EL EDITORIAL: Miedo, resistencia y HUMOR; las claves de Ucrania tras 2 años de guerra. ¿hay que esperar al horror, para tener humor y ser creativos?
Y nuestro editorial hoy cambia de sentido momentáneamente. Digo momentáneamente, porque nos vamos a otra guerra, a la que antes empezó a ser noticia diaria: a Ucrania. Miedo, resistencia y humor: la vida cotidiana de los civiles tras los ataques rusos en Ucrania Los meses de mayo y junio han sido los más letales del añ
Y nuestro editorial hoy cambia de sentido momentáneamente.
Digo momentáneamente, porque nos vamos a otra guerra, a la que antes empezó a ser noticia diaria: a Ucrania.
Miedo, resistencia y humor: la vida cotidiana de los civiles tras los ataques rusos en Ucrania
Los meses de mayo y junio han sido los más letales del año para la población ucrania, según datos de la ONU. Los ciudadanos incorporan el temor a un bombardeo de Rusia en cualquier momento en su día a día y como forma de rebeldía
JLP Y el motivo es que ahora ya se hace un resumen, después de los millones de ucranianos que salieron -que ya no sabemos- que antes era casi un millón a la semana sin exagerar. No vaya a ser que Pedro se entere -que ya nos contará la voz de las calles de España- que hemos exagerado. Solo decir que la Universidad Complutense ha decidido incoar una investigación a Begoña porque hay cosas que no están claras. 
Pero bueno, sin exagerar y teniendo en cuenta que no recibimos ningún tipo de ayuda, no ya del gobierno sino de ninguna otra entidad, ni de Neandertal, ni de Denisovanos ni de ningún tipo, sino que de nuestras propias facultades, esto nos permite, claro, no hacer bulos por supuesto, ni exagerar, pero sí darle un poco de cosa.
Entonces hoy hemos dicho, ¿y si descansamos un poco el número de muertos….?
Hay que regenerar los medios de comunicación, que lo ha dicho Pedro I. Sánchez hoy en el Congreso: Ha venido a regenerar los medios de comunicación.
No es por eso -de verdad en serio- no es por eso, pero de repente nos ha entrado como una cosa así: ¿Y cómo va Ucrania?
Pues miren ustedes, parece ser que ya nadie sale del país. O sea, nadie escapa. Los que se escaparon, se escaparon. Y van y vienen, cosa que siempre nos ha llamado la atención, pero sí.
Y hay tres constantes en la población: Miedo, resistencia y humor. Sí, sí, sí. Y esto nos llama la atención y por eso hemos querido ponerlo en cabecera de pista.
Igual que en las noticias, cada vez hay menos. Y justo ahora la población ucraniana se distingue por ese miedo, esa resistencia y ese humor, dicho globalmente por las investigaciones que hacen diferentes medios preguntando a la población.
Y curiosamente, este mes de junio y julio han sido especialmente violentos por parte del invasor ruso sobre Ucrania. No saben en qué momento puede haber un bombardeo y por qué y cómo y de qué forma. Entonces se han tenido que adaptar. Y se han adaptado: “Esta es la vida que nos toca ahora” Y miedo, resistencia, resistir. No es igual que adaptar. El resultante es adaptar. Y el humor. El humor que -como comprenderán- es difícil cuando están tirando bombas, misiles, cascotes. No es fácil.
Pero claro, nos ponemos en el pellejo -por un momento- en aquellos que no se pudieron ir, en aquellos que no se quisieron ir, en aquellos que quieren permanecer, en aquellos que no se quisieron desplazar. Y que insisto, antes teníamos noticias diarias de todos los que se iban y llegamos a varios millones. Siete, seis. Ahora no sabemos. Ahora cualquiera sabe qué cifras dirán. Y desplazados, mínimo tres millones de desplazados.
Pero, en cualquier caso, los que permanecen están con esas tres características que nos han parecido muy significativas para un estado de guerra. El miedo, inevitable porque está ahí constantemente el foco del terror de la guerra. Resistir como sea, pero en mi sitio y en mi lugar. Y el humor.
