EL EDITORIAL: SEÑOR MADURO, NO AGOTE LA PACIENCIA DE SU COMUNIDAD
Nuestro Editorial vuelve a recalar en Venezuela porque, si ayer decíamos que se había producido el segundo fallecimiento de un joven de 19 años (Daniel Queliz, por un disparo en el cuello por parte de la GNB, en Valencia), cinco días después de la muerte de otro joven también de 19 años (Jairo Ortiz, por disparos en el
Nuestro Editorial vuelve a recalar en Venezuela porque, si ayer decíamos que se había producido el segundo fallecimiento de un joven de 19 años (Daniel Queliz, por un disparo en el cuello por parte de la GNB, en Valencia), cinco días después de la muerte de otro joven también de 19 años (Jairo Ortiz, por disparos en el pecho de la GNB, en Carrizal, estado Miranda), hoy tenemos que añadir tres personas más, entre ellas un adolescente de 14 años. Es decir, dos jóvenes, un adolescente y dos adultos, muertos en protestas: Miguel Antonio Colmenares, de 36 años, Brayan Principal, de 13 años (por herida de bala disparada por supuestos “colectivos” en una protesta), y también Gruseny Antonio Calderón, de 32 años (murió en el hospital en el que había sido ingresado tras ser herido por disparos de balas de goma a quemarropa en la espalda). Así, conviene decir nombres y apellidos para poner la evidencias en la mesa. Los tres últimos fueron víctimas en las protestas de Barquisimeto.
Todo parece indicar que aparte de la policía nacional (Guardia Nacional Bolivariana) y los grupos paramilitares (apoyados, subvencionados y “apoyantes” del Gobierno) son los causantes de las ya cinco personas muertas directamente en las protestas.
Las actividades de protesta en la capital, Caracas, continúan. El Gobierno ya no sabe a quién echarle la culpa de la situación. Las condiciones en las que se viven son de “DE-SES-PERO”, y más aún cuando aparecen personas Que fallecen como consecuencia de.
Al parecer, estos grupos armados gozan de todas las licencias de la Guardia Nacional, y actúan motorizados; disparando -como se suele decir- a diestro y siniestro para ahuyentar, y para asustar, y a veces para dar (con la bala en un cuerpo) a los manifestantes. Pero no parece que los manifestantes se asusten, a pesar de estos dramas tan terribles: ya son cinco los muertos.
Ayer publicábamos nuestra viñeta de LOLO por las dos personas que habían fallecido ayer… ¡tan solo ayer!, y hoy tenemos que hablar de cinco porque hay tres más.
Señor Maduro, su situación es calamitosamente dramática para la convivencia en Venezuela. Desde luego no tiene usted ya ningún recurso al que echar mano, salvo decir –como dicen algunos de sus simpatizante, que los hemos escuchado de primera mano- que “El problema es que las gentes protestan por cualquier cosa, y lo mejor que se podría hacer es encerrar a la gente por tanta protesta”. Eso dicen los defensores de Maduro, porque ya no hay otra cosa que decir…
La verdad es que la situación es de desespero cuando se llega a este nivel, y ya se convive indudablemente con un golpe de Estado. Para nosotros ha habido dos golpes de Estado: un en el que el Gobierno de Maduro cedió los principales puestos que rigen la economía a militares de alto grado (con Vladimir Padrino a la cabeza, en julio de 2016). Y un segundo golpe de Estado (seguramente organizado ente estos militares y el Gobierno de Maduro) se dió al suprimir la Asamblea Nacional el pasado 30 marzo, tal como está de facto: suprimida. Esto hace que ninguna condición democrática se dé en Venezuela hoy día.
Y a esto se le añade la inseguridad ciudadana, y el hecho de que Caracas es una de las ciudades con mayor índice de suicidios (si no la primera) tal como lo fue hace unos meses. Con lo cual, las situaciones, amén de las económicas y de la supervivencia (del sobrevivir sería más adecuado decir), se hacen cada vez más calamitosas.
Señor Maduro, no agote tanto la paciencia de su comunidad, que parece que usted no la conoce. Increíble, pero cierto.