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EL EDITORIAL. NOBEL DE ECONOMÍA 2017 PARA EL DESCUBRIMIENTO DEL TÍO PERICO: LA IRRACIONALIDAD DE LAS DECISIONES ECONÓMICAS

El Premio Nobel de Economía ha recaído sobre Richard H. Thaler. El galardón de Ciencias Económicas le ha sido otorgado por su contribución a la economía del comportamiento. Hemos traído este premio al Editorial porque, igual que nos llamó mucho la atención el Nobel de Literatura del año pasado, otorgado a Bob Dylan (po

 

COMUEl Premio Nobel de Economía ha recaído sobre Richard H. Thaler. El galardón de Ciencias Económicas le ha sido otorgado por su contribución a la economía del comportamiento.

Hemos traído este premio al Editorial porque, igual que nos llamó mucho la atención el Nobel de Literatura del año pasado, otorgado a Bob Dylan (porque no se distinguía precisamente por literato, más bien por otras cosas, aunque… el Premio Nobel de Literatura 2017, Kazuo Ishiguro, ha dicho que él se inspiró en Dylan para llegar a ser escritor… Es decir, esto es casi una ‘saga’; la “Saga de los Dylan”… ¡No sabemos a quién le tocará el año que viene!, pero… ¡Está bien! El mundo viaja así, está así… pues ¡vale!), este año el Nobel de Economía nos ha llamado también la atención por lo siguiente que les vamos a contar.

Según lo aparecido en el diario El País, “El señor Thaler, de 72 años, ha contribuido con la economía del comportamiento, esto es, básicamente la incorporación de la psicología a las ciencias económicas. Nacido en 1945 en Nueva Jersey (EE UU), imparte clases de esta disciplina en la Universidad de Chicago. Sus investigaciones demuestran (fíjense bien, ¿eh?) que las decisiones no siempre obedecen a criterios racionales, sino que también entran en juego variables psicológicas que las desvían de un comportamiento económico racional.”

¡Oiga!, fíjese usted. ¡Qué descubrimiento! ¡El descubrimiento del tío Perico!... ¡Por supuesto, hombre!... Cuando uno da una limosna, por ejemplo, no es lo hace con un criterio racional; si se hace una donación, una ayuda a alguien, etc. no se lleva la racionalidad necesariamente, sino que lleva un comportamiento psíquico. ¡Este hombre ha descubierto la flora del pan! Las donaciones que hace el señor Bill Gates, fundador de Microsoft, suponemos que no son solamente racionales por el drama que salud existente debido a determinadas enfermedades, sino que lo hace psicológicamente también (porque siente que él puede comprometerse con ello: ayudar a curar la malaria, la tuberculosis, y otras cosas. Este hombre, como buen economista norteamericano, partiría de la base de que la economía es puramente racional, y ahora ha descubierto la “sopa del Tío Perico”: no solamente influye lo racional, sino que a veces hay factores psicológicos. ¡Esto es curioso!, ¿no?

“El comité que ha otorgado el galardón explica que los economistas suelen asumir que las personas tienen buen acceso a la información, pueden procesarla sin problemas y llevan a la práctica sus decisiones buscando una ganancia personal. Sin embargo, existen muchas discrepancias entre esas teorías y lo que luego ocurre. No siempre existe un comportamiento racional. Y, a veces, incluso influye el sentido de la equidad. "Thaler ha contribuido a expandir y refinar el análisis económico al considerar tres rasgos que sistemáticamente influyen en las decisiones económicas: la racionalidad limitada, la percepción de justicia, y la falta de autocontrol", subraya el jurado del premio en Ciencias Económicas que concede el Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel.”

20171009 nobelLo volvemos a repetir porque es curioso: "Thaler ha contribuido a expandir y refinar el análisis económico al considerar tres rasgos que sistemáticamente influyen en las decisiones económicas: la racionalidad limitada, la percepción de justicia, y la falta de autocontrol". Es decir, cuando usted vaya a tener una decisión económica, del tipo que sea (como comprarse una cosa, por ejemplo ¿Me compro unos pantalones? ¿Sí o no?).

  • Primero, hay una racionalidad limitada: porque puede ser que necesite los pantalones (o no), o sea un lujo (o no)… Racional… Hay una duda.
  • Segundo, hay percepción de justicia: ¿Es justo que emplee ese dinero en los pantalones?, ¿no sería más justo que lo guardara en una cartilla para mis hijos cuando lo necesiten?... O también ¡Tanta gente muriendo de hambre, y yo en vez de donar para su comida me estoy comprando unos pantalones!
  • Tercero, la falta de autocontrol. No hay control, por lo tanto, yo voy a comprarme los pantalones, y ya. O no se va con ninguna idea, se va caminando por la calle sin ninguna idea de comprarlos, se ve unos en un escaparate, se entra, le da a uno una pulsión y te lo compras.

