal de Arbitraje de La Haya ha ordenado a Rusia a indemnizar con 5.000 millones de dólares a la empresa estatal de petróleo y gas de Ucrania, Naftogaz. Están apareciendo cosas muy estertóreas…
Por otra parte, Bajmut sigue siendo mucho el tema del que hablar. El otro día eran 75% rusos y 25% ucranios; después resultó ser que Rusia tenía totalmente rodeado a lo poco que quedaba del área ucraniana; y era resulta que el grupo Wagner dice que no, que todavía no han conquistado Bajmut, cuando ellos mismos aseguraban que ya estaba bajo su mando.
En fin, ahora mismo, las noticias del frente, en el puzle de la invasión guerrera rusa en Ucrania, es desolador. No se sabe dónde atender y qué atender.
Y había una nota muy curiosa, nos ha parecido curiosa dentro del contexto del Editorial, que se refiere a lo que ha dicho Marine Le Pen, del partido radical francés de ultraderecha: “Si Rusia gana la guerra, es catastrófico; si gana Ucrania, se habrá desatado la III Guerra Mundial”. Nos ha llamado la atención. Como diciendo que, si Rusia consigue lo que quería, que no es dominar Ucrania, sino dominar esos territorios que ya oficialmente tiene en sus papeles, sería catastrófico. Bien, pero claro, también dice que, en el caso de que Rusia renunciara a todo el empuje y el empeño que ha puesto en esta guerra, sería a base de una participación ya muy activa por parte -deducimos- de la OTAN, en cuyo caso, sí, efectivamente entraríamos en la Tercera Guerra Mundial.
Hay que escuchar a todo el mundo, pero esa connotación Le Pen nos ha parecido significativa, muy cuerda, dentro de lo que significa el escándalo de las dos opciones, pero la segunda -la Tercera Guerra Mundial- ya es un escándalo muy considerable. Ya no sería una catástrofe lo que tuviéramos que soportar, sino ya una guerra mundial. Y, evidentemente, en la medida en que entrara la OTAN en combate, los que no son de la OTAN no se van a quedar quietos -véase China, por ejemplo- y véase la misma Rusia que, al verse amenazada en todos los sentidos, pues…
Pero, volviendo otra vez al terreno guerrero dicen, dicen también los ucranios, que ha estallado una bomba rusa dentro de la central de Zaporiyia. No nos cabe mucho en la cabeza esto: que los propios rusos, que es una de las regiones que han reclamado para ellos, pongan una bomba en la central nuclear. De momento no ha tenido repercusiones en el funcionamiento, pero ya saben que los operarios son ucranios, aunque está bajo el dominio ruso Zaporiyia -que no solamente es la central nuclear, sino que es una ciudad-.
En fin, así están las cosas, imagínense.
Mientras, mañana llega a Beijing Lula da Silva. “O país máis grande do mundo”, como dicen los brasileiros, se va a encontrar con el país que ya no es el más grande del mundo, pero es el segundo más grande del mundo. Sería curioso, y altamente valioso, que la intervención brasileira -la cual no sabemos en qué nivel se hará- diera alas a que Rusia escuchara más, o de otra forma, a Beijing, y esto pusiera en marcha determinadas actividades. Evidentemente, imaginamos que Lula viajará con muchos empresarios a China porque, claro, resulta que gran parte de la explotación que hay en el Mato Grosso y en la Amazonía brasileira está a cargo de los chinos. Creemos que van a hablar de muchas cosas. ¿En qué medida puede presionar Lula Xi Jinping para que éste, a su vez, presione? Esto es como una partida de billar: difícil de escudriñar. Parece que todo el mundo termina confluyendo en Beijing. ¿Es un poder atractor de Beijing o realmente es que todos descubren que es el único que puede actuar sobre Rusia para que ésta reconsidere su posición? No para que se vaya porque los rusos no se van a ir -de entrada, porque si los echan sí se iría, pero de entrada no se van a ir, aunque puede ser que renuncien algunas cosas después de un “diálogo”. Ya, de hecho, en occidente se habla de que se le pide a Ucrania que acepte que Crimea se quede en manos rusas, ya que la adhesión del territorio fue en el 2014.
En fin, así están las cosas, como ven, especialmente conflictivas, difíciles, duras y dramáticas, porque las cosas no tienen visos de paz. Esperemos que mañana Lula da Silva pueda establecer una cuña, puesto que no es un país que está beligerante, como los del resto de Europa que han estado por allí, y resulta que todos han participado en la guerra y a favor de Ucrania. Es decir, todos son beligerantes en alguna medida. En cambio, de momento Brasil no lo es. Quizás por su posición pueda influir. No sabemos en qué medida, pero suponemos que en las medidas económicas de los trasfondos que hay entre China y Brasil.
Así estamos, y así se lo contamos en nuestro Editorial.