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EL EDITORIAL. LOS TELÉFONOS INTELIGENTES SON UN PELIGRO POTENCIAL PARA LA INFANCIA

Nuestro Editorial nos lleva hoy a una extraña noticia, pero no: uno de cada tres niños entre 12 y 14 años practica “sexting” y recibe contenido sexual en su móvil. Los adolescentes utilizan sus teléfonos móviles inteligentes (“smartphones”) una media de cinco horas diarias, y nueve de cada diez adolescentes de 14 años

 

COMUNICANuestro Editorial nos lleva hoy a una extraña noticia, pero no: uno de cada tres niños entre 12 y 14 años practica “sexting” y recibe contenido sexual en su móvil.

Los adolescentes utilizan sus teléfonos móviles inteligentes (“smartphones”) una media de cinco horas diarias, y nueve de cada diez adolescentes de 14 años ya tiene móvil. ¡Ahí está todo el problema!, ¿no? El uso de los teléfonos inteligentes es una realidad cotidiana en nuestra sociedad, y no solo entre adultos, sino también entre los más jóvenes. La magnitud es de tal dimensión que la práctica totalidad de los adolescentes de 14 años ya dispone de móvil. En concreto, el 90%. Estos datos los ofrece la Asociación Proyecto Hombre.

La precocidad que muestran chicos y chicas de edades tempranas para utilizar estos dispositivos, tiene otra evidencia preocupante: Uno de cada tres niños entre los 12 y 14 años reconoce que practica sexting, el intercambio de fotos y vídeos con contenido sexual en su móvil. Verdaderamente… (A esa edad –por hacer una comparación- en este país nosotros jugábamos al balón, a las chapas… y poco más. En fin… Existían las chicas/las niñas pero… eran “material” lejano, aunque siempre hubo gente precoz

¡”Sexting”!

Lo cierto es que esto es una cosa seria porque igual que ocurre con lo anteriormente dicho, también está pasando con el juego de La Ballena Azul (del que ya les hemos informado anteriormente en nuestro Editorial), que ya han descubierto a tres jóvenes españoles que estaban participando en el jueguecito, que tiene como culminación el suicidio…

Si le metemos toda esta información a un muchacho de nueve o diez años, que tenga él acceso a esa información, nos parece un peligro. En nuestra opinión se debería fabricar teléfonos inteligentes específicos con un determinado alcance para los niños, para que tuvieran un determinado orbe en el que consultar ellos solos: “Teléfonos inteligentes para niños hasta nueve años”, por ejemplo, que tiene esto, y esto, y esto, y esto… y no puede hacer nada más. Y si el niño quisiera saber o hacer algo más, que lo haga con un adulto (el padre, el guía, tutor…). “Papá, es que quiero saber cómo hacen el amor los elefantes porque son muy grandes…”, “Vale, vamos a ver”, y que el padre se encargue de entrar en Internet y de enseñarle el “amor” de los elefantes.

Alguien que sabe de este tipo de asuntos, el señor Bill Gates, el fundador de Microsoft, dice que él no le ha consentido a sus hijos tener un dispositivo con estas características de acceso a la información hasta después de cumplir los 14 años. Creemos que ha acertado… ¡y él es todo un personaje en este mundo!

Francisco Babín, delegado del Plan Nacional sobre Drogas, confiesa que casi el 20% de los adolescentes entre 14 y 18 años admite hacer un uso excesivo de la red. Eso se desprende de la escala sobre el uso específica para medir el uso adecuado o inadecuado de internet, integrado dentro de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) de 2014-2015.

Pues ahí está: cinco horas al día… Creemos que esto hay que vigilarlo. Creemos que los padres o custodios tienen que tomar muchas cartas en el asunto. Igual que en nuestro caso, los que somos ya adultos, en su momento las maquinitas las teníamos restringidas a una hora al día (y la televisión no digamos, ¡más restringida todavía!), pues que se restrinja ahora también…

Porque claro, imagínense, es que es muy triste el pensar que un hijo suyo, de 14, 16 o 17 años, entre en el jueguito de ‘La Ballena Azul’ para superar pruebas… y termine suicidándose… Y todo porque ustedes le dejan usar el teléfono inteligente horas, y horas, y horas, y le permiten tener internet, etc.

Es decir, tenemos que asumir responsabilidades al respecto. Una cosa son los juegos, que… ¡bueno!, mal que bien… Pero el uso de la red es lo más peligroso. ¡Peligroso para cualquiera!, porque los mismos adultos tenemos que tener cuidado de ver donde ponemos los deditos. Pero para los niños, pues… Es que además los niños es el mercado que buscan los “apostadores”. Es el mercado del futuro…