EL EDITORIAL. Lula da Silva, una pena en el alma
Nuestro Editorial va de prisiones. El diario El Mundo nos dice lo siguiente: “Quien fuera el presidente más querido de Brasil, el que sacó a 35 millones de pobres de la miseria y al que Barack Obama llegó a definir como "el mandatario más popular del planeta", también será recordado por ser el primer ex jefe del Ejecut
Nuestro Editorial va de prisiones. El diario El Mundo nos dice lo siguiente:
“Quien fuera el presidente más querido de Brasil, el que sacó a 35 millones de pobres de la miseria y al que Barack Obama llegó a definir como "el mandatario más popular del planeta", también será recordado por ser el primer ex jefe del Ejecutivo brasileño en entrar en prisión. A partir del próximo 10 de abril Luiz Inácio Lula da Silva puede ingresar en la cárcel para cumplir la sentencia de doce años y un mes de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero relacionado con la operación Lava Jato, el mayor escándalo de corrupción en la historia del país”.
¡Ahí lo tienen! Nadie se lo hubiera creído. Por 6 votos en contra y 5 a favor de los magistrados del Superior Tribunal Federal (STF), el Habeas Corpus a Lula da Silva que habían solicitado, no le ha sido concedido, y el ex mandatario deberá ingresar en prisión.
Lula da Silva, al contrario de Carles Puigdemont que sale, va a ingresar en prisión. Llama la atención este acontecer.
“El ex presidente fue acusado de haber recibido de la constructora OAS un apartamento en la playa de Guarujá a cambio de haber intercedido para que la empresa cerrara tres contratos con la semiestatal Petrobras. Sus abogados todavía pueden recurrir la condena al Superior Tribunal de Justicia (STJ) y después al Supremo Tribunal Federal (STF). Pero el líder del Partido de los Trabajadores (PT) tendrá que esperar la sentencia definitiva entre rejas”.
¡Ahí está! Algo que ni en el mismo Brasil se esperaba; ha habido numerosas manifestaciones a favor de Lula… Pero también ha habido numerosos personajes públicos que querían su prisión, entre ellos un general del ejército que ha amenazado con sacar el Ejército a la calle si el señor Lula no iba a la cárcel. ¡Ojo!
Las cosas en Brasil, tristemente, se han empeorado. ¿Quién las ha empeorado? Era un país súper emergente, con un crecimiento impresionante. Le hicieron esa trampa extraña a Dilma Rousseff (se la hizo el actual presidente del país, Michel Temer, que está atrapado por todos los lados como “presunto…”, “presunto…”, “presunto…”, aunque todavía no se ha demostrado nada.
Y ahora la izquierda brasileira, el Partido de los Trabajadores (PT), que pensaba sacar todo adelante con una nueva presentación de Lula da Silva como candidato, se encuentra sin dirigentes. La derecha se encuentra sin dirigentes también. Y el país marcha… no a la deriva pero marcha mal. Y todo lo que se había ganado con el PT y el Gobierno –en su momento- de Lula; la posición a nivel mundial en el que se había colocado Brasil con respecto a las otras economías emergentes de alto calado, pues se ha venido totalmente abajo.
Evidentemente, tenemos que pensar que no ha sido solo por la corrupción de Petrobras y Odebrecht y otras “minucias” (entre comillas). No, no ha sido solo por eso, sino que desde luego deben haber influido otros intereses internacionales, porque este tipo de corrupción no es nada nuevo (ni en Brasil ni en ningún país latinoamericano, ni siquiera podríamos decir europeo) pero si se híper- infla puede conducir a una hecatombe como la que está ocurriendo en Brasil.
Serio problema. Nos parece terrible que este hombre termine en la cárcel, pero hay un delito que, parecer ser, es totalmente cierto: prevaricación, etc. ¡Es de todo! ¡Entra de todo!
No entendemos cómo el señor Lula da Silva pudo caer en esa trampa, pero ahí está. Y ahora a esperar pero, como dicen, el 12 de abril estará en la cárcel. Esperará dentro de la cárcel, y eso es terrible.
Hasta aquí nuestro Editorial, con una pena en el alma. Porque igual que tenemos en los estudios la foto de nuestro querido Nelson Mandela (del cual hemos descubierto hace poco que tenía cuentas en paraísos fiscales), al señor Lula lo teníamos también un poco en pedestal. ¡No nos dura nadie nada! Ahora solo nos queda el señor uruguayo, Pepe Mujica, que de momento se libra. De momento, ojalá sea para siempre (aunque algunos le recordarán su pasado tupamaro por lo que ya no está tan libre, porque en alguna forma fue ‘terrorista’).
En fin, aquí no se salva –como decía la canción- ni dios (con letras minúsculas).