EL EDITORIAL. LLEGAN TRAS MILES DE SACRIFICIOS, Y VAN DERECHOS HACIA UNA ESCLAVITUD “QUE NO EXISTE”
Nuestro Editorial se desplaza a Ceuta por la entrada masiva de migrantes que se ha producido: al menos 200. Se supone que iban corriendo (unos 300 subsaharianos) un kilómetro aproximadamente y arrasaron con todos los sistemas de seguridad marroquíes y españoles. Sorprendieron a las fuerzas de seguridad de ambos países,
Nuestro Editorial se desplaza a Ceuta por la entrada masiva de migrantes que se ha producido: al menos 200.
Se supone que iban corriendo (unos 300 subsaharianos) un kilómetro aproximadamente y arrasaron con todos los sistemas de seguridad marroquíes y españoles. Sorprendieron a las fuerzas de seguridad de ambos países, que se encontraban desplegadas por el perímetro fronterizo ante los avisos recibidos de una posible avalancha, pero esta vez el asalto fue por el propio paso fronterizo. Emprendieron la carrera desde el lado marroquí, pasando por el control fronterizo del país vecino, luego accedieron al puente internacional, para finalmente continuar y sobrepasar el control fronterizo de Ceuta. Y ya una vez dentro, todos exhibieron su torso joven, desnudo y potente (al más puro estilo esclavista) y ya fueron llevados a las dependencias de los “albergues” (o cárceles, o como queramos llamarlos).
¿Qué va a ser de estas personas ahora?... Porque la devolución en caliente ya no se pude realizar… ¿Qué será de estas personas que acaban de entrar y están en un albergue de acogida? ¿Qué trata de esclavos se produce?
Juan Carlos Afán: ¿Quiere usted saber la verdad?... Pues se quedarán en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Durante esta semana ya habían sido llevados allí 68 migrantes que habían entrado antes, con lo cual el centro ya está súper saturado. Cuando pase un mes aproximadamente, por necesidades de espacio se les montará en un barco con destino a la Península. Cuando lleguen a Algeciras se les entregarán diferentes billetes hacia diferentes lugares de España para que, si los pillan sean deportados, y si no los pillan se metan dentro del circuito de “mano de obra negra”, que es así como se consiguen los trabajadores: pasan la valla, se les deja un mesecito, se les envía para que se busquen la vida en la Península.
Como pueden ver, es una “trata de esclavos” muy natural… Obviamente, al llegar a Soria o a Cádiz o cualquier otro sitio, y deambular por las calles, pues serán vistos por aquellos que ya están allí atentos, por supuesto: los intermediarios, quienes saben (por vía oficial-oficiosa) cuántos van a llegar y a dónde van a llegar. Y son contratados. Por supuesto, mano de obra súper barata, y… más (cualquier otra cosa se la pueden ustedes imaginar).
Este drama, que no cesa, es terrible… Y los inmigrantes vienen avisados pero también no avisados (¡hay de todo!), pero no se esperan la tragedia que les aguarda... ¡quizás! No sabemos qué tragedia vivían en sus diferentes países de origen (todos ellos vienen vía Marruecos), pero hay de todos.
Lo cierto es que el futuro mejor (como puede ser cultura, educación, enseñanza, aprendizaje, trabajo –sí, pero remunerado-, etc.), ese futuro que a lo mejor han visto en alguna película o les ha contado alguien, ése no se producirá salvo una que otra excepción, que la habrá, pero que no justifica este sacrificio humano tan terrible. Y claro, ahora en la época estival, es el momento más adecuado para intentar saltar la valla.
El ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, ha comunicado, ha dicho y ha expresado a finales de julio en el Congreso el número de personas que habían entrado en España hasta la fecha de manera irregular, y que hay que poner más policías, más recursos de contención, etc.
Nadie quiere saber qué hacer con toda esa población joven, fuerte, con ganas, que llegan. No lo quieren saber ni en sus países de origen, ni en los paises que los reciben, que de buena gana van recogiendo a los que les interesa, utilizándolos al más puro estilo de la esclavitud. En un circuito que, como han podido leer más arriba, es muy simple y muy vulgar, pero… las autoridades españolas no tienen un especial interés en ver qué va a ser de éste, o de aquel o del otro.
Ninguno de ellos existe. Esto es lo más increíble: han conseguido crear una esclavitud que no existe. Esas personas, una vez que se les da el billete para que vayan a cualquier lado en un autobús, o en un tren, NO EXISTEN. No tienen nombre, no están registrados en ningún tipo de seguridad social o de ningún otro sistema. No; cualquiera puede hacer con ellos lo que sea porque “como no existen”…
Este es un drama del que participa toda Europa, ¡ojo!, no solamente ocurre en España; esto ocurre en toda Europa allá donde llegan inmigrantes. Increíble, increíble, pero cierto.
Y no es suficiente con la denuncia de estas avalanchas porque, como sabrán, lo único que se les ocurre es poner concertinas (para que si suben la valla se corten y renieguen de saltar), o poner más policías. O sea, ni el país de origen, ni el país receptor tienen otra intención que aquella de perpetuar un negocio “muy rentable” para los países de origen (que se evitan el problema de esas personas, que pueden ser conflictivas en sus respectivas dictaduras donde viven). Muy rentable para los países que los recogen, que teóricamente gastan dinero, etc., pero los que mandan en dichos países receptores, y los intermediarios en la trata de esclavos, pues se llevan una partida importante.
Esto lo sabe la ONU, la UNESCO, la FAO, lo saben todas las ONGs… pero no hay ninguna iniciativa realmente valiosa en países de origen y países receptores para redimir a estas personas, que huyen del pavor, de la miseria, de la pobreza, de la ignorancia, de la guerra, del miedo.
Hasta aquí nuestro Editorial, de nuevo con esta situación, que no nos cansaremos de poner en evidencia porque creemos que es permanentemente actual.