EL EDITORIAL. Muchas visitas a Ucrania y mucho tilín-tilín pero nada de paleta (y menos aún una solución pacífica)
Nuestro Editorial hoy vuelve a ser sobre Ucrania porque hoy se han reunido en Kiev varios líderes europeos como si no pasara nada (con las terrazas repletas, gente por las calles… ¡Vamos!, con un aparente estado de normalidad, aunque… hay sirenas y algunos sonidos como el toque de queda). Allí estaban el canciller alem
Nuestro Editorial hoy vuelve a ser sobre Ucrania porque hoy se han reunido en Kiev varios líderes europeos como si no pasara nada (con las terrazas repletas, gente por las calles… ¡Vamos!, con un aparente estado de normalidad, aunque… hay sirenas y algunos sonidos como el toque de queda). Allí estaban el canciller alemán Olaf Scholz, el primer ministro italiano Mario Dragui, y el presidente francés Emmanuel Macron, apoyando a Zelenski, y tal como dijo Macron “Hasta la victoria final”. También ha estado el presidente de Rumania, Klaus Iohannis.
Les han asegurado a los ucranianos que les van a asegurar la entrada en la Unión Europea en una próxima reunión que tendrá lugar en Bruselas (probablemente). Es una reunión ya establecida con anterioridad, pero en ella se va a plantear esta incorporación, la cual, obviamente, no va a ser inmediata. Va a tardar años en tener lugar (como es lo habitual), pero sí que tienen un proyecto de una aceptación inmediata de la propuesta.
Por otra parte, Madrid también espera que incluso venga Zelenski a la reunión de la OTAN.
Los unos son los encargados de la economía de la Unión Europea, y los otros son los encargados del armamento (aunque de ámbito mundial, más amplio).
Zelenski, lo que repite una y otra vez es que necesita armamento. Desesperadamente. Según aparece en el diario El País:
“Cada día de retraso es una oportunidad para que el ejército ruso mate a ciudadanos ucranianos, o destruya nuestras ciudades”, ha dicho Zelenski. “Hay una correlación directa: cuantas más armas tengamos, más rápido podremos liberar nuestro país y nuestra gente”, ha añadido.”
Así están las cosas. Esto es como un poco… desorbitado: todos prometen ayudas, y las van a dar.
Por su parte Rusia continúa avanzando, y Zelenski se desespera porque no llegan las ayudas. Quiere armamento de alta calidad… pero esto no se puede improvisar. Hay que preparar las cosas. No obstante, parece ser que las potencias occidentales (básicamente las europeas) están interesadas en que la guerra continúe. Ante esto, Rusia no arma mucho jaleo, sino que sigue con su invasión y su proyección.
Todo esto es muy duro, porque según la última hora en el diario El Mundo:
“En Kiev, Macrón, Scholz y Draghi han dado un apoyo inequívoco a Ucrania ante la agresión rusa.”
Si ustedes recuerdan, ayer, China ya ha empezado a apoyar claramente a Rusia en su situación. Mientras tanto, Gazprom ha reducido el suministro de gas enviado a Europa desde Rusia. ¡Así están las situaciones!
“El horror de Mariupol dejará una huella indeleble”, según el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.”
Mientras tanto,
“Alemania promete apoyo militar a Ucrania sin límite de tiempo”
“Rusia advierte de una posible suspensión del suministro de gas por el gasoducto Nord Stream.”
“Rusia no descarta que el barril de petróleo llegue a 150 dólares a fines de año.”
¡Qué barbaro!
“Draghi apoya la aspiración de Ucrania a abrir corredores para exportar su cereal.”
“Macron anuncia el envío a Ucrania de más cañones pesados autopropulsados.”
“Los clubes rusos son suspendidos de la Euroliga y de la Eurocup para la temporada 2022/23.”
Esto es igual que en el tenis, donde no se permite jugar en Wimbledon a los jugadores rusos.
Así están las cosas: de una manera escandalosa. Con mucho aparato propagandístico (de visitas): hace unos días estuvo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y ahora estos cuatro. Y a Zelenski se le ve especialmente tenso y duro, porque ve que hay mucha visita y… “poco alpiste”, y él necesita mucha mercancía bélica.
Entre tanto, los rusos (hasta donde sabemos) continúan acechando la planta de Severodonetsk, que ya casi es territorio ruso, de hecho, ya están cambiando el nombre de las calles, poniendo banderas, y otros elementos.
Y mientras se sigue retrasando la salida de cereales de Ucrania. ¿Qué pasa con esto? ¿Qué ocurre, señores presidentes, que visitáis tanto a Ucrania? ¿Cómo es que no se consigue la salida? Erdogán nos dijo desde Turquía que en cuestión de 5 o 7 días se pondrían en movimiento. Rusia se ha prestado a sacar el cereal si desminan antes las cercanías de atracaderos de los barcos. Pero Ucrania, para dejarlo salir, pide que se retiren de allí los barcos rusos… ¡En plena guerra!
Total, como ven, es absoluto desastre de propósitos. Muchas caras, muchas visitas, pero nadie apuesta por una solución pacífica. “¡Hasta la victoria final!”, como ha dicho Macron (quien, al parecer habla una hora y media, cada pocos días, con el Kremlin, es decir, con Putin). ¿Alguien entiende esto?
Es difícil de entender, pero así nos lo dicen, y así nos lo cuentan.