EL EDITORIAL. Pedimos un mayor aporte a la sanidad pública
El titular del diario El País dice así: “Los españoles esperan 93 días para ser operados en la sanidad pública […]” Y añade el titular: “[…] Once menos que en 2017”. ¡Fíjense qué avance! ¿Nos parece justo esperar 93 días? ¿No les parece un poco mucho esperar tres meses?, (aunque sean 11 días menos que el año pasado). “
El titular del diario El País dice así:
“Los españoles esperan 93 días para ser operados en la sanidad pública […]”
Y añade el titular:
“[…] Once menos que en 2017”.
¡Fíjense qué avance! ¿Nos parece justo esperar 93 días? ¿No les parece un poco mucho esperar tres meses?, (aunque sean 11 días menos que el año pasado).
“Madrid, País Vasco y La Rioja registran las demoras más cortas, mientras Canarias, Murcia y Cataluña tienen los peores registros.
Más de 584.000 españoles aguardaban el pasado 30 de junio una llamada de su hospital para ser intervenidos quirúrgicamente en la sanidad pública, en una espera que alcanzaba de media los 93 días y que en uno de cada ocho casos superaba los seis meses”.
Estas cifras son descomunalmente incómodas, ¿verdad? ¡Más de 584.000 españoles! ¡Uno de cada ocho, seis meses! O sea, no cuentan con tu trabajo, no cuentan con tu enfermedad, no cuentan con tu incomodidad… La sanidad pública no cuenta. “¡Ya le avisaremos en tres meses!”, y si eres el ‘uno entre ocho’, lo harán en seis meses; el doble. Y, claro, por supuesto, si por lo que sea no puedes estar o no estás presentable para ser operado (porque, claro…) pues pierdes el turno, y te tendrán que poner otra vez a la cola.
De verdad, ¿no les parece que este pequeño detalle de la sanidad pública –que, como vemos, está abarrotada- podría ser solventado con el número de médicos que se licencian en nuestro país? ¿No creen ustedes que sería una labor política de Gobierno, del Ministerio de Sanidad y del Ministerio de la Ciencia el promover estructuraciones? Tenemos suficientes hospitales, suficientes quirófanos, como para estar casi al día. Pero estamos casi al “desdía”.
“Estos son los principales datos hechos públicos esta mañana por el Ministerio de Sanidad sobre la situación de las listas de espera quirúrgicas en España, unos indicadores que han experimentado una ligera mejora respecto a los registrados un año antes. La espera media se ha reducido en 11 días, el número de pacientes incluidos en la lista en 20.000 personas y las demoras de más de seis meses también han descendido un 15%”.
Encima tenemos que estar contentos, ¿eh?
“Por comunidades autónomas, la que menos pacientes en relación con su población tiene en lista de espera es el País Vasco (8,02 personas por cada 100.000 habitantes), seguida de Madrid (8,05) y Andalucía (8,15). En el otro extremo, los peores registros los presentan Cataluña (21,44), Extremadura (19,97) y Murcia (18,5)”.
Increíble, ¿no?
“Por tiempos de espera, las dos comunidades que el pasado 30 de junio tenían plazos más cortos eran Madrid y La Rioja (47 días) seguidas de cerca por el País Vasco, con solo un día más. Las demoras más largas se producían en Canarias (147 días), Castilla-La Mancha (137) y Cataluña (132).
Traumatología y oftalmología (principalmente para operaciones de cataratas) siguen siendo las especialidades con más pacientes en espera, 157.419 y 128.619 respectivamente, mientras cirugía torácica (con 1.652) y cirugía cardíaca (2.736) son las que menos. Ambas han mejorado, como la mayoría de especialidades, sus registros entre el 30 de junio de 2017 y el de este año.
Los tiempos de espera han disminuido en todas las especialidades, excepto en cirugía maxilofacial cuyo promedio de tiempo de espera ha aumentado en tres días. Pese a ello, la demora media para intervenciones como neurocirugía sigue en cotas elevadas: 145 días de media”.
“En cuanto a las esperas para consultas con los médicos especialistas, globalmente presentan un tiempo medio de espera de 57 días, 1 día menos que el año anterior. Hay dos especialidades que se sitúan en tiempos medios de espera de más de dos meses, traumatología con 68 días y oftalmología, con 64 días”.
