EL EDITORIAL. Si quiere un ovocito, pídaselo a las mujeres españolas
Nuestro Editorial es sobre España… España está “siempre” en primer lugar, ¿no? recogemos la noticia aparecida en el diario El País : “España, el granero europeo de óvulos.” ¡Por favor, por favor!... O sea: el primer país en trasplantes del mundo, el país más longevo… ¡Todo esto si hacer nada! Y ahora, sin hacer nada, e
Nuestro Editorial es sobre España… España está “siempre” en primer lugar, ¿no? recogemos la noticia aparecida en el diario El País:
“España, el granero europeo de óvulos.”
¡Por favor, por favor!... O sea: el primer país en trasplantes del mundo, el país más longevo… ¡Todo esto si hacer nada! Y ahora, sin hacer nada, el granero europeo.
“El país compensa a las mujeres que dan gametos para técnicas de reproducción con 1.000 euros por donación.”
¡Tampoco es que se estiren mucho!
JCA: Es que está prohibido. Es donación. El dinero es por las molestias…
“Otros países lo prohíben por riesgo de explotación. España se ha convertido en el granero europeo de óvulos para reproducción asistida.”
¡Qué fuerte!
JCA: Es que hay turismo “sol y playa”, “turismo cultural” y “turismo de embarazadas”.
“La mitad de todos los tratamientos de recepción de ovocitos del continente se realizan en el país.”
¡LA MITAD DE TODA EUROPA!.. ¡Por favor...!
“El suministro es tal que un tercio de los óvulos donados en España se destinan a mujeres que residen en el extranjero.”
¡Ah!, por eso nuestras mujeres no tienen hijos…. Porque los dedicamos a la exportación…
“Los expertos señalan la compensación económica, que asciende a 1.000 euros por donación, la regla del anonimato y el altruísmo, que también se refleja en los elevados índices de donación de órganos, como ingredientes del liderazgo español en un terreno que resulta controvertido en otros países por motivos éticos. En Alemania, por ejemplo, las donaciones de óvulos están prohibidas por el riesgo de explotación de las mujeres que, a diferencia de los donantes de esperma, deben someterse a un tratamiento médico para la extracción.”
En cambio, aquí no.
“El sector español, compuesto por más de 200 clínicas privadas, defiende que el éxito proviene sobre todo de la alta calidad de los tratamientos que se realizan en el país y de la elevada tasa de gestación que consiguen mediante la técnica de donación de óvulos, que con un 54%, es de las más altas de Europa. Y mantiene que acabar con el anonimato de los donantes y, sobre todo, suprimir la compensación económica que reciben las mujeres, haría imposible conseguir óvulos.
Los expertos ven, sin embargo, con cierta preocupación la cantidad de donaciones que se extraen en España y plantean la conveniencia de revisar la regulación. Incluso si implicara un cierto descenso en la disponibilidad, ello no sería tan grave dado el volumen de producción alcanzado, opinan. Advierten del riesgo de explotación reproductiva de mujeres pobres. Y también de los problemas psicológicos que pueden generar en los hijos nacidos mediante estas técnicas el anonimato obligatorio de los donantes, que a diferencia de lo que sucede en otros países les impide conocer y en su caso contactar con sus progenitores biológicos, así como la existencia de un elemento económico —la compensación que se paga a cambio de donar— en su gestación.”
JLP: Oye, pues que bien. Mira, ahí está… un ovulillo y tal…
JCA: Es igual que en un trasplante de órgano: hay anonimato, no se conoce de quién, ni puedes enterarte… ni para darle las gracias. Creo que eso es bueno para todas las partes.
JLP: Claro, claro… El niño puede saber “yo soy producto de la donación altruista de una madre… y de un padre (a lo mejor), pero tengo estos otros padres”. Bueno, la cosa es así.
JCA: Normalmente el ovulo, el que se suele utilizar, para que sea fecundado con los espermas del marido, por problemas de esterilidad u otro tipo de historias.
JLP: Lo sorprendente es que nuestro índice de natalidad es bajísimo, en cambio somos los primeros en donar óvulos.
JCA: Pero por lo que uno conoce, y demás, no es tanto de gente muy pobre; es clase media universitaria, y demás. Es una fórmula para sacarte un dinerito, pero no puede hacerse como cuando se vendía la sangre y todo ese tipo de cosas. no es esa la situación.
JLP: Evidentemente, no es una cantidad como para volverse loco (1.000 euros)… Es como para pagar un apartamento un mes en Madrid.
JCA: Y lo que es, es porque, precisamente, necesitan un tratamiento, tiene una serie de molestias y demás para poder estar en condiciones.
JLP: Claro, porque, evidentemente no es llegar y pinchar el óvulo…
JCA: No es un donante de esperma.
JLP: No, ese es más facial. A la mujer hay que tratarla, prepararla, y luego –dentro de los óvulos- estudiarlos, ver qué óvulos pueden ser… Imaginamos que seguirán todo ese protocolo…
JCA: Por eso el gran éxito de embarazo; porque está bien hecho. Por negocio, no vamos a negar el hecho. Los propios laboratorios, además, son punteros. Concretamente, en Valencia se está exportando las técnicas y demás a Estados Unidos, a Alemania, a Francia… por el éxito del planteamiento.
Pues ahí está.
“Del total de mujeres que viven en otros países y que en 2016 se sometieron a tratamientos de implantación de ovocitos en España, casi el 40% eran francesas: 5.104 de un total de 12.939, según datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). El elevado porcentaje se debe a que en el país vecino solo está permitido que se sometan a la técnica de recepción de ovocitos aquellas mujeres que forman parte de una pareja heterosexual, explica la doctora Rocío Núñez Calonge. Y ello desvía a España la demanda de tratamientos de lesbianas y mujeres solas francesas.”
JCA: Hasta tal punto, que hay un turismo en el que contratas 10 días en España, en zona levantina, y además te garantiza un seguro de que en el caso de que no saliera a la primera, volverían a repetírtelo gratuitamente. ¡Fíjese cómo está el mercado!
“El segundo país europeo con mayor número de tratamientos de recepción de ovocitos es Rusia, según los últimos datos de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología de 2014. Fueron 5.619, lejos de los 30.576 realizados ese año en España.”
O sea, ¡más que Rusia! ¡Vaya Editorial! ¡Qué mujeres tenemos en España!
En España estamos para echar una mano. Todo aquel que necesite un ovocito... ¡pídanoslo! (Es decir, que se lo pidan a España, ¿eh?)