EL EDITORIAL. Que Alláh el Clemente, el Bendito, el Misericordioso, tenga Piedad
Teníamos un Editorial , pero... se nos ha adelantado un acontecimiento: sí, un gravísimo atentado en Egipto, en el Sinaí, en un lugar donde había una mezquita, y donde había un rezo del mediodía, y donde alguien puso una bomba dentro, y donde a los que salían despavoridos por el estallido de la bomba les esperaban fuer
Teníamos un Editorial, pero... se nos ha adelantado un acontecimiento: sí, un gravísimo atentado en Egipto, en el Sinaí, en un lugar donde había una mezquita, y donde había un rezo del mediodía, y donde alguien puso una bomba dentro, y donde a los que salían despavoridos por el estallido de la bomba les esperaban fuera unos armados que les dispararon a diestro y siniestro. Al menos 235 muertos, y 120 heridos (graves muchos de ellos).
Según lo aparecido en la prensa, “El ataque se ha producido en el norte del Sinaí, donde los terroristas han puesto una bomba y abierto fuego. El terror ha golpeado este viernes, el día consagrado a la oración en el Islam”. Esto es lo increíble. No pueden ser musulmanes los que hacen una cosa así. “Una mezquita repleta de fieles en Bir al-Abed, 40 kilómetros al oeste de la ciudad de El-Arish, epicentro de la franquicia egipcia del Estado Islámico en el norte del Sinaí. La prensa de El Cairo informa de que al menos 235 personas han muerto y otras 120 han resultado heridas en el atentado contra el templo musulmán de Al-Raudá en pleno rezo central del mediodía, según fuentes de seguridad y del Ministerio de Sanidad de Egipto. Se trata de la acción terrorista más sangrienta registrada en el país.
Testigos del ataque citados por la edición digital del diario Al-Ahram aseguran que los terroristas hicieron estallar una bomba en la mezquita, adscrita al rito moderado sufí, considerado herético por el salafismo extremista (doctrina que toman los yihadistas), mientras varios hombres armados abrieron fuego de forma indiscriminada contra los fieles que huían tras la explosión. En medio de un gran despliegue de fuerzas de seguridad, los equipos de emergencia evacuaron hacia hospitales cercanos a los supervivientes en decenas de ambulancias a pesar del tiroteo cruzado. Entre las víctimas había numerosos soldados de reemplazo que cumplen el servicio militar obligatorio en la conflictiva zona del norte del Sinaí.
Desde que el Ejército derrocó en julio 2013 al presidente Mohamed Morsi, afiliado a los Hermanos Musulmanes, el Sinaí se ha convertido en el principal foco de violencia en Egipto. En la frontera occidental con Libia operan también grupos yihadistas que mantienen lealtad a Al-Qaeda, como Ansar el Islam. Los milicianos de Provincia del Sinaí, la filial local del ISIS, han multiplicado los atentados contra militares y policías y los ataques contra civiles que trabajan para el Estado con el objetivo de sembrar el terror en la región. El Sinaí quedó semi-desmilitarizado tras la salida de las tropas de Israel, al poner fin a la invasión de la Península que mantuvo entre 1967 y los acuerdos de paz de 1979, cuando el Gobierno de El Cairo reconoció al Estado hebreo”.
Los yihadistas, una vez más, de la mano de esta barbarie consiguen hacer este terror.
“El pasado mes de febrero huyeron en masa los cristianos de la región de El-Arish, donde este jueves se ha producido el atentado contra la mezquita, tras una ola de ataques contra sus comunidades. Los yihadistas de ISIS decapitaron también el año pasado a un jeque local sufí, al que acusaron de herejía y de practicar la magia, según informó la agencia France Presse (Afp). Muchos adeptos al sufismo han sido secuestrados por los grupos vinculados al ISIS y solo son liberados después de declarar en público que se arrepienten y renuncian a sus creencias. La península del Sinaí está declarada como zona de seguridad militar, donde los medios de comunicación tienen vetado el acceso”.
Ahí está nuestro Editorial. Una vez más la intransigencia. Una vez más la barbarie. Una vez más el terror se hace eco de la vida. ¡En plena oración!... ¡En plena oración del viernes!... Otros que dicen ser musulmanes –que dicen- bombardean y ametrallan a todo el que participaba en un rezo. Es que… ¡Es que da dolor!
Estos seres no tienen recursos de ningún tipo de religión, de ningún tipo de creencia. ¡No! Son… tristemente, unos obsesos de “su verdad”, y de acabar con lo que no es “su verdad”. Ni siquiera de hablar, de convocar… ¡No! Creen en el terror como el arma letal y el miedo, como el arma de conversión.
El poder. El poder, de nuevo, del disparo. El poder, de nuevo, de la tiranía del radicalismo. Ahora toca el Islam. Terrible, terrible, terrible. Al menos 235 muertos mientras oraban…
Que Alláh, El Misericordioso, El Bendito, tenga piedad...
Nosotros seguimos… Hay que seguir; hay que seguir… Pero no es fácil… (Suspiro)