Quizás de los tres, el que realmente salva el estar es el último, el humor. Ponerle sentido del humor a toda esta tragedia, no es nada fácil. No es nada fácil.
Y nos parece llamativo, significativo y esperanzador. Sí, sí. Esperanzador ver cómo nuestra especie, en un momento determinado, con un grupo humano determinado -en este caso Ucrania- que precisamente los países del este no se caracterizan por su humor, así de entrada. No. Mas bien los países cálidos, mediterráneos, etcétera, por su entorno. Ellos tienen un entorno frío, duro, etcétera. 
Pues quizás -sin duda- el humor con el que -globalmente la población que no se ha ido, que no se ha querido ir, que no se ha desplazado y que permanece- hace posible que la vida siga. Siga, -y en este programa de Humanismo Sonador más importante todavía es verlo- siga a pesar de estas situaciones tan anómalas, donde los ritmos naturales del colegio, la vacación, el paseo… todo eso ha desaparecido. Y hay que montarse otra historia, otra historia que tenga un mínimo de humor.
Porque si solo es resistir y miedo, llega un momento que el ser se deteriora. Tiene que buscar un mecanismo especial.
Y de esto tenemos que aprender muchísimo. Porque si un grupo humano sometido a una guerra -sin entrar en más detalles de qué tipo de guerra- una guerra, pero además es una guerra muy convencional al estilo segunda guerra mundial: Bombas, metralletas, ahora hay drones…y con una desproporción entre el invasor y el que se defiende. Y se rompen todas las previsiones que el ser tiene -como hemos dicho antes- colegio, universidad, investigación, encuentros. Todo eso se ha acabado. Hay que recrear otra situación. Y evidentemente el humor es el factor creativo.
Y decíamos que nos enseña mucho porque si esas personas, en este caso además europeos, son capaces de en situaciones tan difíciles, tener ese humor como para "venga, lo que venga, venga". ¿Qué humor tenemos que tener nosotros, los que no estamos sometidos a bombas, a misiles, a carestías graves, a deficiencias severas?
Deberíamos tener un humor excelente. Y no estar con ese estrés, con esa tensión, con ese prejuicio constante, con ese insulto permanente, como el que hemos oído hoy en el Congreso de los Diputados entre el presidente de gobierno y la oposición. Con esas caras. Esos son los representantes del pueblo, incapaces de colaborar para tener humor. Ni un solo sentido del humor. O cuando hay algo de humor es para herir al otro.
Nos ha llamado muchísimo la atención este resumen, en el que ya noticias de Ucrania como tal, en los periódicos vienen pocas salvo que Zelensky convoque otra nueva Cumbre de Paz, que es la cumbre de sus amigos en noviembre. Salvo eso, y que siga pidiendo más, más, más, más. Ya las estrategias de ataque, nosotros las damos los domingos y hacemos un resumen de la situación bélica porque hay un corresponsal que se encarga de hacerlo, un profesional del periodismo. Pero salvo eso, las noticias son escasísimas.
Bueno y al llegar el verano, parece que el planeta se para. Como llegan las vacaciones… Pero hay que preguntarse, ¿vacaciones para quién? ¿Para quién son las vacaciones?
Si nos fijamos un poco, nos damos cuenta que las vacaciones son para un grupo reducido de sapiens. He dicho sapiens, sí. El resto desinovanos y neandertales y algunos sapiens, ni siquiera conocen esta palabra. No la conjugan. Eso hay que tenerlo en cuenta.
Pero, sobre todo, en nuestro editorial hoy lo que tenemos en cuenta, es el humor. Ese humor que nos hace ver y nos hace creativizarnos de una manera especial y que curiosamente también estamos viendo ese humor en la República Bolivariana de Venezuela, donde el presidente Maduro está haciendo todo lo posible para boicotear a la oposición: No le da gasolina, no le deja subir a los aviones, no le deja subir a los autobuses. Entonces se han buscado la estrategia de las motos, en el sentido del humor. La oposición llega al meeting en moto. Pero en moto para sortear. Hay que echarle humor e ingenio. El ingenio y la creatividad surgen del humor. Si no, no sería posible.
