EL EDITORIAL. Rafa Nadal, al frente de la pandemia en España
La noticia de cabecera de nuestro Editorial de hoy es bastante asfixiante. La recogemos del d iario El Mundo y está referida a toda España: “5.000 pacientes en la UCI: "Cada vez es menos realista pensar que esta estrategia funciona". ¡Eso lo llevamos nosotros diciendo tiempo! Esta estrategia no funciona; cambien de est
La noticia de cabecera de nuestro Editorial de hoy es bastante asfixiante. La recogemos del diario El Mundo y está referida a toda España:
“5.000 pacientes en la UCI: "Cada vez es menos realista pensar que esta estrategia funciona".
¡Eso lo llevamos nosotros diciendo tiempo! Esta estrategia no funciona; cambien de estrategia. Fíjense en Vietnam, fíjense en Singapur, fíjense en Corea del Sur, fíjense en Australia, fíjense en Uruguay… O sea, hay sitios donde elegir.
Son curiosas las ampollas que ha levantado Rafa Nadal diciendo que daba gusto el haber jugado ante 4.000 personas en un torneo de demostración para asuntos “caritativos”, pero que estaba asustado, y ha dicho “Esto no se podría haber hecho en España”. Y eso a algunos les ha alegrado (a los radicales), y a otros les ha enfadado “un poco”.
Claro, tal como les mostrábamos ayer, allá en Australia tienen contagios 0, decesos 0, habrá algún que otro contagiado sano, pero… las personas ya hacen vida absolutamente normal. ¡Sin ninguna precaución! Y Nadal estaba impresionado. Y decía que “sin ser experto” (aunque creemos que ya se ha declarado experto en epidemiología), se pregunta ¿qué pasa? ¿qué pasa?
¿Qué pasa?... Hay bastantes países como referencia de que las cosas pueden ir bien. Los nombrados anteriormente y, si nos vamos a África, hay más. Pero… ¿por qué dice Rafa Nadal que nosotros no podríamos hacer eso? Parece como si quisiera decir que tenemos tantas libertades, que no podemos permitirnos el lujo de quitarnos ninguna.
En cambio, otros dicen que estamos poniendo una cantidad de parches, y parches, y parches…
¡Esto no funciona! Esto lo llevamos diciendo, nosotros y otros, mucho tiempo. ¡No funciona, che! Pues ¡ahí está!
“Los expertos piden cierres rápidos y duros para poder volver cuanto antes a la normalidad, en vez de las "restricciones perpetuas" con las que convivimos para evitar el colapso total.”
Quieren otro cerrojazo total. Sí, breve, rápido y duro. Unos quince días, pero… ¿creen ustedes que después…?
JC Afán: Cuando no estamos en contacto, en el confinamiento, no hay contagios, claro, pero cuando volvemos a salir, volvemos a tener contagios. Entonces estamos en un cierre, apertura, cierre, apertura… Y volvemos a… volvemos a… ¡Si esta estrategia no funciona es porque la quieren endurecer!
“Casi 5.000 pacientes de Covid abarrotan las UCI y ha sido Rafa Nadal, un español que sí viaja, quien nos ha puesto frente al espejo.”
¿Será posible?... ¿Será posible que ahora la opinión de Rafa Nadal será la que nos conciencie? De verdad que… éste es un país increíble. ¡Es increíble! Pero sí, merece la pena, sí, porque si hay alguien que “sabe de esto” es Rafa Nadal.
"Aquí la vida es prácticamente normal", describió el tenista desde Australia, y explicó: "Es fruto de grandes esfuerzos que han tenido que hacer durante muchos meses". Un ejemplo: la ciudad de Perth acaba de cerrar todo tras detectar un solo contagio. Cinco días después, reabrirá con normalidad. Poco que ver con lo nuestro: suavizamos restricciones, pero nunca acaban. Los hospitales vuelven a colapsarse, y regresamos una y otra vez a la casilla de salida.”
¡Mírale, mírale! Esto es madridismo puro a distancia. En fin… Quizás sea así, pero quizás también hayan aprovechado su carisma deportivo para concienciar. ¡Qué calado ha tenido su comentario! Lo dice un jefe de epidemiología y sale escrito en The Lancet y punto; pero lo dice un deportista –que ha estado 14 días encerrado, salía solo a entrenar-, y… ¡bueno la que se organiza!
“Yo no soy nadie para opinar de cosas de las que, realmente, no tengo toda la información”, arrancó el deportista su alocución,“ pero, muchos epidemiólogos firmarían cuanto él dijo. “Habrá quien piense que Australia está muy lejos, que es otra cultura, o quizás que allí puedan lograr metas inalcanzables para el resto. Pero ese no es Nadal. “Nos toca a nosotros”, animó desde las antípodas, y recordó que “ahora disponemos también de vacunas, una ayuda inmensa con la que no contaron en Australia ni en otros países que han conseguido volver a una vida casi normal, mediante cierres muy rápidos y duros. Sin vacunas”.
¡Lo dice Nadal! Nuevo epidemiólogo de España.
JC Afán: Es que aquí los reyes son los deportistas. Si lo hubiera dicho un deportista…
JLP: Ya, pero… ¡Que lo hubiera dicho al principio!
JC Afán: Sí, claro, al principio, porque aquí a esos sí se les sigue en RRSS, pero a un científico, más o menos serio de cierto prestigio en la ciencia, no se le sigue.
JLP: Además es que resalta eso “Sin vacunas”, como dejándolo caer. Cuando resulta que en España, con vacunas, estamos todavía como estamos: 5.000 personas en UCIs.
