EL EDITORIAL. UNA NUEVA VERGÜENZA EN EL DÍA MUNDIAL DEL REFUGIADO
Hoy es el Día Mundial de los Refugiados , de los desplazados. Se calcula oficialmente (según los datos de finales de 2016 de la ONU) que aproximadamente hay unos 65,6 millones de desplazados en todo el mundo (300.000 personas más que hace un año y más de seis millones que hace dos), lo cual no hace más que ponernos en
Hoy es el Día Mundial de los Refugiados, de los desplazados.
Se calcula oficialmente (según los datos de finales de 2016 de la ONU) que aproximadamente hay unos 65,6 millones de desplazados en todo el mundo (300.000 personas más que hace un año y más de seis millones que hace dos), lo cual no hace más que ponernos en una situación dramática y terrible porque ellos no encuentran en su huida el regocijo, la bienvenida y el complacido afán de la solidaridad, sino que encuentran el rechazo, la marginación, la xenofobia… Y esto es extremadamente grave.
Diríamos, como preámbulo la “celebración” del día de hoy (más que celebración, recuerdo de que debemos tenerlos presentes), que los medios de comunicación nos dicen que durante este fin de semana han muerto al menos 126 inmigrantes al hundirse su embarcación en medio del Mediterráneo.
Increíble, pero es así. Y lo que ya es gravísimo es que los supervivientes relatan que unos piratas libios robaron el motor de la embarcación, y dejaron la lancha a la deriva en altamar. ¿Puede existir tanta crueldad? ¡Que vayan a robarse un motor de una barcaza llena de inmigrantes que van a aflorar al fondo marino del Mediterráneo!...
Pues al menos 126 inmigrantes murieron en un naufragio en el Mediterráneo central, según denunciaron este lunes al equipo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) algunos supervivientes al llegar al puerto italiano de Palermo (sur del país).
El portavoz de la OIM, Flavio di Giacomo, explicó que los supervivientes son cuatro inmigrantes, dos nigerianos y dos sudaneses, que llegaron este lunes al puerto después de ser rescatados en alta mar, y que se encontraban en estado de shock. (No nos extraña… ¿Cómo se iban a encontrar, si no? ¡Si es que no pueden estar de otra forma!).
Di Giacomo explicó que, en base a la declaración de los supervivientes, la barcaza partió el pasado jueves de Libia cargada con 130 inmigrantes, muchos de ellos sudaneses, y tras algunas horas de navegación fue interceptada por piratas libios que robaron su motor. (¡Esos no son piratas! ¡Esos son sinvergüenzas! Rapiñadores de vidas. Los piratas no hacen eso). En ese momento comenzó a entrar agua en la embarcación que acabó naufragando y solo sobrevivieron los cuatro testigos presenciales, quienes fueron posteriormente rescatados por unos pescadores libios que les embarcaron en otro bote de inmigrantes que navegaba por la zona con dirección a las costas europeas, dijo Di Giacomo.
En fin, ahí está el recuerdo con presente de indicativo de este naufragio; un nuevo naufragio. El presente de indicativo de más de 60 millones, que deambulan muchos de ellos por Europa, buscando. Pero también deambulan hacia Canadá, hacia los países nórdicos… En los diferentes lugares los acogen mejor o peor, pero todo el mundo pone sus números clausus.
La verdad es que las situaciones se hacen muy dolorosas: niños, mujeres, ancianos... De toda edad y nacionalidad. Estos del naufragio eran sudaneses y nigerianos. O sea, no podemos decir que provienen de un sitio solamente, sino que hay de otros lugares, de una situación que no se esperaba.
Pero… bueno, así van. Las personas buscan como sea la posibilidad de una vida, no ya mejor, sino una vida mínima. Pero no es tan fácil. las condiciones de los explotadores intermediarios, de los gobiernos de los países de donde proceden, y de la soberbia de los países colonialistas y neocolonialistas hacen imposible que los movimientos de los migrantes, que deberían ser un motivo de reencuentro aprendizaje, inserción, desarrollo…, pues no. Se teme perder lo que se tiene; toda la ganancia que se piensa que se tiene (y si no, solo es cuestión de esperar, para comprobar que no se tiene nada).