En consecuencia, aprendamos de estos seres de humanidad que son metidos a condiciones muy difíciles -como es como cualquier guerra- saben del humor, saben resistir. El miedo es inevitable, pero muy amortiguado por ese humor.
Por lo tanto, los que tenemos el privilegio de no estar sometidos a ese miedo, a perder en un instante la vida, la casa, el sitio, que no hay que resistir, como sea. ¿Y el humor? ¿Por qué se pierde?
Los que llevamos más tiempo por este planeta, recordamos por supuesto la época de la dictadura, 40 años de Franco y la democracia 42, 43 que lleva ahora, recordamos y nos damos cuenta que -pero puedo asegurar por experiencia muy simple de una persona- que el humor de los españoles ha descendido como mínimo un 30% siendo muy optimistas, muy optimistas.
No vamos a decir que en tiempos pasados éramos muy divertidos, no, no. Pero justo en la época dictatorial, el humor era una espita que nos sacaba adelante para poder llevar de la mejor manera posible -por lo menos algunas fracciones, depende de en qué nivel se estuviera- Llevar adelante unos estilos de vida saludables. Y al principio -incluso- de la democracia había entusiasmo, pero no sé, qué ha pasado, no sé qué ha pasado.
¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado? para que el humor de los españoles, ahora nos traemos para acá a la experiencia de Ucrania y nos preguntamos, y nosotros que no estamos en guerra, nosotros que somos una progresiva democracia ¿Por qué tenemos cada vez peor humor?
JC en eso estoy de acuerdo con usted. Pareciera, que cuando están dadas las peores situaciones es cuando el abono del humor hace posible que florezca y se mantenga la vida, en las peores condiciones.
JLP ¿Hace falta que estemos en peores condiciones para tener humor? Esa es la pregunta clave, claro. 
JC Porque la necesidad de que la vida siga adelante, se nutre de ese humor que, como usted bien dice, hace que aparezca la imaginación, la creatividad, para saltarse la estufa.
JLP No puede aparecer cuando estoy bien comido, bien nutrido, bien rodeado, ¿por qué no?
JC Porque realmente para ese vacío que había de muchas cosas en la época de la dictadura y demás, pues se ha llenado y estamos -si usted me permite la expresión o la imagen- empachados. Empachados de cosas.
JLP Así que tienes razón, el proverbio Sufi: huye de la comodidad como de la peste.
JC Claro. Es decir, es que no encuentras motivos para nada. Empiezas a ralentizarse como esa agua.
JLP Vas sobrado. Como sobrasada, espesa.
JC Exactamente. Como agua putrefacta que se va haciendo pestilente. Está muy calmada, muy tranquila, muy cómoda, pero le falta la experiencia de la vida. Ante las dificultades parece que recuerda cuál es su esencia, la capacidad de la búsqueda y de encontrar para seguir adelante. Esa dolce far niente que se decía en su tiempo de la posición del franquismo con la iglesia y todo lo demás, lo acomoda, lo aburguesa y nos quedamos en eso. En carne picada como la hamburguesa, sin forma ni sentido.
JLP Sí, porque a mí me sorprendió mucho todas las quejas que tenía la izquierda divina de artisteo, porque así queda, durante la dictadura, cuando llegó toda la democracia, ¿dónde estaban los artistas? Seguíamos con los mismos artistas de la dictadura.
JC No hubo una eclosión de decir, bueno, ahora que podemos, vamos.
JLP No, no, no. Seguíamos con Sabina, seguíamos con...
JC La repetición de la repetición, estábamos encantados de habernos conocido. Y eso no nos daba a ningún lado.
JLP Bueno, como comentarista humano, como cualquier humano, hay una rebelión interna. Me niego a aceptar que tengo que estar "handicapado" para poder ser creativo, para poder tener humor. Al revés, apuesto por dar loas y aleluyas y gracias por poder tener calefacción, aire acondicionado, ropa limpia, agua para lavarme, comida saludable... ¡Aleluya, aleluya!, y más humor que nunca.
Apostamos por eso. No a esperar a que nos lleguen las vacas flacas para hacernos creativos, como para salvar a la especie.
Y como ven, el tema nos lleva mucho rato y hasta ahí llegamos.