EL EDITORIAL: NEGRAS Y VERGONZANTES CIFRAS LAS DEL ‘BALANCE MIGRATORIO 2016’ EN ESPAÑA
En nuestro Editorial nos vamos otra vez con cifras: los migrantes ocupan el puesto de hoy. En el año 2016 el número de inmigrantes que fallecieron o desaparecieron cuando intentaban llegar al sur de España fueron 295 personas, sobre todo subsaharianas (33 magrebíes y 262 subsaharianas), de las cuales solo han sido hall
En nuestro Editorial nos vamos otra vez con cifras: los migrantes ocupan el puesto de hoy.
En el año 2016 el número de inmigrantes que fallecieron o desaparecieron cuando intentaban llegar al sur de España fueron 295 personas, sobre todo subsaharianas (33 magrebíes y 262 subsaharianas), de las cuales solo han sido hallados 36 cadáveres, por lo que las cifras reales son seguramente “superiores”. En el año 2015 fueron 195, y en el 2014 fueron 131. ¡Fíjense ustedes en el incremento en estos últimos tres años! Es decir, la población muerta ahogada como consecuencia de querer venir al “paraíso europeo” (en este caso concreto España) aumenta de una forma significativa y muy dolosa. Estos son los datos que se desprenden del "Balance migratorio 2016" presentado hoy por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA).
Mientras, la valla y la verja de Ceuta y de Melilla a veces funciona, y a veces no. Pero un gran número prefieren intentarlo a través de las aguas… Y en las aguas las cosas son más dramáticas. ¿Qué se puede hacer?... Pues realmente no se puede hacer; y no se puede porque no se quiere hacer:
- En primer lugar porque las condiciones en las que están los países de los que proceden estas personas son de miseria francamente detestables.
- En segundo lugar porque las mafias de los transportistas buscan el mínimo gasto y el máximo beneficio o ganancia, en consecuencia no hay embarcaciones con una mínima –mínima- seguridad, y actúan confiando en el rescate que realizarán las autoridades españolas a partir de un cierto momento. Esto último es muy significativo: los rescates, tanto del país del que parten, como del país al que van (en este caso España) son mínimos; es decir, la disponibilidad para rescatar es muy baja, y cuando llega el rescate casi siempre lo hace tarde, no digamos que a posta, pero sí hay una demanda suficientemente grande y hay pocos recursos destinados al rescate (tanto de los países de los que proceden, como de los países hacia los que van). Todo esto, indudablemente lo que hace es aumentar estas cifras.
- Y además abría añadir que la consciencia de los seres que están en condiciones infrahumanas, ya incluye la muerte como un ‘ejercicio’ más del vivir, y por ello el miedo a naufragar no les atenaza, no les impide intentarlo, porque más dolor del que tienen en sus países no esperan encontrar en un naufragio.
Por lo tanto, todo esto se junta de manera siniestra y se obtienen estas cifras, que son para sonrojar a cualquiera, en este caso España. Evidentemente, si juntamos éstas con las cifras de los otros países mediterráneos, entonces ya saldría que son miles los que pueblan los fondos marinos del mediterráneo.
Hasta aquí nuestro Editorial de hoy.