EL EDITORIAL. MADURO CELEBRA LA HIPERINFLACIÓN ANUNCIANDO TODO CONTENTO EL NUEVO BILLETE DE Bs. 100.000, Y DE 'ÑAPA'... LA REFINANCIACIÓN DE LA DEUDA
Nuestro Editorial nos lleva a la República Bolivariana de Venezuela, sí. Directa o indirectamente el chavismo confirma la hiperinflación. Ahí está el señor Maduro: "Victoria popular es el canto con el que vamos a recibir al Niño Jesús" , ha dicho. Según lo que nos dice el diario El Mundo : “Entre aplausos y vítores, co
Nuestro Editorial nos lleva a la República Bolivariana de Venezuela, sí. Directa o indirectamente el chavismo confirma la hiperinflación. Ahí está el señor Maduro: "Victoria popular es el canto con el que vamos a recibir al Niño Jesús", ha dicho.
Según lo que nos dice el diario El Mundo: “Entre aplausos y vítores, con supuesto orgullo incluso euforia, Nicolás Maduro dio por iniciada la Navidad mientras exhibía el nuevo billete de 100.000 bolívares, (o sea, él mismo se pone la soga al cuello. Dice que es un jamón, y no lo es. No, no, no) como si se tratase de una conquista de la revolución cuando significa todo lo contrario: la confirmación de que la hiperinflación, extinguida en el continente durante este siglo, ha regresado al país latinoamericano para pulverizar el bolsillo de sus ciudadanos. Como si fuera el dinosaurio económico de otra época y otras tierras, porque jamás antes había campado a sus anchas en Venezuela.
Ya le llaman el billete de la hiperinflación, el mejor termómetro para medir la tragedia económica que embarga al país con mayores reservas de petróleo del planeta. El FMI calcula que en 2018 los precios subirán 2.349,3% (¡Oiga!, ¡que es el año que viene! ¡es dentro de dos meses!) y que este año la inflación cerrará por encima del 600%, (así –como se diría- no hay quien viva. Ya nos lo explicará más, si acaso, ChezArdilá, en su conexión) aunque economistas locales (era lógico) ya la sitúan por encima de los 1.000 puntos. Además la recesión cumple su cuarto año y para el 2018 se teme que la economía caiga un 12% más”.
Eso por una parte. Pero por otra parte, y para completar esta hiperinflación, Maduro ha ordenado refinanciar la deuda externa de Venezuela. Eso es como decir “No tengo dinero para pagar”. Aunque ha pagado algo…
“El gobierno bolivariano procederá a refinanciar y reestructurar la deuda externa de Venezuela, que se calcula gira (¡atención!) en torno a 150.000 millones de dólares (128.689 millones de euros). El anuncio, realizado por Nicolás Maduro, precede al último pago de 1.121 millones de dólares, que se realizará este viernes para la liquidación del bono 2017 de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).
"Decreto un refinanciamiento y una reestructuración de la deuda externa y todos los pagos de Venezuela", adelantó el mandatario, tras los rumores de “default”, ya tradicionales pero que se multiplicaron en los últimos días.
"En las condiciones actuales de Venezuela es imposible acometer un proceso de reestructuración de la deuda", vaticinó, en cambio, Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica.
En fin, para cerrar El Editorial, el señor Maduro ha pedido -¡cómo no!- la libertad de los “presos políticos” en España… No se ha dado cuenta, señor Maduro, de los más de 400 que usted tiene oficialmente censados. Y sobre todo una apreciación: Venezuela tiene “presos políticos”, y lo que ocurre en España ahora es que hay “políticos presos”. Es diferente. Usted tiene “presos políticos” aquí tenemos políticos que está presos por haber cometido delitos contra la ley que ellos mismos han fabricado. ¡No confundamos, señor Maduro! Queremos escuchar la entrevista que Jordi Évole le ha hecho. No sabemos, no sabemos… Para empezar, al parecer le hizo esperar a Évole más de 24 horas. En cualquier caso, ya la veremos, y comprobaremos cómo ha quedado usted. Parece ser que apareció con el billete de Bs. 100 000.
¡Así está Venezuela! Y recuerde, señor Maduro: usted tiene presos políticos; España tiene políticos presos, ¡que es diferente! (Es cuestión semántica, quizás). No defendemos que existan presos de ninguna categoría (ni presos políticos, ni políticos presos). No estamos a favor de apresar a nadie. Pero si nos atenemos a los juegos que los mismos políticos crean, que ellos mismos se apresen entre ellos y que se liberen.