EL EDITORIAL. MADURO EJERCE CADA VEZ MÁS SU VOCACIÓN DICTATORIAL
Nuestro Editorial vuelve a Venezuela. Por un lado, la moneda venezolana se devalúa en un 63%. O sea, no sabemos si llegará un momento en que valdrá algo. Al parecer hay un trapicheo enorme de moneda y de cambio, del dólar legal, del dólar ilegal, del dólar… Y por otro lado, las manifestaciones se han recrudecido puesto
Nuestro Editorial vuelve a Venezuela.
Por un lado, la moneda venezolana se devalúa en un 63%. O sea, no sabemos si llegará un momento en que valdrá algo. Al parecer hay un trapicheo enorme de moneda y de cambio, del dólar legal, del dólar ilegal, del dólar…
Y por otro lado, las manifestaciones se han recrudecido puesto que el Tribunal Supremo (TS) ha validado la creación de una nueva Asamblea Nacional (AN): la Asamblea Nacional Constituyente, con lo cual, quedaría anulada la actual Asamblea (de mayoría antichavista). Esto, decretado por el TS, denota una absoluta impunidad democrática y una clarísima vocación dictatorial.
Por un extraño sistema de elecciones –entre ellos mismos- que no vamos a explicarles, y sin someterlo por supuesto a referéndum, se va a crear una nueva Asamblea Nacional Constituyente, constituida para ellos. Esto va a permitir que se disuelva la actual AN, se pierda la inmunidad parlamentaria, y todos los diputados antichavistas podrán ser, tranquilamente, detenidos por incitación a la violencia o cualquier otro cargo que se pueda imaginar o inventar el señor Maduro. Igual que tienen encerrado al señor Leopoldo López, y han inhabilitado a Henrique Capriles (también le impiden salir del país, ya que le han quitado el pasaporte, y el otro día le han dado unos cuantos golpes en una manifestación). Es decir, los medio líderes de la ‘Revolución’ (podríamos llamarla así pero vamos a llamarla ‘guerra’, porque ya es una guerra) están anulados. Y ahora es…
Señor Maduro, ya solo le queda encerrar a todos los ciudadanos que no piensen como usted. Con lo cual, como Venezuela es muy grande y no tiene muchos habitantes, lo mejor es que usted declare una zona de ‘apartheid’ y que allí ponga a todos los que no son chavistas, y que les deje tranquilos, que ellos hagan su vida, porque son irreductibles. Los antichavistas ya son irreductibles. Los va a tener usted en la calle todos los días. Y… reserve otra parte, la mejor que usted quiera, para usted y los suyos. ¡A ver cuánto le duran los suyos! A ver cuánto tiempo de fidelidad tienen los suyos, y a ver cómo se las arregla usted con los suyos.
O sea, le recomendamos, en definitiva, que adopte usted el modelo de ‘comunidades autónomas’, y que forme usted la ‘Comunidad Autónoma Antichavista’, y la ‘Comunidad Autónoma Chavista’. Parta usted el país por la mitad. ¡Da igual por donde lo parta! Quédese usted con el petróleo, y deje el resto de Venezuela que no tiene petróleo para los que no son chavista… Vería usted en cinco años no más cómo ese territorio antichavista se hace productivo, autosuficiente y capacitador. Y vería usted como todos los suyos se pelearían con usted por la renta del petróleo, y terminarían por echarle del país.
Antes de que eso suceda, y que eso se le ocurra (y para eso le hemos dado la idea; para que vea un poco el futuro), le recomendamos que se marchen usted y Diosdado Cabello, porque hay que ser –en algún momento de la vida- bondadosos. Es difícil, pero… si no lo son, sean compasivos. La compasión es lo último que le queda al preso antes de ser ejecutado: que tengan compasión de él. Pues los venezolanos le piden a usted y a sus militares, compasión.
Ustedes saben (porque ustedes realmente ‘saben’) que todo esto no tiene vuelta atrás; toda esa revuelta popular nacional, esa guerra, no tiene vuelta atrás. Ustedes todavía confían en el ejemplo de Bashar al-Assad, y confían en las estrategias que hicieron Fidel y Raúl Castro en su tiempo (pero esto ya no sirve). Y desde luego, si el modelo que siguen es el de Assad, qué terrible, terrible…
Pero no creemos que eso ocurriera en Venezuela. En consecuencia, a ustedes todavía les queda tiempo pero cada vez menos, para poderse ir con una compasión, con un acto compasivo. Complacientemente lo admitirían los antichavistas (o el resto, los que no son chavistas), y dejaran a cargo de una comisión permanente (militar, claro, porque ahora mismo es una guerra) competente, que no fuera de su correa, para que diera un cambio al país. y ustedes, con todo el dinero que ya deben tener por todas las partes del mundo, pudieron disfrutar y decir que, bueno, “lo han hecho por el bien de Venezuela”. Y sería verdad: su marcha sería por el bien de Venezuela.
Hasta aquí nuestro Editorial hoy. Téngalo en cuenta, señor Maduro –si por casualidad nos escucha-, y si no nos escucha a lo mejor le llega el chisme de nuestra propuesta. Siempre le hacemos propuestas. Siempre. Buenas para usted, y buenas para el país. no vamos en plan inquisitorial a recriminarle y a asaltarle. No, no; hacemos propuestas favorables.