EL EDITORIAL. Triunfa el diálogo en el pulso entre Trump y AMLO
Nuestro Editorial nos lleva a la disolución, de momento, de un problema grave. Recogemos la noticia aparecida en el diario El País : “Trump llega a un acuerdo migratorio con México y retira la amenaza de aranceles.” Oye… Han triunfado las conversaciones. Evidentemente, han tenido que enviar 6.000 soldados a la frontera
Nuestro Editorial nos lleva a la disolución, de momento, de un problema grave. Recogemos la noticia aparecida en el diario El País:
“Trump llega a un acuerdo migratorio con México y retira la amenaza de aranceles.”
Oye… Han triunfado las conversaciones. Evidentemente, han tenido que enviar 6.000 soldados a la frontera con Guatemala, y… algunas otras cosas más. México ha cedido, y nos imaginamos que alguna cosa más también habrán cedido los Estados Unidos. El caso es que Andrés Manuel López Obrador (conocido como AMLO) y Trump han llegado a un acuerdo para que el comercio entre los dos países pueda seguir, sin una descompensación tan grave como amenazaba Trump: empezando por un 5% y culminando con un 25% de aumento de aranceles, de junio a septiembre de este año.
¡Ahí está!
“El Gobierno de López Obrador se ha comprometido a reforzar los controles de los extranjeros y ha concedido una victoria política al presidente de Estados Unidos.”
Bueno…
“Después de ocho días de tensión, Estados Unidos y México han alcanzado un acuerdo en materia migratoria que deja en suspenso la aplicación de aranceles a productos mexicanos con la que había amenazado la Administración de Donald Trump a partir de este lunes. El mandatario neoyorquino lo anunció en su cuenta de Twitter este viernes por la noche casi al mismo tiempo que el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, que ha pasado toda la semana en Washington en negociaciones.”
“Tras el acuerdo, México se compromete "a registrar y controlar las entradas en la frontera" así como "a desplegar a la Guardia Nacional por todo el territorio y en especial en la frontera sur", según apuntó el canciller mexicano en rueda de prensa. Con el endurecimiento de la política migratoria y la militarización de la frontera, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador desactiva la bomba arancelaria. A la vez, pese a la ausencia de cifras concretas en el pacto, concede una victoria política para Trump.”
Sin duda, para el señor Trump.
"Me alegra informar de que Estados Unidos ha llegado a un acuerdo firmado con México. Los aranceles programados a partir del lunes contra México quedan suspendidos indefinidamente. México, a cambio, ha asumido adoptar fuertes medidas para contener la migración", ha escrito el republicano.
El pasado jueves, la secretaria de Gobernación [ministra de Interior], Olga Sánchez Cordero, ya anunció que México reforzaría la frontera con Guatemala, con el envío de hasta 6.000 efectivos de la Guardia Nacional, un nuevo cuerpo militar creado por el gobierno de López Obrador. Pero ese compromiso no bastaba para la Casa Blanca, que hasta este viernes había mantenido la amenaza arancelaria.”
“El comunicado conjunto habla de medidas "sin precedentes" por parte de México, aunque no detalla ninguna cifra. Tampoco Ebrard especificó si aumentará el despliegue militar, pero enfatizó en su declaración que elevará la dureza para contener la crecida de los flujos migratorios, que según sus cifras alcanzaron las 140.000 personas en mayo, máximo en casi 20 años. El texto señala que los solicitantes de asilo que crucen la frontera estadounidense serán devueltos "rápidamente" al otro lado, donde podrán aguardar mientras llega la respuesta sobre su futuro.”
“En la práctica, esta medida ya estaba en marcha tras ser acordada en la última visita de Ebrard a Washington en noviembre, con motivo de la crisis por las caravanas migrantes. El pacto de este viernes formaliza este nuevo papel de México y amplía sus obligaciones de acogida.”
¡Ahí está!
“Este pulso comenzó el pasado 30 de mayo, cuando Trump anunció que gravaría con una tasa del 5% todos los productos importados de México a partir del 10 de junio si el Gobierno no frenaba la entrada de inmigrantes indocumentados que atraviesan su territorio para llegar a la frontera es-.tadounidense. El gravamen, además, iría escalando cada mes hasta llegar al 25% en octubre si Washington no percibía una mejora sustantiva, que nunca concretó. Estados Unidos estaba usando de forma explícita una guerra comercial como mecanismo de presión sobre el problema migratorio.”
Pues… la amenaza de Trump ha sido total, y la economía se ha vuelto a imponer. Pasó igual que con los chalecos amarillos: un poco de dinero, y se acabaron las protestas en Paris.
Se ve que el dinerito, la economía es… Bueno, desde hace tiempo manda, pero… ¿tanto?... Pues sí… Tanto y tantito así. Es capaz de movilizar a 6.000 personas de la “guardia nacional” a la frontera con otro país, más endurecer las condiciones de la pedida de entrada y asilo a los Estados Unidos.
Esta situación, por una parte sin duda es un triunfo de Trump; ya…ya, sí… (La economía manda, como decíamos) pero por otra parte creemos que es bueno resaltar el hecho de que “se han producido conversaciones”. Es decir, no ha habido esa otra actitud -por ejemplo- muy típica en otros países, en los que se crea un enfrentamiento y se le echa un pulso. No, lo que ha pasado es que ha habido conversaciones. Y aunque todos los datos apuntan a que el que sale perdiendo es el más débil (algo que es cierto), también es cierto que ha habido intercambio, y ese intercambio es muy favorable. ¿Por qué lo decimos? (A vista de un futuro cercano y cercano). Pues porque la próxima inquietud que pueda haber (no solamente entre estos dos países, sino que sirve de modelo para otros en otras situaciones), seguramente antes de lanzar el “órdago a la grande” (antes de amenazar con medidas económicas o lo que sea), antes se sentaran a hablar los poderes establecidos; se sentarán a conversar. Y como consecuencia secundaria, también nos enteraremos de lo que pase, que es el verdadero servicio que le puede hacer un gobierno a sus ciudadanos. Es como en el caso del buen árbitro: no se nota que está; es tal su prestancia y el respeto que le tienen los jugadores que ellos mismos saben cuándo realizan una falta y cómo van a hacer. Aquí lo mismo: si el mejor árbitro es aquel en el que uno no se da cuenta de que existe, el mejor gobierno es el que no se nota que haga nada especialmente llamativo, sino al revés, permite que los ciudadanos hagan y realicen el país según los deseos y los ideales de cada uno.
Así que, nos alegra esta forma que ha tenido López Obrador de abordar el tema: no enfrentarse sino dialogar, aunque –insistimos- aparentemente haya salido perdiendo.