EL EDITORIAL. LONDRES ESTÁ EN EL CENTRO DE NUESTRA ATENCIÓN
Tenemos un par de temas para comentar, pero el centro de nuestro Editorial hoy “no puede ser otro” (entre comillas) que las elecciones en United Kingdom. Veremos si obtiene mayoría absoluta –o no- la ‘tory’ o conservadora señora Theresa May, que parece que ha repuntado a última hora, en contra de la oposición que enarb
Tenemos un par de temas para comentar, pero el centro de nuestro Editorial hoy “no puede ser otro” (entre comillas) que las elecciones en United Kingdom.
Veremos si obtiene mayoría absoluta –o no- la ‘tory’ o conservadora señora Theresa May, que parece que ha repuntado a última hora, en contra de la oposición que enarbola el laborista señor Jeremy Corbyn. No obstante, la afluencia masiva de jóvenes a votar hace pensar que irán por Corbyn…
No parece discutirse mucho quién va a ganar: se tiene como certero que ganará May (¡veremos!). Lo que sí parece probable es que pierda la mayoría en la Cámara, con lo cual tendrá muchas dificultades para gobernar.
Pues bien, todo parece indicar que de nuevo tenemos una dama… si no de hierro, “de aluminio”, que tiene que negociar el ‘Brexit’ con Europa y con el mundo. Y que lo hará mejor que Corbyn, parece ser (que es más belicoso, más inquieto, que lleva más tiempo ahí, en la política, incidiendo una y otra vez… Por esto y por otras razones nosotros lo apoyamos como candidato: porque creemos que está mucho más ducho y capacitado en política interior y exterior. Le daría un aire fresco a la política europea.
Pero parece ser que la mayoría inglesa es conservadora y no quiere sorpresas. Así que… aguardaremos los resultados, que serán esta noche.
El Reino Unido celebra elecciones generales después de sufrir dos ataques terroristas en las últimas semanas, el último el sábado pasado.
Y esto último nos lleva a hablar también de otro tema en este Editorial: un caso que nos compete como país, ya que un joven español, Ignacio Echeverría, perdió la vida en su enfrentamiento con los enloquecidos islamistas del atentado en Londres el sábado noche pasado. Se interpuso con la tabla de su monopatín entre una mujer que estaba siendo agredida y los terroristas, que iban armados con cuchillos. La última vez que se le vio yacía en el suelo, apuñalado en un costado por uno de los atacantes (según relata uno de los amigos que le acompañaban).
Tras una espera de cuatro días desde el atentado el sábado pasado, cuando Ignacio fue dado por desaparecido, las autoridades británicas a través del ministerio de Exteriores han confirmado hoy jueves que el español de 39 años es una de las ocho víctimas mortales del ataque.
La familia ha estado casi una semana esperando. Primero esperando que les dijeran si Ignacio había sido recogido herido, y dónde estaba. Y ahora siguen esperando, puesto que hasta mañana viernes -como muy pronto- no podrán verlo y velar el cadáver antes de repatriarlo. Todavía están analizando todos los datos y realizando la autopsia, y les han dicho que el próximo martes podrán recogerlo y llevarlo para España para su entierro.
Dada la tardanza en la confirmación de la muerte de Echeverría –el último de los ocho muertos en ser identificado- ha generado críticas por parte del Gobierno español, que ha intervenido de una forma expeditiva, pidiendo por favor agilidad en todos los procesos.
Pero los ingleses han respondido muy claramente a la familia y al Gobierno español diciendo que ellos “tienen sus protocolos”, y éstos son lentos, precisos y muy inquisitoriales en los casos de naturaleza terrorista. Es decir, que se toman su tiempo, sin excepciones.
Evidentemente se ve de qué forma tratan los hechos en un lugar o en otro. Así como aquí en España, tras el atentado del 11-M, desaparecieron los trenes rápidamente (siendo de gran importancia para la investigación) para convertirse en bicicletas para la India e Sri Lanka (antigua Ceilán), pues… los ingleses quieren analizar muy bien (cómo es esto, qué hay, qué personas han estado implicadas, etc. y dar la información a cuentagotas. De hecho, hasta ayer no se daba por seguro que este hombre hubiera fallecido. Ahora sí. La familia está allí y la señor May no soltó prenda hasta ayer. Ahora se da por seguro que ha fallecido y que está en las dependencias anatomo-patológicas del organismo correspondiente.
La verdad es que son sorprendentes las diferencias entre los países. En una entrevista, un guardia civil decía que para las autoridades españolas, el reconocimiento visual de una persona fallecida (por parte de familiares, amigos, conocidos…) es la clave y fundamental. Lo primero que se realiza es el reconocimiento del cadáver. En cambio, en el Reino Unido es todo lo contrario; es lo último que se realiza. El Reino Unido cuenta con un protocolo inverso, ya que primero es el cotejo de huellas dactilares, ADN y otros, y el último paso es la identificación por parte de los familiares.
Si nos paramos a pensar, tienen razón los ingleses, porque visualmente cualquiera puede decir “Sí, sí. Yo lo he visto. Éste señor era fulanito…”. ¿Qué seguridad hay de que sea verdad? Y después vendría el protocolo estrictamente de naturaleza científica (que es lo primero que hacen los ingleses). En España se hace totalmente al revés: primero reconocimiento visual y, después, si acaso, el reconocimiento a otros niveles… (No lo sabemos. En la entrevista al guardia civil no informaba si aquí se hace el largo intenso protocolo que hace los ingleses).
Y esto es todo por ahora. Estamos a la espera de saber los resultados de las elecciones…