“Corea del Sur, Singapur, Taiwán, y Nueva Zelanda, son otros ejemplos que han seguido una estrategia de COVID Cero. Sin decir que han apostado por suprimir al virus. Ni reducir la curva, ni convivir con él: eliminarlo. Un solo caso de origen desconocido ya hace saltar las alarmas. Si miramos nuestro entorno europeo, países como Noruega, Finlandia o la propia Alemania, se acercan. Con distintos matices (a niveles de éxito) a ese modelo.”
“Sin salir de España, hay Comunidades autónomas como Galicia y
Asturias que han planteado cierres más estrictos para intentar atajar la raíz del problema.”“La gran pregunta es: ¿Sería realista intentarlo aquí? ¿Pero podría plantearse de otro modo? ¿Es mejor lo que nos está pasando? Creo que se ha implementado, sin demasiado debate social ni científico, la estrategia de mitigación frente a la de eliminación. Eso significa que se considera aceptable cierto nivel de transmisión, con todo lo que conlleva a nivel del sistema sanitario”, expone Anna Llupiá, epidemióloga del Hospital Clínico de Barcelona. “Se normaliza todo esto: ir todo el mundo con mascarilla, toque de queda, restricciones casi perpetuas en un sector de la restauración, eso es para mí una horrible nueva normalidad”.
¡Y esto lo empiezan a decir AHORA! Un año después… Es un poco tardío.
“La alternativa –propone esta experta- consistiría en medidas de restricción fuertes que no implican encerrar a la gente en su casa, sino, aquellas que son útiles llevarlas a cabo en un periodo de corto tiempo”.
Luego habla de recuperar la posibilidad de rastrear, y a partir de ahí continuar con una vida “casi normal”.
“El primer paso, por supuesto, sería reducir el elevadísimo número de contagios que en la actualidad harían inviable un seguimiento de contagios exhaustivos de los casos. Las altas incidencias a las que nos hemos acostumbrado”, lamenta Llupiá, “están haciendo imposible lo que sería posible. Es una cuestión de proponérselo. No digo que sea fácil, concede, muchos de estos países entran, salen y vuelven a restringir. Pero ahora estamos conviviendo de manera perpetua con esas restricciones, que son necesarias porque si no vamos a colapsar.”
“estamos jugando en el filo del precipicio”, argumenta Llupiá, quien avisa: “al final, seguramente se optará por estrategias de eliminación, como se ha hecho con muchas enfermedades (la polio, la difteria, la rubeola…). La pregunta es ¿cuánto tiempo vamos a esperar? ¿Cuántos daños vamos a tener que soportar para tomar esa decisión final?”
“La gente está haciendo un proceso de aprendizaje también. Hace unos meses se veía poco realista. Cada vez más se va viendo que también es poco realista pensar que la estrategia que llevamos nos lleva a algún tipo de solución.”
Como hemos repetido miles de veces.
“Y cada vez hay más gente que se ve en esta estrategia cronificada y cronificando el problema, en vez de solventarlo”, apunta Israel Rodríguez Vidal, investigador de la Sociedad Oberta de Cataluña, “por tanto, creo que va a haber un espacio para debatir”, anticipa el experto, quien recuerda que “hay grandes diferencias entre los países que están intentando eliminar al virus. Hay una diversidad entre los países, enormes. Y hay una diversidad también en las formas de orientar el COVID Cero. Hay un problema al entender esta estrategia como una especie de fórmula mágica preestablecida que hay que aplicar. No. Son unas orientaciones que, básicamente, lo que comparten es tener muy claro que el objetivo es la máxima supresión. Actuar rápida y contundentemente para cortar -en los momentos iniciales- el contagio y cualquier circulación del virus, e ir manteniendo siempre eso”, aclara Rodríguez Vidal.”
“Otro mal entendido es que –nos dicen- el COVID Cero no es posible, porque 0 no habrá nunca. ¡Claro!, es la orientación hacia el 0, hacia la máxima supresión, lo que se busca. Vamos a convivir durante un tiempo con un virus, y harán falta muchas medidas distintas para erradicar del todo a un virus así”, concede Rodríguez Vidal.
“La ciudadanía conoce poco esas distintas estrategias posibles, y como en el fondo nosotros tendríamos que encontrar la nuestra”, plantea. “Tendríamos esa traducción, y situarlo en nuestro contexto: ¿cómo, desde aquí, nos podemos tomar en serio un objetivo de máxima supresión?”
Ahí acaba este artículo del diario El Mundo, dirigido por Ángel Díaz, en Madrid.
Pues… ¡Ahí lo tienen! Rafa Nadal, al frente de la pandemia en España (sería un titular estrambótico, pero por lo menos ha hecho que estos otros hablen en este sentido.
“Corea del Sur, Singapur, Taiwán, y Nueva Zelanda, son otros ejemplos que han seguido una estrategia de COVID Cero. Sin decir que han apostado por suprimir al virus. Ni reducir la curva, ni convivir con él: eliminarlo. Un solo caso de origen desconocido ya hace saltar las alarmas. Si miramos nuestro entorno europeo, países como Noruega, Finlandia o la propia Alemania, se acercan. Con distintos matices (a niveles de éxito) a ese modelo.”
“Otro mal entendido es que –nos dicen- el COVID Cero no es posible, porque 0 no habrá nunca. ¡Claro!, es la orientación hacia el 0, hacia la máxima supresión, lo que se busca. Vamos a convivir durante un tiempo con un virus, y harán falta muchas medidas distintas para erradicar del todo a un virus así”, concede Rodríguez Vidal.