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EL EDITORIAL: TRUMP, TRUMP, TRUMP (OBAMACARE, CONTROL GENÉTICO DE EMPLEADOS, Y PALESTINA-ISRAEL)

Nuestro Editorial vuelve a estar de mano del señor Trump. En primer lugar, el presidente norteamericano insiste en anular la reforma sanitaria (Obamacare), lo cual dará como resultado dejar sin cobertura a 24 millones de personas en 10 años. Reducirá las prestaciones sanitarias y, a cambio, recuperará 337 000 millones

 

20170301 COMUNICANuestro Editorial vuelve a estar de mano del señor Trump.

En primer lugar, el presidente norteamericano insiste en anular la reforma sanitaria (Obamacare), lo cual dará como resultado dejar sin cobertura a 24 millones de personas en 10 años. Reducirá las prestaciones sanitarias y, a cambio, recuperará 337 000 millones de dólares…Aquí está el quid del asunto: en la recuperación de esos miles de millones de dólares, pero tampoco es que sea “tanto” (pensando en un país como EE. UU. a 10 años vista). Lo que sí es grave es dejar sin cobertura sanitaria a 24 millones de personas.

Trump busca derogar el sistema de cobertura médica aprobado en 2010 por su antecesor Barack Obama y desregular el mercado de seguros sanitarios, pero… al tiempo quiere mantener el alto nivel de cobertura logrado por el Obamacare. ¡Ahí está! Aunque tenga sus más y sus menos, no es fácil anularla. Que dejará de ser la reforma que aprobó Obama, lo tenemos muy claro, pero en qué va a quedar todo esto, no está tan claro, y ello es significativo e inquietante para todos aquellos que reciben dicha cobertura

También destacamos en segundo lugar una propuesta según la cual se permitirá a las empresas obtener datos genéticos de sus empleados con objeto de evaluar posteriormente las prestaciones que se les ofrecerá (pensiones, etc.). Esto ha levantado mucha polémica, no solamente entre la oposición Demócrata, sino también entre los Republicanos. Todos opinan que esto es una transgresión de la intimidad de cada trabajador.

Nosotros también pensamos que es una transgresión. Ya se intentó hace años que fuera una cosa… así… "instaurada" en todas las empresas a la hora de contratar a sus empleados, por lo que aquel que tenga tendencia a la depresión, o posibilidades de desarrollar una enfermedad degenerativa, o lo que sea, pues... ¡ya se sabe! Tal y como está desarrollada esa forma de prevención hoy en día (es decir, prevención desde el punto de vista genético), no nos parece lo suficientemente fiable; pero sí nos parece suficientemente racista como para no ser admitida. Creemos que para eso están los chequeos médicos que se le hacen al trabajador antes de empezar su trabajo: valorar sus constantes, conocer un poquito su historial médico genérico, y… ¡ya! Es que, de seguir así, llegará un momento en el que va a ser mejor contratar un robot como trabajador (del que ya se sabe cuando será su obsolescencia programada, cuando va a dejar de funcionar).

Y ya como tercera parte de este Editorial a propósito del presidente norteamericano, decir que el enviado de la Administración Trump a Israel (el representante especial de la Casa Blanca para Negociaciones Internacionales: Jason Greenblatt) se ha reunido con Benjamin Netanyahu (presidente del Gobierno israelí) y lo hará con Mahmoud Abbas (Abu Mazen, presidente de la Autoridad Nacional Palestina) quien ha sido recientemente invitado a que visite los EE. UU. Parece ser que Trump quiere dar un empuje a las negociaciones de paz después de tres años sin ningún tipo de charla (salvo las de las de la violencia, muerte y represiones).Con Trump las cosas van a ir mejor. ¡Ojalá! Nos resulta difícil pensar y asumir que pueda ser así, pero… De momento ha empezado con un guiño importante: ha mantenido en su puesto a un representante de la anterior Administración Obama como experto en cuestiones económicas judías (además del elegido por Trump). Por lo tanto todo hace pensar que pronto empezará algún tipo de conversaciones en el que las cosas podrán ser viables.

Y a este respecto, es curioso constatar que Benjamin Netanyahu había pedido a la facción radical en el Knesset  o Parlamento hebreo (el movimiento político ultranacionalista Hogar Judío, que forma parte de la coalición de seis partidos que sostiene a Netanyahu en el poder), que no presentasen una propuesta de ley para adhesión o legalización de 4 000 viviendas de colonos judíos en Cisjordania hasta después de su viaje a EE. UU. el 15 de marzo. Sin embargo el pleno del Parlamento israelí sometió a votación y aprobó la llamada ‘Ley de Regulación’ que legaliza los asentamientos salvajes o ilegales, construidos por colonos radicales sin permiso oficial, aunque con el respaldo de autoridades locales para recibir servicios públicos. ¡Imagínense!... Para quedar bien pidió que no se presentase esta propuesta de ley…durante unos días. Es decir, tampoco es que haya muchas ganas de dialogar.

¡Ahí están! Estas tres pinceladas han constituido nuestro Editorial hoy, 14 de marzo de 2017.