La pregunta capciosa sería: ¿El comprador compulsivo hace todo ese proceso mental?... Pero claro, la teoría de este hombre habla ‘en general’. Son tres rasgos que “sistemáticamente influyen en las decisiones económicas”. O sera, ¿esto ha descubierto este señor?... ¡Pero si esto lo hemos descubierto nosotros de niños!... ¿Por qué no nos han dado a nosotros el Premio Nobel?... (Aunque sea el de Música…).

Pero claro, siempre dan los premios cuando hay alguien que se lo merece, ¿no? Y a este respecto, “Entre los méritos que subraya el Banco de Suecia, se encuentra el desarrollo de la teoría de la contabilidad mental, que explica cómo la gente simplifica decisiones financieras. Ésta sostiene que los individuos crean cuentas separadas en sus mentes y toman las decisiones según cómo afectan a esas cuentas separadas y no en el conjunto de sus finanzas. Un caso muy claro: financiar una necesidad de liquidez a corto plazo con un crédito al consumo, mucho más caro que sacar el dinero de los ahorros. O cómo los taxistas solo trabajan hasta conseguir unos ingresos determinados al día y luego se marchan a conciliar en casa. Con este patrón, los taxistas no aprovechan bien los días en los que hay más carga de trabajo: dejan de ingresar porque se han ido antes. O, por ejemplo, cómo el consumidor compra centrándose en los porcentajes que se rebajan y no en las cantidades rebajadas. Según todo esto, no es de extrañar que el trabajo del nuevo premio Nobel haya tenido aplicaciones directas en el marketing. 

Otra teoría muy celebrada de Thaler es el "efecto propiedad", (ojo a esto, ¿eh?) es decir, que mucha gente tiende a valorar más lo que posee y le asigna un precio mayor que si no lo tuviese en propiedad.” El descubrimiento del agua tibia, otra vez. Claro, el que posee algo lo valora más de lo que se estipula en el mercado, y mucho más que el que no tiene nada. Y cuando vas a venderlo y te enteras del precio que tiene, te llevas una decepción y un disgusto)... “Esto explica que "el sentimiento negativo de una pérdida sea más fuerte que el positivo cuanto se obtiene una ganancia exactamente igual", señala el jurado. De acuerdo con estos principios, muchas veces la pérdida o la ganancia se fija según un punto de referencia, como sucede al comprar en tiendas de rebajas. También se extiende a los que acaban de ganar dinero en bolsa o en el casino, que tardan más en reconocer las pérdidas porque en su mente todavía no están en números rojos. O cuando el comprador está dispuesto a abonar por lo mismo cifras muy distintas solo porque cambia la manera en que se presenta el producto: pagaríamos más por la misma cerveza en la playa en las mismas condiciones solo porque procede de un hotel en lugar de un chiringuito.”

Pues ahí están las investigaciones de Thaler and Company. Así que, ya saben, cuando vayan a comprar cualquier cosa, piensen que hay tres rasgos: una irracionalidad importante (o sea, justito de razón: ¿Vas de compras?, ¿Sí?, pues vas justito de razón); una percepción de justicia peculiar (¿Es justo que me gaste esto o aquello o lo de más allá?); y por último, la falta de autocontrol (falta de control sobre lo que se va a gastar. Sobre esto tenemos mucha experiencia con las personas que usan la tarjeta (con compulsión, porque no ven el dinero). Seguramente, el que paga con tarjeta cree que paga menos que el que paga en efectivo. Cuando se paga rascando el bolsillo, con el propio dinero, te duele más).

Pues eso: Premio Nobel de Economía a esta teoría de la Economía del comportamiento. Está bien que se sepan todas estas cosas de una forma ordenada para que así las personas puedan hacer sus cálculos. Aunque… Creemos que las personas seguirán haciendo exactamente igual que hasta ahora, a pesar de las aportaciones de este Nobel.

El resumen que aparece al final de artícuo del diario El País, dice: “El perfil del ganador del Nobel de Economía es uno de los más fáciles de adivinar: se caracteriza por ser un hombre de más de 55 años de nacionalidad estadounidense. En los últimos 20 años, tres cuartas partes de los premiados respondían a esta descripción.” Es decir, economía norteamericana. Esa es la verdadera economía porque es la economía que domina el mundo, y esa es la que hace tiempo otros ya la hemos vivido y la vivimos y por ello tratamos de encontrar otras nuevas formas. Sobre todo, es la economía de las explicaciones que ya están dadas por las personas en general (como hemos hecho aquí).