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EL EDITORIAL: ÓRDAGO DE EE. UU. A RUSIA EN LA CUMBRE DEL G-7

Hoy empezamos con el señor Tillerson… ¿Quién es Rex Tillerson? Es el secretario de Estado norteamericano (el equivalente al ministro de Asuntos Exteriores), y resulta que reunidos los ministros de Exteriores del G-7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) en la ciudad italiana de Lucca,

 

COMUNICAHoy empezamos con el señor Tillerson… ¿Quién es Rex Tillerson? Es el secretario de Estado norteamericano (el equivalente al ministro de Asuntos Exteriores), y resulta que reunidos los ministros de Exteriores del G-7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) en la ciudad italiana de Lucca, el señor Tillerson ha hecho algo muy sorprendente –y éste es el motivo de nuestro Editorial-: ha dado a elegir a Rusia entre los EE.UU y el dictador sirio Bashar al-Assad.

Evidentemente, éste es un pulso rápido -sobre la marcha- porque desde Lucca se ha ido directamente a Moscú en una visita oficial al señor Vladimir Putin.

Inmediatamente después de haber dicho esas palabras que dejaban muy clara la posición de los EE. UU., el señor Putin advirtió que habría que investigar mucho más este asunto, y que probablemente los rebeldes son los que han provocado los ataques con armas químicas para que después se culpe a Bashar al-Assad o a los rusos. (Evidentemente, ha evitado decir que habían participado en este bombardeo mortífero del martes pasado, con casi 90 personas fallecidas, 30 de ellos niños).

Achacar a la aviación rusa cualquier participación, evidentemente, “nos da igual, que nos da lo mismo”, pero… a nivel político el culpable es Bashar al-Assad. En este sentido, los G-7 en unión de Arabia Saudí, Turquía, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y los aliados en general, piden que desaparezca la figura de Assad puesto que con él no se posible alcanzar ningún cese de hostilidades, y menos aún un comienzo de conversaciones.

La postura de Assad ha sido la del silencio. Y sus aliados (Rusia, Irán, y la milicia chií de Hizbulá del Líbano) mantienen su postura y su posición de ataque constante y permanente.

La cuestión está en ver hasta dónde, con esta nueva ofensiva política y militar norteamericana, va a ser capaz de aguantar el señor Bashar al-Assad. Todo dependerá de las conversaciones que el secretario de Estado mantenga con el señor Putin (a propósito de “otros negocios” de reparto mundial, y otros “tiras y aflojas”).

Recordamos –y recordarán ustedes- que, en su momento, Barack Hussein Obama II dijo que Bashar al-Assad tenía que desaparecer, pero… en la medida en que Rusia apoyaba y aportaba nuevos ataques, el señor Obama se cayó y dejó de decir nada. Se ciñó a la guerra contra el ISIS (o ejército del Estado Islámico) y ahí se acababa todo. Pero ahora vuelve de nuevo la política inicial demócrata en manos de la política republicana, con la propuesta de que no se posible la paz en Siria con Bashar al-Assad. Por lo tanto, este doble pulso –político y militar- evitando una confrontación con los rusos es una estrategia muy fuerte que ha desarrollado ‘Pato’ Trump, puesto que hasta ahora Obama no se había atrevido a mencionar a Rusia como un elemento a darle un órdago: o conmigo, o contra mí…. Ahí se va a ver qué es lo que ocurre.

Evidentemente, cuesta trabajo creer, ¿verdad?, creer que los rebeldes hayan organizado la matanza de civiles con armas químicas para después echarle la culpa a Bashar al-Assad, pero… Rusia tiene cara para decir eso –el señor Putin sobretodo- y para mucho más.

En fin, aguardamos momentos difíciles, difíciles, difíciles, en este conflicto, pero también nos da la sensación de que puede acontecer un desenlace próximo puesto que la vuelta de rosca que ha dado Donald Trump ha sido muy importante, y el encuentro con Putin del secretario de Estado, Rex Tillerson, va a ser definitivo.

¡Vamos a ver en qué queda todo esto! Pero el nivel de preocupación es grande a nivel de la tensión política y militar de esa zona siempre conflictiva.