EL EDITORIAL. Los secretos del ‘oro rojo’
Nuestro Editorial hoy va de los secretos del ‘oro rojo’. Ustedes se preguntarán cuál es ese ‘oro rojo’… ¡El tomate! ¡Quién lo iba a decir! Pues sí, un periodista francés, Jean Baptiste Malet, desvela en su libro todas las barbaries y los movimientos que se realizan con este maravilloso producto. Tal como aparece en el
Nuestro Editorial hoy va de los secretos del ‘oro rojo’. Ustedes se preguntarán cuál es ese ‘oro rojo’… ¡El tomate! ¡Quién lo iba a decir! Pues sí, un periodista francés, Jean Baptiste Malet, desvela en su libro todas las barbaries y los movimientos que se realizan con este maravilloso producto.
Tal como aparece en el informe de la sección Consumo del diario El Mundo del periodista Jorge Benítez,
“En su investigación, Malet constata que en países como Ghana (África) se venden millones de latas de tomate chinas que solo tienen un 31% de tomate”.
¡Ojo!, ¿eh?
“La industria del tomate es igual que la de la gasolina: en ambas existen distintos procedimientos de refinado. Diferentes calidades cuyos criterios de concentración, color, viscosidad y homogeneidad varían muchísimo. Además, el consumidor final desconoce muchas veces el país de origen de lo que consume.
En el caso del tomate todo se complica mucho más. Nos guiamos por algunas etiquetas-espejismo con tomates gordos, brillantes, pintados con un hermoso color rojo”.
¡Ahí está! El periodista sigue diciendo,
“Su consumo (tan globalizado como el fútbol) oculta, según la investigación del periodista francés Jean Baptiste Malet (Toulon, 1987), una mano de obra semi-esclava, un mercado ultra-competitivo de productos concentrados liderado por China, empresarios italianos que funcionan como un cártel y un cliente que muchas veces es engañado. Un ejemplo, en países como Ghana, Malet constata que se venden millones de latas chinas que tienen sólo un 31% de tomate y un 69% de aditivos (consistentes en soja, almidón, dextrosa, colorantes...) cuando sus etiquetas anuncian que sólo contienen tomate y un poco de sal.
“En China, los recolectores de tomate industrial son niños o prisioneros de 'laogai' [1] el gulag chino. Estos se procesan en barriles y son comprados por las grandes multinacionales de la alimentación», explica Malet, autor de El imperio del oro rojo (Ediciones Península). Una investigación de dos años por cuatro continentes en los que ha entrevistado a agricultores, científicos, comerciantes y hasta militares en busca de una estela tomatera que mueve 10.000 millones de dólares y riega a 160 países del mundo”.
¡Ahí está! ¡No se lo pierdan! ¡Impresionante! Manipulación genética y criterios muy mal llevados
“La demanda mundial de este producto representativo del capitalismo global crece anualmente un 3%. Todos queremos tomate. Detrás de la salsa de los espaguetis, del ketchup o de la base de la pizza sobrevuela una guerra comercial despiadada. Un país como China, en el que el tomate no tiene mercado interno dado el escaso protagonismo en su dieta, en los 90 se lanzó salvajemente a su conquista. ¿Por qué? Es una pregunta que trata de despejar Malet a lo largo del libro.
La guerra geoestratégica del oro rojo tiene sus superpotencias. Y no todas son países con bandera y asiento en la ONU. La “agromafia” también se mueve con poderosos tentáculos.
Malet denuncia que hay productos alimentarios, desde el aceite de oliva hasta verduras o frutas, comercializados con el prestigioso sello comercial made in Italy que esconden una terrible explotación laboral. Ésta afectaría tanto a italianos como a inmigrantes ilegales del África subsahariana. Se denomina el “caporalato”, una técnica de apropiación ilegal del mercado. A pesar de ser combatido por el estado, el “caporalato” es santo y seña del negocio de conservas de tomate, cuya mayor producción se localiza en el sur de Italia.
“Las leyes de la UE han permitido un sistema de puertas para dentro que consiste en que algunas empresas napolitanas permitan la entrada de estos productos chinos sin pagar derechos de aduana y los puedan reexportar a distintos países”, advierte Malet”.
“Este periodista se pregunta cómo una caja de tomate que recorre 100 kilómetros entre Foggia y Salerno puede ser más barata que un tomate español procesado en una planta moderna y eficiente. Algo falla”.
Así es el laberinto rojo del tomate…
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[1] Laogai (Chino: 勞改; pinyin: láo găi), la abreviatura de Laodong Gaizao (勞動改造) que significa reforma por el trabajo (traducido habitualmente como reeducación por el trabajo), es el lema del sistema de justicia chino y se usa para referirse al uso de trabajos forzosos en las prisiones de la República Popular China y, por extensión, a los lugares donde ocurre. Se estima que en los últimos 50 años más de 50 millones de personas han pasado por los campos del Laogai.