Es decir: los tullidos y los ciegos lo llevan fatal… No entendemos por qué. España es un productor impresionante de oftalmólogos; de hecho, muchos oftalmólogos se van en verano a África a operar cataratas constantemente…
"Por el contrario, los pacientes para cirugía general y del aparato digestivo tienen un promedio de espera para consulta de 39 días”.
Como ven, el informe está así pero no hay ninguna explicación. Esto es lo bonito de los políticos: te sueltan la pedrada, te dicen que estamos un poco mejor que el año pasado, pero… ¿Estamos bien? Creemos que no.
Genéricamente, la sanidad pública, con los ahorros que saca de los contribuyentes debería estar… bueno, no digamos un poquito mejor sino muchísimo mejor. Y, de hecho, fíjense como el País Vasco, que tiene un mayor control, un menor índice –muchísimo menor- de corrupción, una mayor concienciación de los ciudadanos de lo que tienen (así como La Rioja) son los sitios donde hay menos espera y más eficacia se obtiene.
Nos sorprende Madrid (aunque nos agrada, como madrileños) que esté también en esos puntales, con toda la burocracia que se gesta en toda la Comunidad de Madrid. Pero… la sorpresa no debe pensarse que es por la habilidad, no; la sorpresa de Madrid es por la cantidad de hospitales públicos que tiene. ¡Muchísimos! Si lo hacemos proporcional al País Vasco y a otras comunidades pues… abrumamos al resto.
Tenemos que pensar que tendrá que hacerse alguna rectificación para que el paciente quirúrgico, en concreto farmacológico, y el paciente visionario (lo decimos con todo el cariño del mundo) no tenga que estar al borde del colapso para poder corregir su rodilla, su cadera o cualquier otra cosa.
Hoy las cataratas no es que sea una cosa que pueda operar cualquiera, desde luego que no, pero tenemos suficiente experiencia y suficiente catalogación como para hacerlo… -chasquea los dedos- así, ¿verdad?
Pero… TIENE QUE HABER VOLUNTAD POLÍTICA, tiene que haber voluntad de organización, y tiene que evitarse que la demanda que hay no tenga la opción de la sanidad privada. No estamos en contra de la privada, pero… claro, si la privada ofrece una serie de garantías (por sus seguros, por sus igualas, por sus compañías aseguradoras) que te cubren una serie de cosas… la sanidad pública se hará cada día más pobre y más incompetente. Tenemos que hace un esfuerzo todos para que la sanidad pública sea universal, como en genérico se ha declarado, pero universalmente capaz.
Creemos que, desde luego, está en buen nivel de operatividad, pero de rendimiento deja mucho que desear. De calidad, por supuesto, es buena pero de rendimiento, por todas estas disquisiciones de carácter capitalista… Como se siga así, la sanidad pública se va a empobrecer. Y es fundamental que todo país tenga una sanidad pública muy saludable, muy saneada, pero no con estos residuos que acabamos de leer ¡solamente en lo que se refiere a listas de espera para especialistas y para intervenciones! Y luego se hace toda la propaganda del mundo para coger las cosas lo antes posible, para que el diagnostico sea lo antes posible… ¿Y cómo va a ser lo antes posible si el retraso en las especialidades es sustancialmente significativo?
Pedimos, desde este Editorial, un mayor aporte a la sanidad pública. ¿Qué luego cada uno quiera tener los lujos sanitarios de hospitales, espacios lúdicos y con grandes especialistas?... Perfecto; nada que oponer. Pero que todos –TODOS, y nos incluimos- tengamos el derecho por nuestra contribución a las arcas del Estado, a tener una sanidad y una atención sanitaria competente, capaz, y de calidad. Que calidad tenemos, pero… eficacia baja. Baja eficacia a pesar de la calidad porque la atención se hace difícil y es desbordante.
Los tiempos de espera han disminuido en todas las especialidades, excepto en cirugía maxilofacial cuyo promedio de tiempo de espera ha aumentado en tres días. Pese a ello, la demora media para intervenciones como neurocirugía sigue en cotas elevadas: 145 días de media”.